El martes 3 de noviembre, miembros de la Policía Nacional se arrodillaron para pedir a Dios que proteja la nación de los estragos que podría producir el impacto del huracán Eta en Nicaragua.

El ojo del huracán Eta tocó tierra cerca de las 4:30 a.m. a 43km del sureste del municipio de Bilwi o Puerto Cabezas, la ciudad principal de la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN) de Nicaragua, territorio fronterizo con Honduras, informaron las autoridades del Gobierno.

Horas antes de que llegara el fenómeno natural al territorio, los oficiales de la Policía Nacional en Zelaya Central, ubicada en la RACN, se postraron de rodillas para rezar y pedir a Dios que los ayude ante el advenimiento del temible huracán. 

En las fotos se observan a los oficiales uniformados y a otros ciudadanos que los acompañan de rodillas, con la cabeza inclinada y en actitud de oración.

“En Zelaya Central nos mantenemos en oración y pedimos a Dios nuestro Señor que tienda su mano divina y haga que este Huracán ETA se desvanezca y no cause daño letales. El Señor tiene Poder y tiene Misericordia de nosotros sus hijos”, señaló la Policía Nacional en su cuenta de Twitter.

Según el codirector del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Guillermo González, el huracán de categoría 4 ha alcanzado vientos máximos de 240 kilómetros por hora y está a una velocidad de traslación de 7 kilómetros por hora.

Este fenómeno natural aún en desarrollo, que es el número doce de esta temporada en el Atlántico, está arrojando lluvias torrenciales y fuertes ráfagas de vientos en Bilwi, donde habitan cerca de 75 mil personas. A la fecha no se reportan personas fallecidas y heridas, informaron las autoridades.

Hasta ahora se han desprendido algunos techos de las viviendas y se arrancaron árboles y cables de electricidad que obstruyeron algunas de las calles de la ciudad y provocaron cortes de energía.

Antes de la llegada del huracán se evacuó a unas 20 mil personas y se dispuso cientos de albergues donde se refugian. La Iglesia, las escuelas y casas particulares ofrecieron sus instalaciones para refugiar a los ciudadanos, y los pacientes del hospital regional fueron trasladados al edificio de un instituto tecnológico.

La población también reunió víveres y las casas fueron reforzadas para en lo posible resistir el impacto.

El Sinapred ordenó a sus unidades de rescate estar listos para atender una posible emergencia, que incluye salvamentos, evaluar daños y necesidades y dar refugio a la población. Se prevé que el huracán llegue al Triángulo Minero como tormenta tropical y a Jinotega como depresión.

Para González “el peligro no ha terminado”, pues en las próximas 36 horas el huracán se desplazará sobre las montañas del norte de Nicaragua y podría afectar con muchas lluvias las comunidades rurales que se mantienen en estado de alerta.

El Gobierno de Nicaragua declaró en alerta roja la RACN, que incluye Waspam y el Triángulo Minero, que comprende los municipios de Bonanza, Rosita y Siuna, donde residen cerca de 500 mil personas. El Gobierno deberá estar alerta para realizar rescates en esta zona.

Otras zonas del país también fueron puestas en alerta amarilla, como Jinotega, Nueva Segovia, Chinandega. El resto del país se mantiene en alerta verde, clasificación en la que se recomienda estar alerta frente a una posible catástrofe.