CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Dios siempre perdona y recibe con alegría a todos los que regresan a él, incluso después de una vida de errores y pecados, dijo el papa Francisco.

"¡Dios no sabe perdonar sin celebrar! Y el padre celebra por la alegría que tiene porque su hijo ha regresado", dijo el papa antes de rezar el Ángelus el 27 de marzo con los visitantes reunidos en la Plaza de San Pedro.

El papa reflexionó sobre la lectura del Evangelio del día sobre la parábola del hijo pródigo, "que ha regresado a casa después de haber dilapidado todas sus posesiones", dijo el papa Francisco.

"Somos ese hijo, y es conmovedor pensar cuánto nos ama el Padre y nos espera siempre", dijo.

Pero el hijo mayor de la parábola que se indigna porque siempre ha obedecido a su padre "también está dentro de nosotros y somos tentados a ponernos de su lado", dijo.

"Él siempre había cumplido con su deber, no había salido de casa", y se enoja al ver a su padre abrazando al niño que se había portado tan mal, dijo.

El problema con esta reacción, dijo el papa, es que el hijo mayor "basa su relación con su padre únicamente en la pura observancia de los mandatos, en el sentido del deber".

"Este también podría ser nuestro problema, el problema entre nosotros y con Dios: perder de vista que es un padre y vivir una religión lejana, compuesta de prohibiciones y deberes", dijo el papa.

Las personas que viven esta fría distancia de Dios se vuelven rígidas hacia los demás y les resulta difícil acoger, y mucho menos regocijarse, el regreso de un hijo de Dios arrepentido o que lucha, agregó.

"Aquellos que han cometido errores a menudo se sienten reprochados en su propio corazón. La distancia, la indiferencia y las palabras ásperas no ayudan. Por eso, como el padre, es necesario ofrecerles una calurosa acogida que los anime a seguir adelante", dijo el papa.

La gente debe "buscar a los que están lejos", tener el corazón abierto, escuchar de verdad y nunca hacer que se sientan incómodos, dijo.

El padre "festeja por la alegría que tiene porque su hijo ha regresado" y, como el padre, "necesitamos alegrarnos", también, cuando alguien se arrepiente, por graves que hayan sido sus errores, dijo.

En la parábola, el padre tranquiliza al hijo mayor, diciéndole: "tú siempre estás aquí conmigo; todo lo que tengo es tuyo. Pero ahora debemos celebrar y regocijarnos, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado".

La parábola muestra, dijo el papa, que el padre tiene "dos necesidades, que no son mandatos, sino cosas esenciales para su corazón".

El papa pidió a la gente que reflexione y "vea si también nosotros tenemos en el corazón estas dos cosas que el padre necesita": poder celebrar y regocijarse por los demás.