Un trabajador limpia los escombros de un edificio en Oaxaca, Mexico, el 23 de junio del 2020, después del terremoto. El sismo golpea a México en un momento en que los casos de COVID-19 se incrementan y la gente desconfía de ir al hospital. (CNS Foto/Jorge Luis Plata, Reuters).
Un trabajador limpia los escombros de un edificio en Oaxaca, Mexico, el 23 de junio del 2020, después del terremoto. El sismo golpea a México en un momento en que los casos de COVID-19 se incrementan y la gente desconfía de ir al hospital. (CNS Foto/Jorge Luis Plata, Reuters).

CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — Los obispos de México se comprometieron a ayudar a las personas afectadas por un terremoto en el estado del sur de Oaxaca que dejó al menos cinco muertos.

"Nos ponemos bajo el manto protector de Nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, y al servicio de los posibles afectados del sismo ocurrido hace un momento", dijo la Conferencia del Episcopado Mexicano en un tuit poco después del temblor del 23 de junio.

"Dios continuará cuidándonos y protegiéndonos", dijo el arzobispo Pedro Vázquez Villalobos, de Antequera Oaxaca. "Pero aquí también tenemos que aprender muchas cosas. Cuidemos nuestros espacios, nuestros edificios, nuestros hogares. Es importante que los mantengamos para que resistan estos temblores".

En el Vaticano al día siguiente, el papa Francisco rezó por las víctimas del terremoto. "Que la ayuda de Dios y sus hermanos les dé fuerza y apoyo. Hermanos y hermanas, estoy muy cerca de ustedes", dijo.

El terremoto de magnitud 7.4 se dio justo antes de las 10:30 a.m. con un epicentro cerca de la ciudad turística de Huatulco en la costa del Pacífico del sur del estado de Oaxaca.

Dos personas murieron en edificios derrumbados, mientras que a otra le cayó un muro, dijo el gobernador Alejandro Murat. Un empleado también murió en una refinería de Pemex en Salina Cruz, según la compañía.

Un hospital sufrió daños en Oaxaca y los pacientes, incluso algunos recibiendo tratamiento para el COVID-19, fueron trasladados, dijo el gobernador. 

Socorro del Río, director de Crecemos, un grupo no gubernamental que opera en Oaxaca, dijo a Catholic News Service: "Es un área donde ha habido terremotos frecuentes, por lo que estas comunidades son muy sensibles a estas situaciones ... de desastres tan fuertes". 

El terremoto golpeó a México en un momento difícil, cuando la pandemia COVID-19 se está propagando y, según del Río, afecta especialmente a las regiones rurales. En algunas áreas, "el sistema de salud colapsó" y muchas personas no tienen confianza de acudir al hospital, dijo.

El terremoto se sintió con fuerza en la Ciudad de México, donde los habitantes recibieron 62 segundos de advertencia y salieron corriendo a las calles, pero solo se reportaron dos lesiones graves y 36 edificios dañados, según el gobierno local. 

Se reportaron daños en la región de Huatulco, pero a una escala mucho menor que durante los terremotos gemelos que sucedieron en el curso de 12 días en septiembre de 2017. El primero de esos aplastó muchas estructuras en los estados de Oaxaca y Chiapas. El segundo terremoto sacudió la Ciudad de México y el centro de México, matando a más de 300 personas y dañando propiedades, incluso muchas iglesias. 

Entre 30% a 40% de las iglesias dañadas en la Diócesis de Tehuantepec, que incluye a Huatulco, han sido reparadas desde el terremoto de 2017, dijo el padre José de Jesús Gutiérrez, portavoz diocesano.

"Estamos sobreviviendo y tenemos que ayudar a las personas con comedores populares y cocinas comunitarias", dijo. "Lo que más se necesita es una reconstrucción del tejido social y la parte emocional de las personas y las familias".