El cardenal Gregorio Rosa Chávez de San Salvador, El Salvador, aparece en esta foto de archivo del 12 de octubre de 2018 en Roma. El cardenal está haciendo sonar la alarma sobre la erosión de la democracia en El Salvador. (Foto CNS/Alessandro Bianchi, Reuters)
El cardenal Gregorio Rosa Chávez de San Salvador, El Salvador, aparece en esta foto de archivo del 12 de octubre de 2018 en Roma. El cardenal está haciendo sonar la alarma sobre la erosión de la democracia en El Salvador. (Foto CNS/Alessandro Bianchi, Reuters)

WASHINGTON (CNS) — Después de que un tribunal superior de El Salvador dijo que un presidente puede buscar un segundo mandato, a pesar de que va en contra de la constitución, el único cardenal del país pidió ayuda de la comunidad internacional para preservar la democracia.

"Si el mundo nos acompañó en el proceso de paz, ahora nos acompañará para rescatar la democracia", dijo el cardenal Gregorio Rosa Chávez, hablando con periodistas el 5 de septiembre sobre los acontecimientos.

La constitución del país limita a un presidente a cumplir un mandato de cinco años.

Sin embargo, el 3 de septiembre, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, integrada por jueces recientemente nombrados y posicionados por el partido político fundado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, dio una diferente interpretación.

Bukele ganó la presidencia en 2019 y su mandato termina en 2024.

La medida se había esperado durante mucho tiempo ya que los políticos del partido Nuevas Ideas que Bukele fundó tuitearon pistas sobre una reelección, pero aún así fue ampliamente criticada cuando finalmente se dio a conocer a principios de septiembre.

El cardenal Rosa Chávez dijo que la reelección estaba claramente prohibida en la constitución.

"Pero ¿Qué pasó?" preguntó. "La iglesia comparte esta preocupación".

Septiembre, el mes en el que El Salvador celebra su independencia, debe mover a los ciudadanos del país a reflexionar, dijo el cardenal.

"Si esto no se corrige, pasarán cosas de este tipo o peores en el futuro", dijo.

El cardenal, quien vivió 12 años de guerra civil en El Salvador, incluso el asesinato en 1980 de su arzobispo, San Oscar Romero, no fue el único que dio la alarma.

Jean Manes, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, dijo durante una conferencia de prensa que el gobierno de Estados Unidos condena la decisión y la denunció como "claramente contraria a la constitución salvadoreña".

"Este declive de la democracia daña la relación bilateral que Estados Unidos se esfuerza por tener con el gobierno de El Salvador", dijo Manes.

También expresó su preocupación del movimiento hacia la consolidación del poder.

"Un principio fundamental de la democracia son los tres poderes del gobierno, por lo que un debilitamiento de la independencia del poder judicial es muestra de una democracia en declive en El Salvador", dijo.

Las acciones tomadas mostraron una "estrategia clara" para socavar la independencia judicial, dijo.

El representante estadounidense Albio Sires de Nueva Jersey, presidente del subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes sobre América Latina, tuiteó el 4 de septiembre que estaba "profundamente preocupado" por las acciones de la corte, que él también consideró premeditadas.

Después de ganar la mayoría de los escaños en la asamblea legislativa a fines de febrero, el primero de mayo los legisladores de Nuevas Ideas destituyeron a los principales jueces del país e inmediatamente designaron a otros más de su agrado.

"El primero de mayo, aliados del presidente reemplazaron los jueces de la sala con aliados políticos. Esta decisión nos confirma por qué", tuiteó Sires.

"Los salvadoreños merecen vivir en una democracia en que los principios de la separación de poderes, la independencia judicial, y el estado de derecho son respetados".

El cardenal Rosa Chávez comparó el estado de la democracia en la nación a la de un paciente en cuidados intensivos, en su fase final antes de la muerte.

Instó a la ciudadanía a no responder a la situación con indiferencia, sino con un sentido de responsabilidad, serenidad y lucidez, buscando alejarse de la polarización política.