Foto durante la ordenación. Crédito: Facebook de la Arquidiócesis de Managua
Foto durante la ordenación. Crédito: Facebook de la Arquidiócesis de Managua

El Cardenal Leopoldo José Brenes, Arzobispo de Managua (Nicaragua) ordenó recientemente a 10 nuevos sacerdotes y afirmó que el llamado al sacerdocio tiene origen en las familias, donde “nuestros padres nos han puesto en las manos del Señor, y allí el Señor ha tomado una decisión”.

Durante la ordenación celebrada el 7 de marzo, el Purpurado destacó la importancia de la familia como origen del llamado a la vocación. “En nuestra primera lectura, se nos recordaba muy claramente: ¡Yo te he llamado! Y que hermoso que este llamado tienen un origen en nuestra familia (…), en el sentimiento amoroso de nuestras mamás, de manera especial junto a sus esposos”, señaló.

“De mi experiencia, siento que allí comienza el llamado”, cuando el Señor se ha fijado “en nuestra mamá, en nuestro papá y en silencio, sin duda alguna, nuestros padres nos han puesto en las manos del Señor, y allí el Señor ha tomado una decisión. En el seno materno te consagré”, dijo el Cardenal Brenes, “Que hermoso que en el vientre de nuestras mamás estábamos nosotros y allí estaba la mirada del Señor”, añadió.

En ese sentido, agradeció a los fieles por haber “ayudado [a los nuevos sacerdotes] a fortalecer y consolidar el llamado” del Señor. Los exhortó a seguir orando por los presbíteros y pidió que les corrijan “con cariño” cuando no están actuando bien. “No los apañen (…) nos ayuda a ser buenos sacerdotes al servicio de ustedes” y de la comunidad, dijo. 

Con los nuevos presbíteros ahora la Arquidiócesis de Managua cuenta con 187 sacerdotes. 

“La vocación al sacerdocio es una gracia”, por lo que es importante ser consciente y tener claro que Jesús los llamó “sin méritos propios y sin esfuerzo” para ser “verdaderos servidores” mediante su vocación, añadió el Purpurado, que dio la bienvenida a los diez nuevos presbíteros.

Sobre el ayuno, explicó que implica privación “para poder tener la fortaleza ante las tentaciones que puedan venirnos”. El tercero, son “las obras de misericordia, el dar, el ofrecerme, el donarnos de manera especial a los más sencillos y los más humildes”. 

Asimismo, el Purpurado destacó “la necesidad de vivir el desierto” para “escuchar la voz del Padre” y así fortalecer la comunión e intimidad con Jesucristo. “A partir de hoy podrán venir muchas tentaciones (…), si nosotros nos alejamos de Jesucristo, de la acción del Padre, de la acción del Espíritu Santo, estamos en el aire y el demonio fácilmente llegará a nosotros y nos va a vencer”, alertó.

Finalmente, el Cardenal Brenes les recordó la misión de anunciar el Evangelio por el mundo “para llevar a los hombres a Dios, que le conozcan y le amen intensamente”.

“El envío de la misión no es capricho del obispo”, sino un llamado que nace en la oración y que, como los apóstoles, los lleva “a donde Él quiere llegar”. Finalmente, les recordó que si bien las cosas del mundo “nos pueden traer aplausos”, la misión “no trae publicidad”.