CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — La policía en Nicaragua ha frustrado la celebración de las procesiones del día de la fiesta de los santos patronos en una ciudad considerada icónica para el régimen sandinista gobernante, que continúa aumentando su represión a la Iglesia Católica.

La policía ha rodeado parroquias en la ciudad de Masaya, 29 kilómetros al sur de la capital, Managua, para evitar que los feligreses retiren las estatuas de sus santos patronos y realicen procesiones, según videos publicados en las redes sociales.

"Es absurdo que la dictadura vea como amenaza las celebraciones religiosas de antaño a los santos patronos de Masaya", tuiteó el padre Edwin Román, expárroco exiliado de la Parroquia San Miguel Arcángel en Masaya.  

"Aquí no se trata de medir fuerzas, se trata de que permitan a los católicos celebrar", continuó en un tuit del 20 de septiembre. "Y que la policía en vez de una actitud agresiva, garanticen la seguridad.".

Los videos en las redes sociales mostraron a un oficial de policía informando a los feligreses sobre la prohibición de realizar una procesión, pero la gente lo abucheó dentro de la iglesia. Hubo celebraciones de la Eucaristía, pero no procesiones.

En un comunicado del 17 de septiembre, la arquidiócesis de Managua dijo que las procesiones en Masaya para celebrar a San Miguel Arcángel el 29 de septiembre y San Jerónimo el 30 de septiembre no se permitirían "por razones de seguridad".

Continuó el comunicado, "invitamos a los devotos y promeseros de los santos patronos a tener presente que la fe y la devoción son un tesoro que llevamos en el corazón, y desde allí podemos rendirles el debido homenaje con la fuerza de esa herencia ancestral en nuestras comunidades".

El hermano del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, murió en Masaya en 1978 mientras luchaba contra las tropas del dictador Anastasio Somoza; el actual presidente fue líder de la revolución sandinista que derrocó a Somoza en 1979.

La prohibición de las procesiones en Masaya continúa la represión de la Iglesia Católica de Nicaragua, a la que el régimen de Ortega ha llegado a ver como un oponente político en medio de un intento más amplio de sofocar todas las voces críticas e independientes en el país centroamericano.

En uno de los últimos incidentes, el obispo Rolando Álvarez de Matagalpa fue detenido el 19 de agosto en un allanamiento a la curia antes del amanecer y acusado de "intentar organizar grupos violentos". 

A la fecha permanece bajo arresto domiciliario en Managua, mientras que los otros arrestados con él están recluidos en El Chipote, una prisión conocida por sus condiciones inhumanas.