“Los inmigrantes son nuestro hermanos y hermanas, tenemos un vínculo con ellos", dijo el sacerdote jesuita Sean Carroll, director ejecutivo de la Iniciativa Kino para la Frontera. "Hago un llamado para apoyarlos, acogerlos y protegerlos”, dijo en la conferencia ofrecida en la iglesia San Juan Diego en Portland, el 19 de enero del 2020. (Patricia Montana/ El Centinela)
“Los inmigrantes son nuestro hermanos y hermanas, tenemos un vínculo con ellos", dijo el sacerdote jesuita Sean Carroll, director ejecutivo de la Iniciativa Kino para la Frontera. "Hago un llamado para apoyarlos, acogerlos y protegerlos”, dijo en la conferencia ofrecida en la iglesia San Juan Diego en Portland, el 19 de enero del 2020. (Patricia Montana/ El Centinela)

Con un llamado urgente a defender la humanidad concluyó el sacerdote jesuita Sean Carroll, director ejecutivo de la Iniciativa Kino para la frontera, la conferencia “Migración Justa” ofrecida en la iglesia católica de San Juan Diego, en el noroeste de Portland, el pasado 19 de enero del 2019, e hizo una invitación a la solidaridad de los católicos para unirse en defensa de las familias inmigrantes.

“Nuestra voluntad para defender los migrantes es un asunto de vida o muerte en el sentido más literal. Nuestra misión de proteger la institución de la Familia es fundamental para el bien de la sociedad”, afirmó el sacerdote.

En su alocución, el religioso jesuita presentó una radiografía de la tragedia que viven miles de familias de migrantes y refugiados en la frontera sur de los Estados Unidos.

“Las familias huyen de la pobreza y la violencia en busca de asilo y ahora se encuentran atrapados en condiciones de peligro y vulnerabilidad, expuestas a mucho sufrimiento en la frontera”, dijo el religioso.

“Es una realidad muy difícil, pero al mismo tiempo, es un privilegio y bendición servir y ayudar a familias que están en esa constante situación de vulnerabilidad”, agregó.

Una crisis humanitaria ha surgido en la frontera sur de los Estados Unidos debido a las políticas restrictivas de Inmigración implementadas por el departamento de Seguridad Nacional, al tiempo que caravanas de migrantes se organizan en Centroamérica para intentar llegar a los Estados Unidos.

"Son enormes los desafíos que enfrentan las familias cada día, y nosotros somos testigos del impacto tan devastador que la política de inmigración está teniendo en estas personas", manifestó el sacerdote Carroll.

"Las familias inmigrantes huyen de la violencia y la pobreza porque tienen menos posibilidades de ganarse la vida y no pueden vivir en paz y armonía, mientras la política de inmigración se basa en propuestas de egoísmo y exclusión", agregó.

“El camino de la paz es brindar atención humanitaria, desarrollar programas que conduzcan a la disminución de la violencia, ofrecer opciones extracurriculares para los niños para que ellos tengan en que ocuparse a cambio de estar en la calle expuestos a ingresar a las pandillas que los reclutan para unirse a sus fuerzas del crimen”, expresó el sacerdote.

“La política de enviar a los solicitantes de asilo a Guatemala y Honduras es un desastre, no son países seguros, son países con mucha violencia”, agregó.

"La política de inmigración les afecta mucho psicológicamente. Los niños no pueden ir a la escuela, el trauma que experimentan es grandísimo", dijo.

"Están enviando a mucha gente de regreso al peligro", dijo Carroll sobre los migrantes enviados de regreso a Centroamérica.

La migración a Estados Unidos a través de México se vuelve más difícil y la administración Trump aplica presión a los países para evitar que los migrantes lleguen a la frontera de Estados Unidos, manifestó el religioso.

Los funcionarios estadounidenses están obligando a solicitantes de asilo a esperar los resultados de sus reclamos en peligrosas ciudades fronterizas mexicanas. Algunos hondureños y salvadoreños ahora están siendo forzados a regresar a Guatemala, un país que es de conocimiento público no puede brindar seguridad a sus propios ciudadanos, añadió.

Invitamos a una campaña de sensibilización, de concientizar a la sociedad y a nuestros gobernantes y congresistas porque eso puede influir e incidir en el gobierno para que cambie sus políticas anti inmigratorias y también para que desarrollen programas que ayuden a disminuir la violencia en sus países de origen, exhortó el sacerdote a la comunidad reunida en la iglesia en la tarde del domingo. 

El sacerdote jesuita explicó que la organización Kino brinda atención humanitaria, ropa, alimentos, atención pastoral, primeros auxilios, documenta abusos y presenta denuncias para que haya justicia, ofrece apoyo legal sobre el proceso de solicitar asilo político y representa a algunos en los casos de los inmigrantes que llegan a la frontera.

“El trabajo de nuestra organización ha tenido un impacto muy grande, pero se hace necesario unir esfuerzos porque las necesidades de todo tipo son muy grandes”, dijo.

“Los inmigrantes son nuestro hermanos y hermanas, tenemos un vínculo con ellos", dijo. "Hago un llamado para apoyarlos, acogerlos y protegerlos”, dijo.

“La situación de los migrantes en la frontera es una tragedia humanitaria, hay muchas familias huyendo de la violencia y buscando asilo en los Estados Unidos, ellos necesitan ser protegidos y todos estamos llamados a ayudarlos, concluyó.

John Kingery, feligrés de la parroquia y defensor de los derechos de los inmigrantes, al finalizar la conferencia, manifestó "debemos ser católicos y enfocarnos en el sentido universal de nuestra iglesia. Necesitamos contrarrestar el temor y llevar un mensaje de esperanza, multiplicar el mensaje de esperanza para ayudar a nuestros hermanos inmigrantes", dijo. 

Para obtener más información o apoyar la misión de Kino para la Frontera, pulse AQUI

patriciam@ocp.org