Mary Simon, quien es la primera gobernadora general indígena de Canadá, asiste a la Ceremonia de Reflexión Indígena, mientras Canadá celebra su 155 aniversario, en LeBreton Flats Park en Ottawa, Ontario, el 1 de julio de 2022. Se espera que durante su viaje del 24 al 29 de julio, en nombre de la iglesia católica, el Papa pida perdón directamente a los pueblos indígenas por los abusos de miembros de la iglesia cometidos en las escuelas residenciales. (Foto CNS/Blair Gable, Reuters)
Mary Simon, quien es la primera gobernadora general indígena de Canadá, asiste a la Ceremonia de Reflexión Indígena, mientras Canadá celebra su 155 aniversario, en LeBreton Flats Park en Ottawa, Ontario, el 1 de julio de 2022. Se espera que durante su viaje del 24 al 29 de julio, en nombre de la iglesia católica, el Papa pida perdón directamente a los pueblos indígenas por los abusos de miembros de la iglesia cometidos en las escuelas residenciales. (Foto CNS/Blair Gable, Reuters)

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El papa Francisco dijo que todos los discursos que ha preparado para su viaje a Canadá “comienzan y terminan” pidiendo perdón.

En una entrevista al comienzo del mes de julio, reconoció la “forma cruel” en que la Iglesia Católica colaboró con el gobierno canadiense en la “colonización” al desarraigar a los niños indígenas de sus familias, culturas y espiritualidades y obligarlos a asistir a escuelas residenciales donde muchos sufrieron abuso emocional, físico y sexual.

Separar a los niños y adultos jóvenes de sus culturas “es diabólico, es matar la vida y la riqueza”, dijo el Papa en la entrevista que se transmitió el 11 de julio en Univisión.

 

El papa Francisco está programado para estar en Canadá del 24 al 29 de julio, volando a Edmonton, Quebec e Iqaluit. También visitará el sitio de una antigua escuela residencial cerca de Edmonton, se unirá a los peregrinos indígenas en Lac Ste. Anne y celebrará una misa en el Santuario Nacional de Sainte-Anne-de-Beaupré cerca en Quebec.

 

Ted Quewezance, ex jefe de la Primera Nación Keeseekoose y exdirector ejecutivo de la Sociedad Nacional de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales, estaba en el Vaticano a principios de abril cuando el papa Francisco se disculpó con los delegados de las comunidades Métis, Inuit y de las Primeras Naciones de Canadá.

 

Y planea estar allí el 25 de julio cuando el Papa Francisco visite Maskwacis, Alberta, hogar de la antigua Escuela Residencial Ermineskin, uno de los sitios de escuelas residenciales más grandes de Canadá.

 

Quewezance fue uno de los primeros sobrevivientes en Canadá en hablar públicamente sobre haber sido abusado sexualmente en una escuela residencial administrada por la iglesia. Si bien todavía se emociona al hablar de ello —“cuando derramas algunas lágrimas, sale más peso de tu pecho”, dijo—, después del viaje a Roma decidió que era hora de perdonar y seguir adelante.

 

Pero dijo que todavía quiere una cosa del Papa: un reconocimiento del “verdadero derecho inherente que nos fue dado por el Creador a través de nuestro lenguaje, a través de nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestras ceremonias. Y ese es un derecho sagrado inherente; nos es dado por el Creador”.

 

Quewezance será uno de los cerca de 100 sobrevivientes y familiares que viajarán a Maskwacis con el arzobispo Donald Bolen de Regina, Saskatchewan, quien también acompañó a los delegados a Roma a fines de marzo y principios de abril.

 

“En muchas culturas indígenas, cuando hay problemas entre las familias, los padres de esas familias deben reunirse para discutir y sanar esas divisiones y heridas”, dijo el arzobispo a CNS. “El papa Francisco, con razón, es visto como el padre de nuestra familia católica global. En este sentido, es importante que se reúna cara a cara con los líderes de las familias indígenas, métis e inuit que, aún hoy, continúan siendo afectadas por los daños causados por el sistema de escuelas residenciales".

