El Papa Francisco hizo un llamado a orar por la población de Afganistán amenazada por la ofensiva de los milicianos talibanes que les ha llevado a controlar la casi totalidad del país.

“Me uno a la preocupación unánime por la situación en Afganistán. Os pido que recéis conmigo al Dios de la paz para que cese el sonido de las armas y que las soluciones se puedan encontrar en la mesa del diálogo. Sólo así la martirizada población de aquel país, hombres, mujeres, ancianos y niños, podrá regresar a sus casas, vivir en paz y seguridad en el pleno respeto recíproco”, fueron las palabras del Santo Padre al finalizar el rezo del Ángelus este domingo 15 de agosto.

Los talibanes gobernaron Afganistán desde 1996 hasta 2001, año en que fueron desalojados del poder por las tropas de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN como represalia por haber dado cobertura a Osama bin Laden y a su organización terrorista Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2021.

Durante los años en que estuvieron en el poder, los talibanes instauraron un Emirato Islámico en el que se violaron los derechos humanos en virtud de una aplicación extrema de la sharía, o ley islámica.

Los talibanes decretaron la prohibición de la televisión y de la música instrumental, estrictos parámetros de vestimenta que suponían el uso obligatorio de burka a las mujeres y de barba a los hombres, o el confinamiento de las mujeres en sus hogares, que no podían acceder a la sanidad ni a la educación.

Castigos como las amputaciones a los ladrones, lapidación a las adúlteras, matrimonios forzados a las niñas y ejecuciones a los considerados infieles fueron habituales.

Los talibanes instauraron también una política iconoclasta que se tradujo en la destrucción de estatuas en todo el país. En ese contexto se produjo la destrucción con explosivos de los budas gigantes del valle de Bamiyán en 2001, dos esculturas colosales de 55 y 37 metros y 1500 años de antigüedad.

La invasión de las tropas estadounidenses puso fin al régimen talibán, pero no a los talibanes, que siguieron controlando una parte del territorio, sobre todo en la zona oriental fronteriza con Pakistán.

Tras 20 años de presencia militar, las tropas de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN dieron por terminadas sus operaciones militares en Afganistán e iniciaron su retirada. La salida de las tropas internacionales mostró una absoluta falta de preparación del gobierno afgano para controlar el país.

El vacío de poder fue aprovechado por los talibanes para iniciar una ofensiva que, en pocas semanas, ha desmantelado al ejército afgano y que les ha permitido conquistar prácticamente todo el territorio.

Las últimas noticias sitúan a los talibanes a las puertas de Kabul, la capital de Afganistán, mientras los gobiernos occidentales se apresuran a evacuar sus embajadas y el gobierno afgano trata de negociar con los talibanes una transición pacífica que evite el derramamiento de sangre.