WASHINGTON (CNS) — Días después de que el gobierno salvadoreño extendiera medidas de emergencia suspendiendo algunas libertades personales, una organización nacional católica de religiosos y religiosas reportó la detención arbitraria de uno de sus miembros.

La Conferencia de Religiosos y Religiosas de El Salvador, en un comunicado del dos de mayo publicado en Facebook, dijo que un "hermano religioso" fue detenido "por varias horas" por miembros de las fuerzas armadas el 30 de abril cerca de las oficinas de la organización en la capital, San Salvador.

El hermano se dirigía a una reunión formativa sobre la vida consagrada cuando "fue detenido arbitrariamente sin ningún fundamento por un grupo de miembros de la fuerza armada", dijo el grupo conocido como CONFRES.

El comunicado dice que el religioso mostró a las autoridades "todos sus documentos de identificación, tantos civiles como eclesiásticos" y aún así fue detenido.

La organización no proporcionó el nombre del hermano religioso ni detalles adicionales.

En un correo electrónico del 3 de mayo en respuesta a una solicitud de Catholic News Service, un representante de CONFRES escribió: "Todo terminó bien, después de varias aclaraciones e intervención de varios miembros de la Conferencia. La Conferencia no tiene más comentarios sobre el caso".

Grupos de derechos humanos, incluidos algunos en Washington, comenzaron a sonar la alarma sobre posibles violaciones a los derechos humanos después de que el gobierno salvadoreño comenzara detenciones masivas y suspendiera las libertades personales tras una ola récord de homicidios por parte de pandillas a fines de marzo.

El 27 de abril, el presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien periódicamente publica actualizaciones sobre el número de detenciones, dijo que más de 20,000 "terroristas capturados" habían sido detenidos en poco más de un mes. El período inicial de lo que se denomina un "estado de excepción", que supuestamente duraría hasta fines de abril, se extendió por 30 días adicionales.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony J. Blinken, ha dicho que el gobierno de El Salvador debe "defender el debido proceso y proteger las libertades civiles". Pero muchos salvadoreños, dentro y fuera del país, apoyan las detenciones e incluso algunas de las violaciones siempre que reciban un respiro de la violencia de las pandillas y las extorsiones que han azotado, en gran parte, a los pobres de la nación centroamericana durante décadas.

Familias han denunciado abusos y también la muerte de seres queridos tras las detenciones masivas, pero el público en general no parece muy preocupado.

Una encuesta realizada en El Salvador en abril mostró que el 91% de los salvadoreños no solo apoya las detenciones sino también las medidas severas, dijo CID-Gallup, que realizó la encuesta.

En una conferencia de prensa el 17 de abril, el arzobispo José Luis Escobar Alas, del arzobispado de San Salvador, dijo que había hablado con "muchas personas" que vieron "esperanza" en lo que estaba sucediendo y que se sienten más seguras. Otros obispos del país ofrecieron misas por las familias de los detenidos, sobre todo porque no saben si sus seres queridos serán liberados.

CONFRES, en su comunicado, pidió a los laicos y otras personas de la iglesia "unirse más en oración por tantas personas que están pasando por la misma situación sin tener ninguna clase de relación con asociaciones ilícitas".

"Cristo Resucitado y María, nuestra madre, bendigan a nuestro país", escribió la organización.