Para alentar estas jornadas, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana difundió una guía elaborada por la Arquidiócesis de Guayaquil con subsidios y con la oración para ser recitada.

De acuerdo a los obispos, los debates sobre la despenalización del aborto serán en torno a “los casos de violación, malformaciones del feto que hagan inviable su vida, estupro, incesto e inseminación no consentida”.

En ese sentido, consideran que se trata de “un tema muy delicado y complejo”, el cual necesita de la “participación consciente y activa en cada una de las causales”. “La indiferencia es complicidad y, para los cristianos, un pecado muy grave”, afirmaron.

Este 3 de septiembre, la Asamblea Nacional de Ecuador inició el segundo debate del proyecto de reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), el cual pretende reformar un 30% de la legislación. En este debate se discutirá la ampliación de las causales para despenalizar el aborto en el país, cuya legislación permite el aborto en caso de riesgo de la vida de la madre y violación a una persona con discapacidad.

A inicios del mes de agosto, se llevó a cabo el primer debate de la reforma al COIP.

Por ello, invitaron “a todos los hombres y mujeres que aman la vida” a participar en jornadas de oración, reflexión y acción.

La oración nos ayuda a tomar conciencia de que nuestra vida, desde la fecundación-concepción, tiene una dimensión trascendental, de inmortalidad o eternidad. La oración nos pone en comunión con el Autor de toda vida humana y nos da la sabiduría, la pasión y la valentía para amarla y defenderla, sin perder la paz, la alegría y la esperanza”, explicaron.

Asimismo, señalaron que se trata de un compromiso de todas las parroquias, comunidades religiosas y laicales, a fin de realizar estas jornadas de oración “en favor de la vida de los niños por nacer y de sus progenitores”.

Del mismo modo, hicieron un llamado a “reflexionar en los argumentos biológicos, éticos y jurídicos a tenerse en cuenta en la legislación sobre el aborto”, y que este se de en un ambiente de respeto que permita establecer soluciones que no atenten contra la vida humana.

“Es necesario plantear la eliminación de las causas de los embarazos no consentidos, especialmente de las adolescentes, y no detenerse solo en los síntomas proponiendo soluciones que atentan contra la vida de los inocentes y de sus progenitores”, aseveraron.

En ese sentido, resaltaron la importancia de “alternativas para salvar las dos vidas, mediante un acompañamiento profesional médico, psicológico y espiritual a mujeres con embarazos en crisis”.

También recordaron la importancia de informarse con datos reales sobre los métodos abortivos que se emplean, tanto químicos como quirúrgicos, así como de las “consecuencias físicas, psicológicas, morales y espirituales en las personas que participan en un aborto”.

En este caso, el compromiso estará orientado a informar a los jóvenes, a quienes se brindará talleres, conferencias y foros, y se promoverá una “reflexión serena y objetiva”.

La CEE también alentó que los ciudadanos, y más aún siendo católicos, están llamados a mostrarse a favor de la vida “de una manera clara y directa”.

“El silencio fácilmente se convierte en aprobación de un acto intrínsecamente malo, por cuanto destruye la vida de un ser humano”, afirmaron.

Además, resaltaron la necesidad de formar una “conciencia moral” como una de las principales acciones de concienciación, al igual que “la difusión de los derechos de los niños por nacer, el diálogo planificado con las autoridades, líderes sociales y políticos, y las movilizaciones pacíficas de los grupos y organizaciones sociales”.

Aquí te dejamos una “Plegaria por la vida”, oración para pedir por la defensa de las dos vidas.

Plegaria por la vida

Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra,

te alabamos por el don de la vida.

Señor Jesucristo, Pastor de la vida,

te bendecimos por la vida en abundancia

que nos das.

Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

te glorificamos por acompañarnos en todas las

etapas de la vida.

Santísima Trinidad, te damos gracias,

por el milagro de la vida que palpita desde su concepción,

por la historia sagrada de cada rostro y cada familia,

que, con sus luces y sombras, camina hacia la santidad.

Te damos gracias, también, por sostenernos en

los momentos de alegría y de dolor

y por no abandonarnos en las etapas de fragilidad

enfermedad. San Gabriel Arcángel, acampa junto

a nuestras familias.

San José, protege a nuestras familias.

Virgen María, consuela a nuestras familias,

haznos centinelas de la vida desde su concepción

hasta su muerte natural.

Sagrado Corazón de Jesús,

a ti te decimos hoy y siempre:

“Todo es tuyo, salva al Ecuador”

Salva a nuestras familias”.

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