Migrantes mexicanos deportados de Estados Unidos son fotografiados en el Puente Fronterizo Internacional Paso del Norte en Ciudad Juárez, México, el 21 de marzo de 2020. Ellos fueron deportados después de que Estados Unidos y México acordaron restringir los viajes no esenciales a través de su frontera compartida para limitar la propagación de COVID-19. (Foto del CNS/José Luis González, Reuters)
Migrantes mexicanos deportados de Estados Unidos son fotografiados en el Puente Fronterizo Internacional Paso del Norte en Ciudad Juárez, México, el 21 de marzo de 2020. Ellos fueron deportados después de que Estados Unidos y México acordaron restringir los viajes no esenciales a través de su frontera compartida para limitar la propagación de COVID-19. (Foto del CNS/José Luis González, Reuters)

CIUDAD DE MEXICO (CNS) — Líderes de ministerios y órdenes católicas de ayuda a migrantes de México, Guatemala y Honduras solicitan que “cesen las expulsiones de migrantes durante la crisis COVID-19” mediante declaración emitida el fin de semana.

Los líderes afirman que la deportación expone a este grupo de personas que ya son vulnerables, a más riesgos para la salud y la seguridad — especialmente aquellos enviados sumariamente a países de los que no son ciudadanos. 

En comunicado emitido durante el fin de semana de Pascua del 11 al 12 de abril, los ministerios pidieron la liberación de los migrantes recluidos en centros de detención mientras se procesaban sus casos, alegando razones sanitarias y humanitarias. También pidieron a los gobiernos que "promuevan acciones concretas para proteger los derechos de los migrantes y refugiados" y "no politizar" la crisis por el coronavirus.

“Observamos con preocupación que México le permite a los EE. UU. deportar ciudadanos de cualquier país a su territorio, incluyendo muchos sin haber tenido el derecho humano al debido proceso y sin brindarles la protección necesaria”, afirma la declaración y agrega que, “familias completas” han sido enviadas a pueblos de la frontera peligrosos “a toda hora de la noche convirtiéndolos en presa fácil para el crimen organizado”.

"Es preocupante, la deportación de ciudadanos no mexicanos de los Estados Unidos, a quienes México recibe sin ofrecer una visa para estar legalmente en el país", continuó el comunicado.

"México ... continúa deportando ciudadanos de América Central, especialmente hondureños a Guatemala, violando las leyes del derecho internacional y dejando a estos ciudadanos sin ninguna protección”.

Antes del brote del COVID-19, los países del sur de los Estados Unidos ya estaban aplicando una política migratoria más estricta, a menudo bajo presión del gobierno de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos, por su parte, habían endurecido el proceso de solicitud de asilo y habían comenzado a trasladar centroamericanos, que hubieran llegado a los puertos de entrada de Los Estados Unidos, hacia Guatemala, para solicitar asilo allí.

Las organizaciones católicas que trabajan en asuntos migratorios afirman que el movimiento de personas ha disminuido durante la pandemia del coronavirus, pero también dicen que no han podido atender a los migrantes que ya están en camino o que han sido deportados.

Los refugios para migrantes han cerrado sus puertas debido a problemas de salud, pero están permitiendo que los que ya están dentro se auto aíslen allí, dijo Alberto Xicoténcatl, director del refugio diocesano en Saltillo, a unas 190 millas de la frontera de Estados Unidos con Texas.

"La gente llega a la frontera con Estados Unidos y se da cuenta de que hay mucha seguridad y que es imposible acercarse a ella, por lo que quieren regresar", dijo Xicoténcatl, explicando que muchas personas que han tratado de llegar a los Estados Unidos regresan y llaman a la puerta del refugio.

Los migrantes que llegan al refugio reciben alimentos y consejos, pero no se les permite entrar, dijo Xicoténcatl.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos dijo el 9 de abril que había "expulsado" a 6.319 personas "a su último país en tránsito", utilizando medidas de salud pública de emergencia implementadas el 21 de marzo. Ese último país en tránsito fue México con al menos 13 casos, según cifras del gobierno.

El refugio para migrantes Scalabrinianos en la ciudad de Guatemala dijo que en un comunicado de marzo que dejaría de recibir a migrantes enviados desde los Estados Unidos para pedir asilo en Guatemala, citando la escasez de recursos adecuados para manejar posibles problemas de salud. 

La hermana Scalabrinianos Nyzelle Juliana Donde, directora del Ministerio de Migrantes de los obispos hondureños, dijo al Servicio Católico de Noticias que su equipo ha atendido a una docena de vuelos de deportación desde que se anunció la cuarentena en todo el país el 16 de marzo. 

"El Centro de atención de migrantes San Pedro Sula dijo haber atendido más de 1.000 personas quienes a menudo no tienen forma de llegar a casa con sus familias", dijo la hermana Donde, una de las seis firmantes de la declaración de los ministerios migrantes.

Están poniendo en riesgo no solo a los migrantes sino a quienes trabajan con ellos", dijo.

Traducido y editado por Patricia Montana/El Centinela