Niños interpretan la vida San Agustín en el programa de verano "De vacaciones con Jesús" (Foto: Virginia López)
Niños interpretan la vida San Agustín en el programa de verano "De vacaciones con Jesús" (Foto: Virginia López)

El programa “De vacaciones con Jesús” que se lleva a cabo en la parroquia Santa Ana de Gresham durante el verano, conmemoró este mes de agosto su décimo año de existencia con una sencilla celebración en un salón comunal de la parroquia. Al evento asistieron voluntarias, catequistas, el párroco vicario Miguel Ángel Figueroa, el diácono José Baltazar González y cerca de 15 niños y jóvenes participantes de diferentes promociones del programa.

La realización de esta iniciativa es producto del esfuerzo conjunto de voluntarias  y catequistas de la comunidad, el Ministerio Hispano, las Hermanas de la Reparación las Sagradas Llagas de Jesús, el sacerdote vicario, el diácono José Baltazar González y el sacerdote de la parroquia José Luis González, entre otros; quienes 10 años atrás se sumaron a la idea de Virginia López, creadora y coordinadora del programa cuyo objetivo es la educación en la fe de los niños entre 5 y 12 años de edad, mediante el estudio e interpretación de la vida de Jesús, de los Santos y de la Virgen María.

De Vacaciones con Jesús ha vivido sus primeros 10 años consolidándose como un referente de los programas de verano de educación católica para niños y jóvenes en la comunidad de Gresham. La evidencia de este logro es la presencia de más de 20 ex-alumnos participando activamente como voluntarios del mismo programa, monaguillos, catequistas y auxiliares en la celebración de la misa en la parroquia Santa Ana. Cada año, durante el verano, cerca de 70 niños y jóvenes se registran para participar, según la información dada a El Centinela por Virginia López, gestora del programa.

¿Cómo logra ‘De Vacaciones con Jesús’ incluir y motivar a todos los niños en el programa?

Virginia López, coordinadora del programa explica que utiliza una metodología bastante sencilla. “Antes que nada, la fe en Dios y la oración son mis guías.

Yo era catequista del rito católico de iniciación para adultos, (RCIA, por sus siglas en inglés). Allá aprendí mucho. Un día me preguntaron

—¿Puedes ayudar a cuidar niños en la parroquia? Eran niños hijos de las personas que se preparaban para recibir los sacramentos.

Mi respuesta fue sí, siempre y cuando pudiera ir con mis hijos. Solo tengo cinco hijos” sonríe Virginia y la risa se contagia en el salón.

“Observé que los niños pasaban mucho tiempo jugando en sus teléfonos y les encantaba ver películas, continúa Virginia, Así nació la idea, venida del Espíritu Santo.

Hice la propuesta al padre y con la ayuda del Ministerio Hispano planeamos y diseñamos el programa. La primera obra la empecé con mis hijos. Ellos han servido como modelo e inspiración para los otros niños. Siempre me aseguro de incluir a todos, hasta el más pequeñito.

Las estrategias que usamos como música, teatro, dramatización, escenificación y también teatro de sombras, contribuyen en la motivación de los niños y el éxito del programa.

El programa dura cuatro días, los estudiantes se separan en grupos por edades. Cada día se estudia un tema diferente; puede ser algún pasaje sobre la vida de Jesús, un santo o las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Los alumnos estudian e investigan sobre el tema. Ellos trabajan juntos y la cooperación es muy importante. El apoyo de los padres también es esencial. Yo le pido a los padres que estudien con los niños. Los niños aprenden muy fácil, son creativos y nos enseñan bastante.  Luego el recinto de aprendizaje se convierte en escenario donde los estudiantes recrean e interpretan el o los personajes aprendidos, explicó.

Diez años de existencia— ¿cuáles son los mayores logros cosechados?

 “Pienso que uno de los objetivos era establecer la tradición de la escuela bíblica” afirma Gabriela Reséndiz, voluntaria y profesora de música del programa.

