Pobladores de Puerto Cabezas, Nicaragua cargan sus pertenencias mientras se dirigían a un refugio a medida que el huracán Iota avanzaba en dirección al poblado, el 16 de noviembre de 2020. Iota fue el segundo huracán de categoría 4 en golpear el área en un período de dos semanas. (CNS Foto /Wilmer López, Reuters).
Pobladores de Puerto Cabezas, Nicaragua cargan sus pertenencias mientras se dirigían a un refugio a medida que el huracán Iota avanzaba en dirección al poblado, el 16 de noviembre de 2020. Iota fue el segundo huracán de categoría 4 en golpear el área en un período de dos semanas. (CNS Foto /Wilmer López, Reuters).

WASHINGTON (CNS) — Dos presidentes de comités de la Conferencia de obispos de EE. UU. y el jefe de Catholic Relief Services (Servicios Católicos de Socorro) pidieron a la administración del presidente estadounidense Joe Biden otorgar el Estatus de Protección Temporal (TPS) durante 18 meses a los extranjeros de América Central en los Estados Unidos y brindar ayuda a países devastados por huracanes.

En noviembre, los huracanes Iota y Eta de categoría 4  "devastaron comunidades" en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, dijeron los tres líderes católicos.

"Además de brindar asistencia humanitaria para salvar vidas a las poblaciones necesitadas, EE. UU. tiene la responsabilidad moral de brindar protección humanitaria temporal a los ciudadanos extranjeros de estos países que actualmente se encuentran en Estados Unidos," dijeron.

Los comentarios llegaron en una carta firmada también por los siguientes: obispo auxiliar Mario E. Dorsonville de Washington, presidente del Comité de Migración, el obispo David J. Malloy de Rockford, Illinois, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional y Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de CRS, la agencia de ayuda y desarrollo de los obispos de EE. UU. en el extranjero.

La carta fue dirigida al secretario de Estado Antony Blinken y al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas.

"Sin lugar a dudas, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala enfrentan las secuelas de un desastre ambiental. Por lo tanto, instamos (a la administración Biden) a designar TPS para estos países por un período de 18 meses", escribieron los Dorsonville y Malloy, y Callahan, de CRS.

"Las condiciones actuales impiden que los extranjeros regresen de manera segura y gestionar su regreso solo se sumaría a los desafíos existentes", dijeron.

"Esto se agrava con la pandemia de COVID-19 en curso, que ejerce una presión adicional sobre los recursos limitados en el terreno e impone una capa adicional de complicación para el regreso".

Según la ley de EE. UU., TPS es una protección de inmigración temporal y renovable que permite a las personas permanecer y trabajar legalmente en los EE. UU. durante un período en el que se considera inseguro que regresen a su país de origen debido a ciertas condiciones, incluido un desastre ambiental.

"Como estadounidenses, sabemos que esa respuesta está respaldada por los valores, las leyes y los ideales que este país aprecia; y como cristianos, estamos llamados de una manera especial a hacer esta petición", dijeron. "Por lo tanto, nos unimos a las personas de fe en todo Estados Unidos para orar por una pronta recuperación de estas devastadoras tormentas y una respuesta humana a los afectados por ellas".

Ambas tormentas causaron fuertes vientos y lluvias a través de Centroamérica, produciendo deslizamientos de tierra e inundaciones, así como daños severos a carreteras, viviendas y otra infraestructura. Las Naciones Unidas estiman que más de 9 millones de personas se han visto afectadas por la tormenta.

Hay "más de 300.000 personas en refugios de emergencia oficiales y no oficiales en Guatemala y Honduras y cientos de miles de otras personas aisladas de cualquier asistencia humanitaria", dijeron los líderes católicos a Blinken y Mayorkas.

"Si bien se están llevando a cabo esfuerzos inmediatos para responder a las necesidades de salvar vidas, se requerirán esfuerzos de recuperación a largo plazo".

Se espera que los daños y las pérdidas económicas solo en Nicaragua superen los $700 millones, afirmaron.

En toda la región, miles de hogares fueron destruidos y muchas personas carecen de agua potable. Además, decenas de miles de acres de cultivos fueron destruidos.

Su carta señaló que CRS y sus socios católicos locales "están proporcionando ayuda humanitaria en forma de alimentos, productos de higiene y elementos básicos para el refugio" y están comprometidos a ayudar a las personas a restaurar sus viviendas y sus medios de vida. “Sin embargo, estos esfuerzos llevarán tiempo”, manifestaron.