El Papa Francisco durante la inauguración de los Estados Generales de la Natalidad promovidos por el Foro de Asociaciones Familiares junto con el primer ministro italiano Mario Draghi. El Papa critica la situación en la que se encuentran tantas mujeres en el trabajo, temerosas de que un embarazo pueda suponer un despido, hasta el punto de llegar a ocultar su barriga. (Medios del Vaticano)
El Papa Francisco durante la inauguración de los Estados Generales de la Natalidad promovidos por el Foro de Asociaciones Familiares junto con el primer ministro italiano Mario Draghi. El Papa critica la situación en la que se encuentran tantas mujeres en el trabajo, temerosas de que un embarazo pueda suponer un despido, hasta el punto de llegar a ocultar su barriga. (Medios del Vaticano)
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“¿Cómo es posible que una mujer tenga que avergonzarse del regalo más hermoso que puede ofrecer la vida?

"No la mujer, sino la sociedad debería avergonzarse, porque una sociedad que no acoge la vida deja de vivir "

"¡Los hijos son la esperanza que hace renacer a un pueblo!,

" Papa Francisco, Inauguración de los Estados Generales de la Natalidad

El Papa Francisco alentó a invertir en la familia para redescubrir el valor de elegir la vida porque “los hijos son la esperanza que hace renacer a un pueblo”.

Así lo dijo el Santo Padre este 14 de mayo ante representantes de la política, empresas, bancos, cultura, medios de comunicación, deporte y espectáculo reunidos en la primera edición de los “Estados Generales de la Natalidad” organizado por el Foro de Asociaciones Familiares en Italia.

El Foro de Asociaciones Familiares agrupa a más de 580 asociaciones familiares que representan a más de cuatro millones de familias en Italia.

El Santo Padre saludó a algunas de las autoridades presentes, entre ellas, al primer ministro de Italia, Mario Draghi, también saludó a algunas familias numerosas, a un grupo de niños que estaban sentados alrededor de él en el escenario y bendijo a algunas mujeres embarazadas.

En su discurso, el Papa Francisco exhortó a redescubrir el valor de dar, la sostenibilidad generacional y la solidaridad estructural y destacó que “para que el futuro sea bueno, debemos ocuparnos de las familias, sobre todo de las jóvenes, acosadas por preocupaciones que corren el riesgo de paralizar sus proyectos de vida”.

“Pienso en el desconcierto que provoca la incertidumbre del trabajo, pienso en los miedos que provocan los costes cada vez menos asequibles de la crianza de los hijos: son miedos que pueden engullir el futuro, son arenas movedizas que pueden hundir una sociedad.

También pienso, con tristeza, en las mujeres a las que en el trabajo se les disuade de tener hijos o que tienen que ocultar su vientre.

¿Cómo es posible que una mujer tenga que avergonzarse del regalo más hermoso que puede ofrecer la vida?

No la mujer, sino la sociedad debería avergonzarse, porque una sociedad que no acoge la vida deja de vivir.

¡Los hijos son la esperanza que hace renacer a un pueblo!”, exclamó el Papa.

Además, el Santo Padre lamentó las dificultades que han atravesado las familias durante la pandemia y afirmó:

“¡cuántas familias en estos meses han tenido que hacer horas extras, dividiendo sus hogares entre el trabajo y la escuela, con los padres haciendo de profesores, técnicos informáticos, operadores, psicólogos!

¡Y cuántos sacrificios se piden a los abuelos, los verdaderos botes salvavidas de las familias! Pero no sólo: ellos son la memoria que nos abre al futuro”.

Por ello, el Santo Padre invitó “ayudémonos mutuamente, queridos amigos, a redescubrir el valor de dar, el valor de elegir la vida” citando una frase del Evangelio de San Mateo “que puede ayudar a cualquiera, incluso a los que no creen, a orientar sus decisiones” en la que Jesús dice: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

“¿Dónde está nuestro tesoro, el tesoro de nuestra sociedad? ¿En los hijos o en las finanzas? ¿Qué nos atrae, la familia o la facturación?

Hay que tener el valor de elegir lo que más nos importa, porque allí es donde se atará el corazón".

"La valentía de elegir la vida es creativa, porque no acumula ni multiplica lo que ya existe, sino que se abre a la novedad, a las sorpresas: toda vida humana es una verdadera novedad, que no conoce un antes y un después en la historia".

"Todos hemos recibido este don irrepetible, y los talentos que tenemos sirven para transmitir, de generación en generación, el primer don de Dios, el don de la vida”, advirtió el Papa.

Asimismo, el Pontífice recordó que además del papel principal de la familia, es fundamental la escuela porque “no puede ser una fábrica de nociones que se vierten sobre los individuos; debe ser el momento privilegiado del encuentro y del crecimiento humano”.

“Es triste ver modelos que sólo se preocupan por parecer, siempre bellos, jóvenes y en forma".

"Los jóvenes no crecen gracias a los fuegos artificiales de la apariencia, maduran si se sienten atraídos por quienes tienen el valor de perseguir grandes sueños, de sacrificarse por los demás, de hacer el bien al mundo en que vivimos".

"Y mantenerse joven no pasa por hacerse selfies y retocarse, sino por poder reflejarse un día en los ojos de los hijos”, alertó el Papa.

En este sentido, el Santo Padre destacó que “a veces, en cambio, el mensaje que se transmite es el de que realizarse significa ganar dinero y tener éxito, mientras que los hijos parecen casi una excepción, que no debe obstaculizar las aspiraciones personales”, por lo que explicó que “esta mentalidad es una gangrena para la sociedad y hace insostenible el futuro”.

Por último, el Papa Francisco subrayó la necesidad de “políticas familiares de largo alcance y con visión de futuro: no basadas en la búsqueda de un consenso inmediato, sino en el crecimiento del bien común a largo plazo. Aquí radica la diferencia entre gestionar los asuntos públicos y ser buenos políticos”.

“La solidaridad llama también al mundo de la cultura, el deporte y el espectáculo a fomentar y potenciar la natalidad.

La cultura del futuro no puede basarse en el individuo y en la mera satisfacción de sus derechos y necesidades”, dijo el Papa.

Ante esto, el Santo Padre celebró que en Italia “se ha decidido convertir en ley una subvención, definida como única y universal, para cada niño que nazca” por lo que esperó que esta subvención “responda a las necesidades reales de las familias, que han hecho y hacen tantos sacrificios, y marque el inicio de reformas sociales que pongan a los hijos y a las familias en el centro.

"Si las familias no están en el centro del presente, no habrá futuro; pero si las familias vuelven a ponerse en marcha, todo vuelve a funcionar”.

Finalmente, el pontífice agradeció “a todos los que creen en la vida humana y en el futuro” y reconoció que “a veces se sentirán como si estuvieran gritando en el desierto, luchando contra molinos de viento” pero los animó a ir hacia adelante: “no se rindan, porque es hermoso soñar el bien y construir el futuro. Y sin natalidad no hay futuro”.

Antes de marcharse, el Santo Padre recibió junto a Mario Draghi una pequeña planta de higo y bendijo a dos mujeres embarazadas.

Puede leer el discurso completo del Papa AQUI