 “Había asistido a una iglesia metodista y allí había teatro, títeres y actividades muy divertidas para los niños, continúa, así que cuando Virginia me invitó a formar parte del programa, pensé que era algo extraordinario”,

“Tener la oportunidad de compartir los dones que Dios nos dio a cada uno es una bendición y todo lo hacemos para lograr nuestra meta mas importante que es llegar al corazón de los niños” agrega.

“Podría enumerar varios logros, continúa Gabi, llamada así cariñosamente en el programa; este año conocí a niños con necesidades especiales y poder ayudarles fue grandioso. Todos los niños son hijos de Dios y sean cuales sean sus fortalezas, necesidades o discapacidades, todos pertenecen a nuestra comunidad y a nuestra iglesia. A todos los incluimos, describe la señora Reséndiz mostrando una expresión de alegría y satisfacción.

“Algunos niños, especialmente jóvenes son rebeldes y están retraídos y enojados al comenzar, explica; dicen cosas como “me trajeron a la fuerza”.  Nuestra respuesta es “si te trajeron aquí es porque Dios te ama”.

“Cuando se van del programa, la alegría ha reemplazado el enojo, manifiestan estar felices de conocer a Dios y tener nuevos amigos. Esa transformación que vemos es un gran logro”. Concluye la señora Reséndiz.

Margarita Vega, voluntaria y catequista, describe; “se logran varios objetivos con el programa, las dramatizaciones los motivan mucho, les ayudan a ganar confianza en si mismos y eso eleva su autoestima. También tienen mucha curiosidad y emoción por la exhibición que al finalizar hace el cuerpo de bomberos.

Los niños mejoran su expresión oral tanto en inglés como en español. Desarrollan el gusto por la música, utilizan su creatividad, trabajan en grupo, se ayudan los unos a los otros y, sobre todo, se acercan más a Dios, vienen a misa con más frecuencia y muchos deciden ayudar como monaguillos o catequistas en la parroquia” añade Margarita.

“El teatro de sombras les ayuda mucho a desarrollar su imaginación, los mantiene con mucha curiosidad y enfocados”, enfatiza Virginia.

“En los inicios del programa, les dábamos una merienda a los niños, describe Beatriz Tadeo, voluntaria, pero nos dimos cuenta de que ellos estaban con hambre, entonces logramos donaciones de Los Caballeros de Colón, del grupo de San Juan Diego, de los ministros de Eucaristía y todo un equipo de voluntarias con amor y talento para trabajar en la cocina. De esta manera logramos alimentarlos a todos; este año hubo mas de 70 niños y como 30 voluntarios; más de cien personas cada día durante cuatro días.   Fue un logro muy grande y siento alegría y satisfacción de alimentar a los niños” expresó Beatriz, al tiempo que agradeció a las voluntarias Iris Arzola, Xóchitl Cortés, Milly Arzola y Luz Velásquez por su gran colaboración en la cocina.

“El programa ha logrado mucho. Creo que es una buena oportunidad para los niños y las familias porque la fe se les inculca desde muy temprana edad. Sembrar la semilla de fe y esperanza ya esta dando fruto pues hay varios niños que ahora son catequistas” afirmó el diácono.

¿Cómo trabajan la dramatización?

“El grupo de voluntarias y catequistas planeamos con anticipación las historias que los estudiantes van a dramatizar. Usualmente yo resumo las historias y creo un guion para cada una con diálogos cortos y sencillos para niños, responde Virginia.

Esto es un voluntariado de toda mi familia, continua, pues todos están involucrados. Mi hija mayor ingresó a una comunidad religiosa y está en México. Ella me envía materiales y música ambiental. Mi hijo Carlos me ayuda a diseñar y crear decoraciones. Michelle, mi otra hija, me colabora con las historias y es voluntaria en el programa. Soy muy bendecida, en general todos me ayudan mucho, cuenta Virginia López, pionera del programa.

Los estudiantes deben estudiar los diálogos en casa y se les sugiere aprenderse muy bien la vida de cada santo. Los niños interiorizan mucho en la vida de cada personaje.

Yo les enseño a los estudiantes algunas técnicas de movimientos corporales, también ejercicios de visualización para que los niños se transporten en su imaginación al lugar donde sucede la historia y la vivan espiritualmente.

