Las violentas feministas que salieron a marchar este 8 de marzo por las calles del centro de Ciudad de México dejaron a su paso destrucción en espacios públicos y privados, y causaron daños en la Catedral Metropolitana de México.

La marcha fue organizada por los mismos colectivos feministas que convocan el paro nacional del 9 de marzo #UnDíaSinMujeres #UnDíaSinNosotras, al que se sumó la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

 

La CEM ha rechazado una entrevista para explicar las razones por las que se sumó a la convocatoria de las feministas proaborto, y hasta el cierre de esta edición no se ha pronunciado sobre la violencia desatada en el centro histórico de la capital mexicana. 

De acuerdo con el Gobierno de Ciudad de México, la marcha feminista congregó a cerca de 80 mil mujeres en el centro de la capital mexicana.

La marcha comenzó alrededor de las 2:00 p.m. desde la Plaza de la Revolución. A pesar de que en el recorrido las autoridades locales e instituciones privadas colocaron diversos tipos de vallas como protección, las feministas las destruyeron. 

Estaciones públicas de buses, monumentos y negocios privados fueron vandalizados y en muchas ocasiones las feministas destruyeron los cristales a golpes. 

Sobre las 4:00 p.m., los grupos más violentos de la marcha feminista llegaron a la Catedral de México, provocando enfrentamientos con los pocos fieles laicos que acudieron a defender el templo de cualquier ataque y profanación. 

Los laicos, entre los que se encontraban mujeres mayores, fueron atacados a golpes, con pintura e incluso con líquido inflamable. El escaso grupo policial femenino destinado a proteger la Catedral de México fue superado rápidamente por la violencia de las feministas, que pudieron realizar diversas pintas en los muros exteriores del histórico templo mexicano. 

Producto de la violencia de las feministas, que arrojaron bombas molotov al Palacio Nacional, residencia del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mujeres resultaron heridas con quemaduras, entre ellas una reportera gráfica del diario El Universal. 

Horas antes de que la marcha llegara a la Catedral, Javier Rodríguez, director de Comunicaciones de la Arquidiócesis Primada de México, dijo a ACI Prensa que “fueron las autoridades locales las que organizaron el resguardo” de los templos católicos ubicados en el centro histórico.

“Habrá presencia de elementos de las autoridades locales” y “en el interior de Catedral, ante cualquier eventualidad, hay personal federal”, señaló.

Tras la violencia feminista desatada en el centro de la capital mexicana, el Director de Comunicaciones de la Arquidiócesis de México manifestó a la agencia ACI Prensa "me parece importante decir que la crisis de valores y la violencia contra la mujer es un tema que nos debe unir para trabajar juntos en busca del don de la paz. Actuar divididos y en confrontación solo hará que los esfuerzos para frenar la violencia se pulvericen".