El cardenal de Nueva York, Timothy M. Dolan, concelebra la misa en la Catedral de la Habana, el 10 de febrero del 2020. El arzobispo de Nueva York visitó la isla por primera vez, en su viaje de misión de seis días, desde el 7 al 12 de febrero . (CNS foto/Rhina Guidos)
El cardenal de Nueva York, Timothy M. Dolan, concelebra la misa en la Catedral de la Habana, el 10 de febrero del 2020. El arzobispo de Nueva York visitó la isla por primera vez, en su viaje de misión de seis días, desde el 7 al 12 de febrero . (CNS foto/Rhina Guidos)

LA HABANA (CNS) — Aunque hay una gran distancia entre Nueva York y Cuba, compartir la Eucaristía con otros católicos en la isla es un grandioso recordatorio de los lazos de fe y amor y de lo que la iglesia puede construir incluso entre personas que son diferentes —dijo el cardenal de Nueva York,Timothy M. Dolan, el 10 de febrero.

"Es evidente para nosotros, los que venimos de visita, que aquí nos sentimos como en casa", dijo durante su primera Misa en la capital de Cuba, La Habana.

"Nos sentimos especialmente en casa cuando estamos en la mesa familiar", dijo el cardenal, refiriéndose a la celebración de la Eucaristía durante su homilía en la capilla del Hogar Santovenia, un centro donde los miembros de la Iglesia Católica, incluyendo religiosas, cuidan de los ancianos en La Habana.

Se sintió tan familiar cuando un hombre en el coro abruptamente empezó a llorar durante una interpretación con flauta del "Ave María" al final de la Misa. Seguidamente, el cardenal volteó para mirar una imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la venerada santa patrona del país, cuando el feligrés concluyó su presentación.

"¡Que viva la Virgen de la Caridad!", gritó entonces el cardenal en español, a lo que siguió un gran aplauso de los adultos mayores.

El cardenal se mostró muy espontáneo con los cubanos católicos que visitó durante su viaje de misión de seis días —el primero que realiza a la isla— así como al recorrer los centros u organizaciones dirigidas por la iglesia.

"Su afecto nos da aliento", dijo Maritza Sánchez Abillud, directora de Cáritas Cuba, quien se reunió con el cardenal durante su primer día completo en La Habana para hablar sobre los programas que brinda la organización, particularmente enfocados en la población de la tercera edad de la isla.

"Recordamos cómo nuestra fe nos une, pero nuestra caridad también nos une", le dijo el cardenal Dolan a Sánchez, quien le habló sobre algunas de las dificultades cuando tratan de ayudar debido a la escasez de materiales en la isla.

Además de visitar la oficina de Cáritas de La Habana, el cardenal y su pequeño grupo —en el cual también estaban monseñor Kevin Sullivan, director ejecutivo de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Nueva York, y el obispo auxiliar Octavio Cisneros de Brooklyn, Nueva York— visitaron además una institución donde un pequeño grupo de religiosas guatemaltecas (de la Congregación Apostólica Marta y María) cuidan de sacerdotes ancianos o enfermos y la embajada del Vaticano (nunciatura) en la isla.

Durante una misa vespertina a la catedral de La Habana, estuvo acompañado por el cardenal cubano Juan García Rodríguez de La Habana; el obispo Juan Hernández Ruiz de Pinar del Río; el obispo Emilio Aranguren Echeverría de Holguín, quien preside la conferencia episcopal cubana y el arzobispo Giampiero Gloder, nuncio apostólico en Cuba.

En la catedral, el cardenal Dolan siguió insistiendo en el sentimiento que había expresado en cada uno de los lugares que visitaba, diciendo que aunque su español no era perfecto, estaba "muy, muy feliz" de estar en Cuba para compartir con los católicos que están haciendo buen trabajo allí, a pesar de las dificultades. Se refirió a la primera lectura de ese día del Primer Libro de los Reyes, el cual hacía referencia a la inauguración del Templo de Jerusalén.

El Templo de Jerusalén unió a la gente, dijo. Se refería a cómo la catedral de La Habana, también, sirvió para el mismo propósito. Anteriormente, había mencionado la presencia de un pequeño grupo de funcionarios gubernamentales en la Misa vespertina.

"Y aquí estamos, aquí en este templo magnífico, histórico, que es el centro de unidad en la iglesia que ha unido al pueblo en amor, fe y devoción por siglos", dijo. "Aquí está el arca de la alianza, con la palabra santa de Dios y la presencia real de Jesús en la santa eucaristía".

Jesús les enseñó a sus discípulos que ayuden al pobre y al enfermo —dijo el cardenal Dolan.

"La iglesia trata de hacer lo que hizo Jesús y en Cuba, me he sentido tan inspirado" de ver que se está haciendo lo mismo —dijo.

"Aquí, veo que la iglesia hace lo que hizo Jesús, ayudar al anciano, al enfermo y al pobre", y simplemente realizando aquello que Jesús pedía —agregó.

Al implementarse esas enseñanzas de servir al prójimo, se les recuerda a los seguidores de Cristo la santidad de la vida humana y la dignidad de cada ser humano —dijo— y es parte de la iglesia universal, ya sea en Cuba o Nueva York.

El cardenal García le agradeció por la visita y dijo que la iglesia en Cuba se siente unida con la iglesia de Estados Unidos como una sola.

"Tenemos la misma fe en Dios", dijo, y eso ayuda a llevar a cabo las enseñanzas de la iglesia que incluyen la creencia en el milagro del matrimonio, la defensa de la vida, la realización de las obras de misericordia corporales y espirituales, y la doctrina social de la iglesia. Además, señaló que Cuba tiene la dicha de tener sacerdotes en EE.UU. y dijo bromeando que tenía la esperanza de que el cardenal enviaría a algunos sacerdotes misioneros de Nueva York a Cuba.

"Gracias por su testimonio, sus oraciones, su ayuda y cooperación", expresó el cardenal García y le dijo al cardenal de Nueva York entre bromas que los seminaristas estaban "enojados" con él porque no les trajo copias de su libro.

"Ya no hay, todas se han vendido", contestó el cardenal.