 

El Papa, dijo, constantemente llama a la iglesia a “caminar con otros en todo tipo de heridas. Esto es particularmente cierto cuando esas heridas han sido causadas por la propia iglesia”.

 

Susan Beaudin, miembro de la Primera Nación Cowessess, copreside con el arzobispo Bolen el Comité de Verdad y Reconciliación de la arquidiócesis y está ayudando a organizar el viaje de los sobrevivientes de Saskatchewan a Maskwacis. Pero ella no estará en uno de los autobuses. En cambio, se unirá a otros sobrevivientes de Marieval Indian Residential school que se reunirán en el territorio de Cowessess para ver al Papa en la televisión.

 

Asistió a una escuela católica en la década de 1950, desde que tenía 8 años hasta que tenía 13. Sus padres, hermanos y primos también fueron allí, y la familia, como casi todas las familias de sobrevivientes, dijo, todavía están lidiando con el abuso sexual, el abuso físico, la adicción y las relaciones poco saludables, el trauma intergeneracional que comenzó en las escuelas.

 

El abuso también fue espiritual. Los niños “odiaban al Dios del que se les hablaba” en la escuela, dijo, porque “si el Dios de esas monjas y sacerdotes católicos era tan horrible que permitía que las personas que trabajaban para él hicieran estas cosas a niños de 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 años, ¿qué clase de dios es ese? ¿Te imaginas lo confundida que estaba la gente acerca de Dios?”

 

“Esas personas estaban trabajando para el diablo”, dijo.

 

Redescubriendo la espiritualidad tradicional de su pueblo y buscando la sanación a través de sus ceremonias, Beaudin dijo que aprendió que Dios realmente es el “Creador que todo lo ama y todo lo da y el Creador que perdona”.

 

Luego, dijo, “la responsabilidad recaía en mí para perdonar a la Iglesia Católica. Si quería ir más allá en mi sanación, necesitaba hacerlo. Es por eso por lo que la visita papal va a ser muy importante para algunos sobrevivientes que necesitan escuchar eso (un pedir perdón) para continuar su viaje o comenzar su viaje”.

 

Cassidy Caron, presidenta del Consejo Nacional Métis, dijo a CNS que la disculpa del papa en Roma fue “el primer paso en nuestro viaje hacia la verdad, la reconciliación, la justicia y la sanación”.

 

El siguiente paso es que el papa repita la disculpa “en Canadá, donde el mayor número de sobrevivientes, ancianos, familias y comunidades podrían asistir”, dijo. “Esperamos que el papa Francisco, el Vaticano y la CCCB (Conferencia Episcopal Canadiense) se comprometan plenamente a recorrer el camino que establecimos para que se unan a nosotros después de la pedida de perdón, y entiendan que este será un proceso continuo y que llevará tiempo”.

 

El cardenal canadiense Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, formará parte de la comitiva papal para el viaje.

 

Cuando se le preguntó qué más puede hacer el papa después de su disculpa en el Vaticano, el cardenal Czerny dijo a CNS: “No se trata de ‘hacer más’ sino de ‘profundizar’. Una disculpa se puede lograr mediante un texto, mientras que la reconciliación requiere un encuentro humano, una ceremonia, una liturgia”.

 

“Humana y espiritualmente hablando”, dijo, “si quieres pedir perdón, tomarte la molestia de ir en persona y decirlo ‘entre nosotros’ es muy significativo; siempre vale la pena repetirlo, no solo lo dices una vez y terminas con eso”.

 

Y aunque la visita del papa Francisco se centrará en las comunidades indígenas de Canadá, está claro que todos los católicos y todos los canadienses tienen un papel que desempeñar en el descubrimiento de la verdad sobre cómo se trató a los ocupantes originales de la tierra y cómo la discriminación contra ellos continúa hoy en día.

 

“Los católicos de hoy pueden no sentir participación en los errores del pasado, pero están llamados a cuidar a aquellos que hoy sufren las consecuencias del colonialismo, el racismo y la represión cultural”, dijo el cardenal. “Los pecados del pasado siguen vivos, y todos tienen una participación en vencerlos”.