El Papa Francisco firma un documento durante una reunión en Asís, Italia, el 24 de septiembre de 2022. El Papa encabezó una reunión con jóvenes economistas, empresarios, asesores financieros, académicos y científicos que han estado trabajando durante dos años en el proyecto Economía de Francesco. (Foto CNS/Remo Casilli, Reuters)
El Papa Francisco firma un documento durante una reunión en Asís, Italia, el 24 de septiembre de 2022. El Papa encabezó una reunión con jóvenes economistas, empresarios, asesores financieros, académicos y científicos que han estado trabajando durante dos años en el proyecto Economía de Francesco. (Foto CNS/Remo Casilli, Reuters)

Cientos de jóvenes economistas y empresarios se reunieron con el Papa Francisco en Asís este sábado y se comprometieron a promover una nueva economía inspirada en los valores de San Francisco, que coloca en el centro a los más pobres.

A continuación el pacto al que se adhirieron los jóvenes procedentes de más de 100 países que participaron del encuentro “Economía de Francisco”, el 24 de septiembre.

Nosotros, jóvenes economistas, emprendedores y agentes de cambio,

llamados aquí a Asís de todas partes del mundo,

conscientes de la responsabilidad que recae sobre nuestra generación,

nos comprometemos hoy, individualmente y todos colectivamente

gastar nuestras vidas para que la economía de hoy y de mañana se convierta en una economía del Evangelio, y por tanto:

una economía de paz y no de guerra,

una economía que se opone a la proliferación de armas, especialmente las más destructivas,

una economía que cuide la creación y no la maltrate,

una economía al servicio de la persona humana, de la familia y de la vida, respetuosa de todos

mujer, hombre y niño, los ancianos, y especialmente los más frágiles y vulnerables,

una economía donde el cuidado reemplace el rechazo y la indiferencia,

una economía que no deje a nadie atrás, para construir una sociedad en la que las piedras

rechazadas por la mentalidad dominante se convierten en piedras angulares,

una economía que reconozca y proteja el trabajo seguro y digno para todos,

una economía donde las finanzas son amigas y aliadas de la economía real y del trabajo y

no contra ellos,

una economía que valore y salvaguarde las culturas y tradiciones de los pueblos, todos las cosas vivas y los recursos naturales de la Tierra,

una economía que combate la pobreza en todas sus formas, reduce la desigualdad y sabe cómo decir con Jesús y Francisco: “Bienaventurados los pobres”,

una economía guiada por una ética de la persona humana y abierta a la trascendencia,

una economía que cree riqueza para todos, que engendre alegría y no solo riqueza, porque

la felicidad que no se comparte es incompleta.

Creemos en esta economía. No es una utopía, porque ya la estamos construyendo. Y

algunos de nosotros, en mañanas particularmente luminosas, ya hemos vislumbrado el comienzo de la tierra prometida.

Asís, 24 de septiembre de 2022

Los economistas, empresarios, agentes de cambio, estudiantes y trabajadores