El Papa Francisco pidió vivir una Navidad “de compasión y ternura” que dé esperanza en medio de las consecuencias de la pandemia de coronavirus que todavía causa gran sufrimiento en numerosos lugares del mundo.

El Papa habló así en la audiencia que concedió este lunes 22 de noviembre a los participantes en el evento “Christmas contest”, un concurso de canto que, en palabras del Pontífice, “da voz a los jóvenes invitándoles a crear canciones inspiradas en la Navidad y sus valores”.

El Santo Padre dijo a los jóvenes que se siente “contento de encontraros ahora, a las puertas del Adviento, el período que cada año nos introduce a la Navidad y a su Misterio.

También este año sus luces estarán veladas por las consecuencias de la pandemia, que todavía pesa en nuestro tiempo. Con mayor razón estamos llamados a interrogarnos y a no perder la esperanza”.

Aseguró que “la fiesta del Nacimiento de Cristo no desentona con la prueba que estamos viviendo, porque es por excelencia la fiesta de la compasión, de la ternura. Su belleza es humilde y está llena de calor humano”.

Recordó que “la belleza de la Navidad trasciende en el compartir pequeños gestos de amor concreto. No es alienante, no es superficial, o evasivo. Más bien al contrario, agrande el corazón, lo abre a la gratuidad, al entregarse, y puede generar también dinámicas culturales, sociales y educativas”.

“Vosotros habéis compuesto canciones navideñas y las habéis compartido por un proyecto más grande, un proyecto que cree en la belleza como camino de crecimiento humano, para soñar con un mundo mejor”, dijo a los jóvenes.

En ese sentido, repitió “las palabras de San Pablo VI:

‘Este mundo en el que vivimos necesita de la belleza para no caer en la desesperación’.

¿Qué belleza? No la falsa, hecha de apariencia y de riquezas terrenas que está vacía y genera vacío. No. Sino la de un Dios que se ha hecho carne, la de los rostros, de las historias, de las criaturas que forman nuestra casa común y que, como nos enseña San Francisco, participan en las alabanzas al Altísimo”.

“Os doy las gracias, queridos jóvenes, artistas y deportistas, porque no os olvidáis de ser custodios de esta belleza. Que la Navidad del Señor resplandezca en cada gesto cotidiano de amor, de compartir y de servicio”, concluyó el Santo Padre su discurso.