El Obispo de Barrancabermeja, Colombia, Mons. Ovidio Giraldo Velásquez, señaló que San José es Padre amado por Dios porque llevó al Niño Jesús por los senderos del amor divino y por la Iglesia, a la que enseña a descubrir y disfrutar el amor del Señor.

Mons. Giraldo señaló que en la reciente carta apostólica Patris corde, el “Papa Francisco nos repropone la figura de San José” al cumplir los 150 años de la declaración del santo como patrono de la Iglesia universal.

“Allí resalta varias características de nuestro gran San José; la primera es la de su condición de ser Padre Amado, y no podría ser menos porque el amor es lo más específico de Dios y el amor es lo más notable en los que son de Dios y le sirven”, indicó.

El Prelado resaltó, en una reflexión enviada a ACI Prensa, que el amar es el “mejor y primer servicio que Dios pide a sus elegidos y a sus enviados” y San José es “padre amado” porque “su elección implica una especial mirada de amor por parte de Dios Padre, quien lo elige precisamente para que fuera su presencia humana del amor de padre ante Jesús”.

Mons. Giraldo indicó que San José es padre amado por el Niño Jesús, “pues de él recibió el amor con figura paternal y en esta relación aprendió a saber del amor de Dios como padre”.

“Así lo vio la Santísima Virgen, como un padre amado con aquella integridad del amor con la que solo el Hijo de Dios puede amar”, señaló.

El Prelado subrayó que San José es “un personaje envidiable, pues disfrutó de las mismas fuentes del amor: la Santísima Trinidad en pleno; y también estuvo muy iluminado por el ejemplo y las enseñanzas de la Santísima Virgen”.

Además, señaló que el santo es también amado por la Iglesia, donde desde los primeros siglos se lo consideraba un “especial protector y acompañante en los ires y venires de la vida de la fe de los fieles y de las comunidades”.

“Como lo resalta el Papa Francisco, prontamente y de muchas maneras, nuestro gran San José comenzó a ser venerado y aprovechado para obtener múltiples beneficios en el orden de una vida santa y admirable”, agregó.

Mons. Giraldo comentó que tomó especial afecto a San José al armar los primeros pesebres junto a su papá y sus hermanos, donde al ver al santo “tan callado, pero tan presente” entendió “lo que debía ser una figura de padre en el hogar, cosa que se me hizo más clara con el testimonio de mi padre llamado también José por primer nombre y luego apodado San José por algunos de la parentela familiar”.

“Junto a la figura de mi padre, hombre de sencillas palabras, de atenta escucha, ternura a la mano y sonrisa pronta, entendí prontamente que San José era muy importante en el hogar de Nazaret”, añadió.

El Prelado recordó que desde su primera Misa hace 32 años ha tratado de mencionar a San José dentro de la plegaria eucarística y señaló que el santo es un eficaz intercesor en las necesidades del hogar, vivienda y trabajo.

Mons. Giraldo indicó que a comienzos de 2014 su padre sufrió un accidente que lo dejo en cuidados intensivos y con un pronóstico de muerte cerebral, e indicó que el 19 de marzo, día de San José, despertó con el presentimiento que ese “sería el día de la partida de mi papá a la casa del Eterno Padre”.

“Esa tarde, casi en punto de las seis y después de nuestra visita, apenas entrando a casa recibimos llamada de la clínica con la noticia de la muerte de nuestro amado José Otoniel. Fue un momento de especial gracia porque también esa tarde habíamos acordado en escena individual despedirnos de él como un proceso de reconciliación y sanación. No en vano a nuestro gran San José se le llama ‘Patrono de la buena muerte’”, agregó.

El Prelado indicó que San José es padre amado por Dios que “llevó por los senderos del amor divino al Niño Jesús, y padre amado por la Iglesia que nos ha enseñado a descubrir y disfrutar el amor de Dios”.

“Mucho me alegró que el Santo Padre Bendecido XVI haya mandado incluir permanentemente la mención de San José en las plegarias eucarísticas, y mucho me ha alegrado esta convocatoria de Año Josefino que en su carta Patris Corde nos ha hecho el Papa Francisco. Sin duda alguna, será un año de mucha gracia y bendición para la Iglesia y el mundo”, indicó.

“Muy callado parecerá estar él, pero sus favores serán incontables, y ya hay un favor inmenso que celebrar: tener una figura ejemplar del amor de padre en una época con crisis de paternidad”, concluyó.