Residentes de pie entre las aguas de inundación afuera de su vivienda en Puerto Cabezas, Nicaragua, el 17 de noviembre de 2020, después del huracán Iota. La tormenta de categoría 4 golpeó la costa de Nicaragua cerca de la frontera con Honduras el 16 de noviembre, causando marejadas e inundaciones y daños adicionales en edificios ya destrozados por el huracán Eta. (CNS Foto/Oswaldo Rivas, Reuters)
Residentes de pie entre las aguas de inundación afuera de su vivienda en Puerto Cabezas, Nicaragua, el 17 de noviembre de 2020, después del huracán Iota. La tormenta de categoría 4 golpeó la costa de Nicaragua cerca de la frontera con Honduras el 16 de noviembre, causando marejadas e inundaciones y daños adicionales en edificios ya destrozados por el huracán Eta. (CNS Foto/Oswaldo Rivas, Reuters)

En los últimos días, en Centro América y el Caribe, al igual que en el archipiélago colombiano de San Andrés, Providencia y Santa Catalina están sufriendo los efectos del devastador paso del huracán Iota.

El Papa Francisco, al finalizar el rezo del Ángelus este domingo 29 de noviembre en el Vaticano, expresó solidaridad con los damnificados y rezó por Colombia y los demás países que sufren por el impacto de los huracanes.

El pontífice pidió en el primer domingo de Adviento, "tratemos de hacer el bien y sacar lo bueno de las situaciones difíciles".

El papa subrayó que "el Señor no nos abandona nunca". En medio de las tempestades de la vida, "Dios siempre nos tiende la mano y nos libra de las amenazas".

En este sentido, los pensamientos y el corazón del papa estuvieron con la población damnificada por el huracán Iota en Centroamérica y el Caribe.

“Deseo expresar de nuevo mi cercanía a las poblaciones de América Central, golpeadas por fuertes huracanes. En concreto, recuerdo a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, al igual que la costa pacífica del norte de Colombia".

"Rezo por todos los países que sufren debido a esta calamidad”, fueron las palabras del Santo Padre pronunciadas desde el Palacio Apostólico del Vaticano.

Según el gobierno colombiano, las islas más afectadas han sido las de San Andrés y Providencia, cuyas infraestructuras se han visto afectadas en su totalidad y el 80% de ellas completamente destruidas.