El Cardenal Gregorio Rosa Chávez responde preguntas a cerca de San Oscar Romero y de inmigración durante la rueda de prensa celebrada el 30 de  Marzo en Hillsboro. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)
El Cardenal Gregorio Rosa Chávez responde preguntas a cerca de San Oscar Romero y de inmigración durante la rueda de prensa celebrada el 30 de Marzo en Hillsboro. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)
Cuando Edilberto Valladares en su infancia caminaba por las calles de San Salvador, escuchaba la voz del Arzobispo Óscar Romero sonando en los radios de todos los hogares. A finales de los años 70’s el arzobispo que alguna vez había sido un estudioso hombre de iglesia, se había convertido en un defensor acérrimo de los pobres salvadoreños. Habló por los desaparecidos. Pidió que los políticos hicieran su trabajo. Se opuso a la ayuda militar que los Estados Unidos les daban al régimen. El pueblo lo amaba.

Sin embargo, los líderes de derecha odiaban y al mismo tiempo le temían al arzobispo. Un hombre poderoso ordenó el asesinato y el 24 de Marzo de 1980 durante la misa, un francotirador le disparó al corazón del Arzobispo Romero. La nación en duelo celebro un masivo funeral el 30 de Marzo, pero los francotiradores empezaron a dispararle a la multitud, asesinando a docenas de personas. Valladares recuerda que su abuela conmocionada regresó a casa descalza después de la Misa. Como muchos otros, al salir corriendo para escapar de las balas se le cayeron los zapatos.

“El Arzobispo Romero era el pastor y durante estos tiempos difíciles, él era el profeta”, dijo Valladares, un miembro de la parroquia St. Paul en Silverton durante una cena conmemorativa celebrada en Portland exactamente 39 años después del trágico funeral. Cerca de 350 personas de la comunidad católica hispana de Oregón asistieron. El Papa declaró como Santo al Arzobispo Romero en el otoño del 2018.

“Homenaje a Romero”

El invitado de honor a la cena celebrada en el Hotel Sentinel de Portland, fue el Cardenal Gregorio Rosa Chávez, un obispo auxiliar de San Salvador quién era un aliado cercano del Arzobispo Romero. En el 2017, el Papa Francisco se saltó un par de reglas para nombrar como cardenal al obispo asistente.

Durante una conferencia de Prensa llevada a cabo en la mañana del mismo día, el Cardenal Rosa Chávez dijo que su nombramiento “Fue un homenaje para Romero”. Continuando con la misión del Arzobispo Romero de hablarle a los poderosos de los Evangelios y usando algunas de las palabras preferidas por el Papa Francisco, el Cardenal le pidió al Presidente Trump que construya puentes, no muros. “Todos somos inmigrantes. Todos somos peregrinos. Todos buscamos a Dios”, dijo el Cardenal.

Con referencia a los medios sociales, el Cardenal les pidió a los políticos que propaguen una comunión global de solidaridad y no de desconfianza y de odio. La visita del Cardenal coincidió con el anuncio del Presidente Trump de la suspensión de ayuda económica para a El Salvador, Guatemala y Honduras, de donde provienen muchos de los inmigrantes que llegan a la frontera de Estados Unidos esperando escapar de la pobreza y la violencia de sus países.

El Cardenal de 76 años, dijo que las caravanas de inmigrantes que se dirigen al norte desde su país, son más que todo familias que sufren por la violencia de las pandillas que fue exportada de Los Ángeles a El Salvador. “Muchos caminan porque en sus países temen y no ven ningún futuro”, dijo.

Hablando a través de un intérprete, el Cardenal llamó al Arzobispo Romero “un icono y un faro” para los católicos latinos y una “inspiración para los inmigrantes”.

Una voz para los pobres

La cena y la visita fueron organizadas por la revista Abba, una publicación bilingüe con sede en Hillsboro que se dedica a la vida espiritual católica. Jaime Sevilla es el fundador de la revista, líder retirado del ministerio hispánico en la parroquia St. Pius X en Portland y es nativo de El Salvador.

“Para mí el arzobispo Romero es el pastor que siempre camina con su pueblo”, dijo Sevilla. “Hasta ofrendó su vida por su liberación y santificación”.

En la cena, Sevilla elogió al Cardinal Rosa Chávez por mantener el legado del Arzobispo Romero y “también por luchar por los derechos humanos y por la justicia para los pobres de El Salvador y de toda la iglesia”.

Dentro de los muchos proyectos que tiene el Cardenal se encuentra el de fundar una escuela para niños pobres. La audiencia en Portland colaboró con una colecta para los estudiantes.

El Obispo Elías Samuel Bolaños de la diócesis de Zacatecoluca, El Salvador, también asistió a la visita. Él reportó que en su región hay un incremento en las vocaciones. Allí se está construyendo un nuevo seminario que se concentrará el enseñar las ideas y preservar el espíritu del arzobispo Romero.

Transformación constante

El futuro cardinal Rosa Chávez tenía 14 años y estaba en el seminario cuando conoció al joven Padre Óscar Romero. Tiempo después se hicieron amigos y cuando el arzobispo Romero fue nombrado jefe de la Arquidiócesis de San Salvador en 1977, nombró al entonces Padre Rosa Chávez como su director de comunicaciones. “Tengo hermosos recuerdos de él”, dijo el Cardenal.

Cuando le preguntaron sobre el cambio sustancial que tuvo el Arzobispo Romero a fines de los años 70’s, el cardenal Rosa Chávez le restó importancia a la noción de que existió una transformación repentina. “‘El vivía en un estado de transformación permanente”, dijo el Cardenal de su amigo. “Él le decía a la gente que evolucionaba basado en las circunstancias. Su iglesia estaba perseguida. Asesinaban sacerdotes. Atacaban al pueblo. El fue llamado a defender a la iglesia y al pueblo”.

El Cardenal Rosa Sánchez dijo que décadas después de la muerte del Santo, se necesita de un trabajo continuo para asegurarse que la iglesia sigue estando presente en las calles y en los campos donde más se necesita a Jesús.

“Jesús está en las personas que sufren”, dijo. “La sociedad nos invita a ser individualistas, egoístas. Es una terrible tentación”.

Perdón y Dicha

El cardenal Rosa Chávez recuerda el día del asesinato. Acababa de terminar la misa con los seminaristas cuando alguien le entregó un mensaje que decía que el arzobispo había sido herido. Corrió al hospital y encontró el cuerpo sin vida sobre una camilla, aún con el vestido sacerdotal y con una expresión muy serena.

A pesar de su angustia, estaba agradecido de que su amigo murió en el altar y no de las terribles formas en que los escuadrones de la muerte acababan con sus enemigos.

El Cardenal Rosa Chávez lidera una propuesta para hacer al Arzobispo Romero un doctor de la Iglesia, un título reservado para esos santos que han tenido un impacto particular en las enseñanzas y el pensamiento católico.

Cuando se le preguntó que dones, incluyendo al Papa Francisco, le ha dado la iglesia latinoamericana a la iglesia en general, el Cardenal Rosa Sánchez resplandeció.

“En los Estados Unidos hay muchos libros, muchos estudios, muchas palabras”, dijo. “Sin embargo, la gente quiere el testigo de Jesús reflejado en otras personas. Eso es el Papa Francisco. Él es un pontífice de gestos y un gesto vale más que mil palabras. Es una forma de que la gente crea en cualquier rincón del mundo. La Iglesia latinoamericana busca ofrecer acciones que hablan del perdón y la dicha.

edl@catholicsentinel.org