Manifestantes y policías antidisturbios se enfrentan durante una protesta contra el gobierno de Chile en Santiago del 18 de octubre de 2020, cuando se cumple un año de las protestas y disturbios que sacudieron la capital. Las manifestaciones ocurren una semana antes de un referéndum sobre si abandonar la constitución del país la cual fue escrita durante la era de la dictadura. (CNS Foto/Iván Alvarado, Reuters).
Manifestantes y policías antidisturbios se enfrentan durante una protesta contra el gobierno de Chile en Santiago del 18 de octubre de 2020, cuando se cumple un año de las protestas y disturbios que sacudieron la capital. Las manifestaciones ocurren una semana antes de un referéndum sobre si abandonar la constitución del país la cual fue escrita durante la era de la dictadura. (CNS Foto/Iván Alvarado, Reuters).

SANTIAGO, Chile (CNS) — Manifestantes incendiaron dos iglesias católicas en Chile, convirtiendo en caos las reuniones para conmemorar el primer aniversario de protestas masivas contra la desigualdad.

Según informes de noticias y funcionarios de la iglesia, las concentraciones masivas del 18 de octubre por todo el país resultaron, en mayor parte, pacíficas, pero al final del día estallaron los disturbios, cuando algunos manifestantes entraron y destrozaron parroquias en Santiago, la capital nacional.

Videos publicados en las redes sociales mostraron la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago en llamas y luego colapsando mientras una multitud gritaba de cerca.           

La iglesia de San Francisco Borgia también fue objeto de vandalismo donde se robaron artículos religiosos, dijo un funcionario de la iglesia.

La parroquia es donde se celebran ceremonias institucionales para los "Carabineros", la policía nacional de Chile, una fuerza impopular entre los manifestantes por las acusaciones de que emplea tácticas represivas.

Un reporte del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, por ejemplo, dijo que ataques por parte de los Carabineros produjo 345 lesiones oculares de manifestantes por el uso de perdigones disparados con armas antidisturbios.

"Estos hechos ocurridos en las últimas horas en Santiago y otras ciudades de Chile muestran que no hay límites para los que exacerban la violencia", dijo la conferencia episcopal chilena en un comunicado del 18 de octubre.

"Los sucesos de las últimas horas en Santiago y otras ciudades de Chile demuestran que no hay límites para quienes exacerban la violencia", dijo un comunicado del 18 de octubre de la conferencia de obispos chilenos.

"Estos grupos violentos contrastan con muchos otros que se han manifestado pacíficamente. La inmensa mayoría de Chile anhela justicia y medidas eficaces que contribuyan a superar las brechas de desigualdad; no quiere más corrupción ni abusos, espera un trato digno, respetuoso y justo".

El arzobispo Celestino Aós Braco de Santiago pidió el fin de la violencia el 18 de octubre, calificándola como maldad y diciendo: "no justifiquemos lo injustificable".

Protestas masivas comenzaron en Chile en octubre de 2019 tras un aumento a las tarifas del metro en la ciudad de Santiago.

El pequeño aumento de las tarifas ocultaba una insatisfacción mucho más profunda con la desigualdad económica en el país, promovida en las últimas décadas como una historia de éxito en el desarrollo con políticas favorables al mercado.

Los chilenos acudirán a las urnas el 25 de octubre para votar sobre un referéndum que les pregunta si se debe reescribir la constitución del país, la cual fue redactada durante el régimen del general Augusto Pinochet durante los años 1973-1990.

Muchas de las protestas han exigido reescribir la constitución; los obispos han alentado la participación ciudadana en las manifestaciones.

"La ciudadanía que quiere justicia, probidad, superación de las desigualdades y oportunidades para poder levantarnos como país, no se dejará intimidar por las amenazas de violencia, y concurrirá a cumplir con su responsabilidad cívica", dijo la declaración de los obispos.

"En las democracias nos expresamos con el voto a conciencia libre, no bajo las presiones del terror y la fuerza".

El asalto de las dos parroquias ha ocurrido durante un momento en el cual la Iglesia Católica de Chile sufre las consecuencias de las acusaciones de abuso sexual por parte del clero y la respuesta inadecuada de la jerarquía a esos crímenes.

Una encuesta de enero de la firma de Cadem encontró que el 75% de los encuestados desaprueba la manera que la iglesia manejó las acusaciones.