Al hacer la representación lo hacen con tanta devoción y entrega que pienso que todo es obra de Dios. 

Antes de realizar la presentación, los estudiantes hacen varios repasos y practican por un tiempo, de esta manera se sienten más confiados al momento de actuar.

La escenografía generalmente es creada por los asistentes. Los materiales que se utilizan como cartón, telas, plástico, generalmente son donados por los voluntarios.

Igual sucede con la utilería, muchos objetos y herramientas son traídos por los padres de familia, los voluntarios, los catequistas, hay mucha cooperación por parte de todos” relata Virginia López.

'El cuerpo de bomberos nos protege al igual que Jesús'

El cierre del programa se hace con una exhibición del cuerpo de bomberos. “Esta es una de las partes más esperadas por los niños pues ellos tienen una curiosidad inmensa por aprender de los bomberos y por conocer los vehículos y las herramientas que utilizan” describe Virginia López.

“Nos gusta que los estudiantes hagan la conexión que Jesús nos protege al igual que los bomberos protegen a la comunidad. El cuerpo de bomberos hace una exhibición para enseñar a los niños acerca del trabajo que realiza y los aparatos que utiliza.

Los niños aprenden no solo del trabajo de los bomberos de apagar incendios, atender emergencias, rescatar a personas en peligro, atender desastres naturales, etc. Sino que también los bomberos explican acerca de la importancia de prevenir accidentes y les brindan consejos” explicó.

¿Qué opinan los estudiantes?

Las niñas levantaban la mano, ansiosas por participar y dar su testimonio. Los chicos, un poco tímidos prefirieron callar. Esto es lo que dijeron algunas:

“Conozco a muchos niños y niñas que no saben a que religión pertenecen. Conocí a una niña que quería hacer la primera comunión y la invité a la escuela de Jesús. Siento que me he acercado mas a Dios. Me encanta participar en las actividades y he aprendido a ser más obediente y dar lo mejor de mi” Mayrin – 10 años.

“He estado en el programa desde que tenía 6 años. He participado en todas las clases y pienso que es una experiencia divertida, una oportunidad para aprender, socializar y ayudar a otros” Michelle —16 años.

“Empecé en el programa cuando estaba pequeña. Este año ayudé como auxiliar. Aprendes a tener respeto y a estar enfocado. Es una oportunidad de hacer algo por la comunidad, aprender e inculcar la fe y la religión a los niños más pequeños y también para sentir que haces parte de la comunidad” Leslie —14

“He aprendido a acercarme más a Dios, antes no veníamos mucho a la misa, pero ahora asistimos casi todos los domingos. Pienso que soy diferente a las niñas de mi edad. Me gusta participar activamente y ver que la gente se involucre. Me ha cambiado mucho servir a los demás” Mónica—13 años.

¿Cuál es la visión del programa hacia el futuro?

“Mi mayor deseo para el programa expresa Virginia, es que más niños y familias participen. Quiero que ‘De Vacaciones con Jesús’ sea un programa que se repita en muchas comunidades y parroquias y que la fe y el amor de Dios sigan creciendo en el corazón de todos.

Anhelo que la escuelita de verano continúe sirviendo en el proceso de formación y crecimiento de la fe pues mientras más familias se interesen por aprender sobre la vida de Jesús, los santos y la Virgen María, más se profundiza en el conocimiento de la palabra de Dios y eso también puede ayudarles como fuente de inspiración en sus vidas. Jesús y la Virgen también fueron niños, hay santos que fueron santos desde niños y conocer sus vidas ayudan a inspirar a los niños.

Quiero enfatizar en la importancia de asistir a misa. En la misa los sacerdotes nos ayudan a interpretar las sagradas escrituras y así podemos comprender mejor la palabra de Dios. Mi deseo es que esta idea se aprenda y se repita.

Hoy el Espíritu Santo me utiliza a mí en este trabajo, pero si no estoy yo, alguien más o muchas personas más continúen la idea y seamos instrumentos de Dios para servir a los demás”, concluyó Virginia López.