Servicio Católico de Noticias
Javier, un inmigrante hundureño llora al volver a abrazar a su hijo de 4 años, del cual estuvo separado por 55 días, después de haber sido detenido en la frontera de Texas.
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Javier, un inmigrante hundureño llora al volver a abrazar a su hijo de 4 años, del cual estuvo separado por 55 días, después de haber sido detenido en la frontera de Texas.

WASHINGTON (CNS) -- Algunos de los niños migrantes menores de 5 años que fueron separados de sus familias por el gobierno fueron reunificados con sus seres queridos el 9 de julio con la ayuda de organizaciones católicas.

Unas dos docenas de familias volvieron a unirse en esa fecha con la ayuda de Servicios de Migración y Refugiados (MRS) de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, Catholic Charities USA y una red de otras agencias de todo el país.

Las agencias católicas ayudarán a reunificar un total de 55 familias para mediados de julio y les darán atención a corto plazo, como alimento y refugio, dijo Bill Canny, director ejecutivo de MRS.

"Lo que estamos intentando hacer es darle a personas que han tenido una dosis de algo malo, estamos intentando darles una dosis de algo bueno", dijo Canny en una entrevista con Catholic News Service el 12 de julio.

"La protección de las familias es un elemento fundamental de la doctrina social católica y este momento requiere que todas las personas de buena voluntad ayuden a volver a reunir a estos niños con sus padres", decía un comunicado emitido ese mismo día por MRS y Caridades Católicas USA.

Los niños y las familias habían sido separados por una política implementada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump en la frontera entre México y Estados Unidos procurando disuadir a los que quieren cruzar la frontera ilegalmente. El secretario de Justicia de Estados Unidos, Jeff Sessions, dijo en mayo que los que se arriesgaran a entrar inapropiadamente estarían sujetos a que se les quiten sus hijos.

La Iglesia Católica, junto con gran parte del país, condenaron la política y han estado abogando por la reunificación de las familias. Después de mucha protesta pública y condenación generalizada de la política de separación familiar, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 20 de junio diciendo que las familias ya no serían separadas pero que podrían ser detenidas juntas durante el proceso judicial y la deportación en la frontera.

Los obispos estadounidenses han expresado preocupación con esa posibilidad, pidiendo alternativas a la detención, pero por el momento estaban preocupados con reducir los daños ya cometidos a las familias afectadas.

Funcionarios de la administración Trump dijeron que entre el 5 de mayo y el 9 de junio 2,342 niños habían sido separados de 2,206 padres en la frontera entre México y Estados Unidos como parte de la política anterior.

A la administración se le había dado hasta el 10 de julio para volver a unir a los niños menores de 5 años con sus familias, pero funcionarios de la administración dijeron el 9 de julio que no podrían cumplir la reunificación para esa fecha. La administración tiene hasta el 26 de julio para reunificar a los más de 2,000 niños que han sido separados de sus padres.

Canny dijo que las organizaciones están intentando recaudar fondos para el esfuerzo y que todo aquel que quiera ayudar puede donar a Catholic Charities USA en catholiccharitiesusa.org.

Las familias de los niños menores de 5 años que las organizaciones católicas ayudaron fueron reunificadas en instalaciones gubernamentales y entonces transferidas al cuidado de las organizaciones de Caridades Católicas de todo el país, así como a Annunciation House en la región fronteriza entre El Paso, Texas y Juárez, México.

A ellos se les dará atención durante dos meses, ya que muchos se irán de las instalaciones y se dirigirán hacia algún destino con parientes o con un patrocinador en algún lugar de Estados Unidos.

Canny dijo que a principios de julio el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y la Oficina de Reasentamiento de Refugiados se comunicaron con las organizaciones católicas y con el Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados para que ayudaran con las reunificaciones.

"Ellos saben que tenemos acceso a una grande red católica en todo el país, lo cual comprueba ser valioso para la respuesta humanitaria durante desastres", él dijo.