El Papa Francisco acepta regalos mientras se reúne con miembros de la Red Internacional de Legisladores Católicos en el Vaticano el 27 de agosto de 2021. El Papa habló con legisladores católicos y cristianos sobre la necesidad de regular y desarrollar políticas sólidas con respecto a la tecnología digital actual, específicamente dirigidas a los problemas de la pornografía infantil, las violaciones de datos personales, los ataques cibernéticos a infraestructuras fundamentales y las noticias falsas. (Foto CNS/Vatican Media)
El Papa Francisco acepta regalos mientras se reúne con miembros de la Red Internacional de Legisladores Católicos en el Vaticano el 27 de agosto de 2021. El Papa habló con legisladores católicos y cristianos sobre la necesidad de regular y desarrollar políticas sólidas con respecto a la tecnología digital actual, específicamente dirigidas a los problemas de la pornografía infantil, las violaciones de datos personales, los ataques cibernéticos a infraestructuras fundamentales y las noticias falsas. (Foto CNS/Vatican Media)

El Papa Francisco recibió este viernes 27 de agosto en el Vaticano a los participantes en el encuentro de líderes católicos International Catholic Legislators Network.

El Pontífice, tras recordar que los efectos de la pandemia de coronavirus siguen siendo un grave problema para el mundo, centró su discurso en los riesgos que el desarrollo tecnológico entrañan para la sociedad.

Pornografía infantil, ataques informáticos, robo de datos, etcétera, son algunos de los riesgos señalados por el Papa.

Para evitarlos, el Santo Padre reclamó a los legisladores que establezcan controles que eviten esos riesgos y que permitan que los avances científicos y tecnológicos estén al servicio del bien común y que no se usen para explotar a personas.

Afirmó que uno de los mayores desafíos de la época actual “es la administración de la tecnología para el bien común. Las maravillas de la ciencia y de la tecnología moderna han aumentado nuestra calidad de vida”.

Sin embargo, advirtió, “abandonarse a ellas y a las fuerzas del mercado, sin las oportunas orientaciones necesarias dadas por las asambleas legislativas y otras autoridades públicas guiadas por el sentido de responsabilidad social, estas innovaciones pueden amenazar la dignidad del ser humano”.

“No se trata de frenar el progreso tecnológico. Sin embargo, los instrumentos de la política y de la regularización permiten a los parlamentarios proteger la dignidad humana cuando está amenazada. Pienso, por ejemplo, en la plaga de la pornografía infantil, en la explotación de datos personales, en los ataques a infraestructuras fundamentales como los hospitales, a las falsificaciones difundidas por medio de las redes sociales”.

Subrayó que “una legislación atenta puede y debe guiar la evolución y la aplicación de la tecnología para el bien común”.

Por ello, animó a los legisladores “a asumir la misión de una seria y profunda reflexión moral sobre los riesgos y las oportunidades incluidas en el progreso científico y tecnológico para que las legislaciones y las normas internacionales que las regulan puedan concentrarse en la promoción del desarrollo humano integral y de la paz, en vez de en el progreso como un fin en sí mismo”.

Insistió en que “para curar al mundo duramente probado por la pandemia, y para construir un futuro más inclusivo y sostenible en el que la tecnología sirva a las necesidades humanas y no nos aísle a los unos de los otros, es necesario no sólo ciudadanos responsables, sino también líderes preparados y animados por el principio del bien común”.

Pandemia de coronavirus

El Papa Francisco reconoció que los legisladores deben desempeñar su trabajo en un contexto complicado marcado por la pandemia de coronavirus, que “está haciendo estragos”.

“Es cierto que hemos registrado progresos significativos en la creación y en la distribución de vacunas eficaces, pero aún nos queda mucho trabajo para llevar a buen fin. Ya se han producido más de doscientos millones de casos confirmados y cuatro millones de muertos por esta plaga terrible que también ha causado mucha ruina económica y social”.

Recordó a los parlamentarios que su papel, en este contexto, “es más importante que nunca. Preparados para servir al bien común, ahora estáis llamados a colaborar, por medio de vuestra acción política, a renovar integralmente vuestras comunidades y el conjunto de la sociedad”.

“No solo para derrotar el virus, ni tampoco para regresar al status quo anterior a la pandemia. No. Sería una derrota. Si no, para afrontar las causas profundas que la crisis ha revelado y amplificado: la pobreza, la desigualdad social, el desempleo y la falta de acceso a la educación”.

“De una crisis no se sale igual: saldremos mejores o peores. De una crisis no se sale solo: saldremos juntos o no podremos salir”, recordó.

“En una época de perturbaciones y polarización política, los parlamentarios y, en general, los políticos, no siempre son considerados en gran estima. Esto no es nuevo. Sin embargo, ¿qué otra llamada existe que sea más alta que la de servir al bien común y dar prioridad al bienestar de todos antes que el beneficio personal? Vuestro objetivo debe ser siempre ese, porque en una buena política es indispensable la fraternidad universal y la paz social”, aseguró el Papa Francisco.