Fotos tomadas durante el Viacrucis callejero. (Cortesía padre Gabriel Gutierrez ) ACI Prensa
Fotos tomadas durante el Viacrucis callejero. (Cortesía padre Gabriel Gutierrez ) ACI Prensa

Con el fin de acompañar pastoralmente a personas de la calle, entre indigentes, vendedores ambulantes y otros, una fundación católica realiza por tercer año consecutivo el “viacrucis callejero” por las calles de Bogotá (Colombia) por Cuaresma y Semana Santa.

La iniciativa nació en la Cuaresma 2018 en Bogotá y meses antes de crearse la Fundación Callejeros de la Misericordia, formada por laicos de espiritualidad franciscana.

La fundación tiene como misión acompañar pastoralmente a personas sin hogar, artistas callejeros, vendedores informales, homosexuales y personas involucradas en explotación sexual que están en la calle y viven en situación de alto riesgo y vulnerabilidad.

El cofundador de la fundación, padre Gabriel Gutiérrez, de la Provincia Franciscana de la Santa Fe de Colombia y conocido como “Fray Ñero”, que viene de la palabra “compañero”, explicó que el viacrucis se realizará como un espacio teológico y espiritual “que posibilita el encuentro con el marginado, para reconocerlo, abrazarlo, escucharlo e incluirlo en la sociedad eclesial”.

El proyecto se inspira en la exhortación apostólica Gaudete et exultate del Papa Francisco que llama la atención sobre la indiferencia hacia las personas de la calle, a quienes se debe reconocer como criaturas amadas por Dios con igual dignidad y “un hermano redimido de Jesucristo”. 

En Colombia hay cerca de 40 mil personas que viven en las calles, y según el último censo realizado por el Dane y la Secretaría de Integración Social, hay más de 9.538 “ciudadanos habitantes de calle” en la ciudad de Bogotá, que sobreviven a través del reciclaje, limpieza de vidrios o la limosna.

“El viacrucis callejero pretende ir a las calles para encontrarse con estos crucificados y allí crear esa comunidad eclesial. Que ellos se den cuenta que la Iglesia no los ha abandonado. Porque muchos de ellos por sus circunstancias, por su vestido, están sin bañarse, están sucios, están barbados, no entran a una iglesia”, dijo el sacerdote Gutiérrez.

En ese sentido, durante la Cuaresma, y del lunes al miércoles de la Semana Santa, estas personas cargan la cruz, “elaborada por ellos mismos con desperdicios, como signo de esperanza y de vida para que durante el recorrido, con sus historias concretas, situaciones límite de vida, con virtudes y errores, se puedan identificar con el Crucificado, con el Dios de la vida y de la justicia”, explicó.

El padre Gutiérrez dijo que el viacrucis es “ese camino de Cristo que carga la miseria humana”, e indicó que en el vía crucis callejero “las estaciones son lugares de miseria”, como debajo de un puente; además se les sirve “una comida caliente” y se escuchan sus experiencias de vida. 

La iniciativa contará con un equipo de voluntarios que quieran “callejear en la fe”, que seguirán una ruta por día donde los “ciudadanos de calle” suelen estar, para llevarles “el mensaje de Paz y de bien” individualmente o en grupo.  

El padre Gutiérrez señaló que los participantes tendrán la posibilidad de “palpar la realidad” y “ver con otros ojos a seres humanos que nos encontramos por el camino”. El sacerdote recomendó participar “sin avergonzarnos o sin avergonzar a nadie, sin juzgar o condenarlos por su situación social, sus vicios o sus pecados”.

“Esta Cuaresma 2020 es un excelente espacio para celebrar en las calles y experimentar con ellos la presencia de Cristo”, dijo el P. Gutiérrez. “Cada día esperamos encontrar, saludar, abrazar, orar y comer con más 300 personas”, agregó.

La fundación señaló en su página web que los participantes del viacrucis pueden llevar un termo con café con leche o chocolate y sándwiches para compartir. 

Indicó que ha llevado esta iniciativa a Guatemala, Ecuador y otras ciudades de Colombia y planea poder replicar el proyecto en otros países interesados en este servicio.