Esta es una edición especial, pues es la última que escribo como directora de El Centinela y pensé que era la oportunidad perfecta para recordar mi comunidad en Grants Pass.

Llegué a vivir allí, en el verano de 1999 cuando estaba estudiando inglés y aprendiendo el idioma durante mi primer año de visita en Oregón.

Llegué a vivir a Grants Pass pues allí se encontraba mi prima hermana, Patricia Betancourt con su familia. Después de vivir unos meses en Salem, aprendiendo inglés en Chemeketa Community College, viajé al sur de Oregon, para continuar mis estudios de inglés y seguir con mi experiencia de estudiante en los Estados Unidos. Vale la pena recordar, que vine a este país sólo para aprender inglés y regresar a Colombia, pero la vida me fue abriendo puertas y por eso me quedé en este país. Llevo casi 20 años dirigiendo el periódico El Centinela y una mirada a esos momentos previos es importante, porque la comunidad de Grants Pass fue fundamental para mí.

Allí, la parroquia de Santa Ana que ahora cuenta con una nueva y hermosa Iglesia, fue el refugio que encontré en esta experiencia de ser inmigrante colombiana. Siempre las puertas de la Iglesia estuvieron abiertas y el cariño de todos los miembros de la comunidad, entre quienes recuerdo especialmente a Edith Dolson y su esposo Robert Dolson. Dos de los feligreses que contribuyeron económicamente para la construcción de la nueva Iglesia, que el pasado 1o. de septiembre contó con la presencia del Arzobispo Alexander Sample durante la ceremonia de su dedicación.

Y recordando ese verano, la vitalidad y energía positiva de esta comunidad hispana en Grants Pass, fue la que realmente mantuvo el interés de participar en todas las actividades de la Iglesia de Santa Ana. Recuerdo como si fuera ayer, la amable presencia del hoy Monseñor John Cihak, quien siempre se relacionaba con todos los hispanos y compartía con ellos después de la Misa dominical.

En la Iglesia de Santa Ana, aprendí que los hispanos se quedaban para el convivio después de la Misa. Cada domingo todos nos reuníamos en el salón parroquial para tomar café y disfrutar del delicioso pan dulce. Yo hasta ese momento no sabía que el pan dulce era de México. Tampoco que el café y el convivio eran parte de la vida en comunidad.

En Grants Pass empecé a ver cómo era la dinámica de la comunidad hispana en Oregón. Una comunidad católica que vive enen familia y comparte como si estuviera en sus países de origen.

Porque no todos los hispanos llegamos del mismo sitio y esa es la otra lección. En Grants Pass tuve la oportunidad de celebrar por primera vez, el Mes de la Herencia Hispana. Esta gran fiesta cultural se realizó en el salón parroquial de la Iglesia Santa Ana, a donde llegaron todos los latinos para disfrutar de la comida y la música de cada país. Fue una velada con bailes típicos en los que todos compartimos nuestras raíces. Edith Dolson y yo, compartimos ser de Colombia. Pero mi prima, Patricia Betancourt, su tradición de Panamá. Y de esa manera, peruanos, mexicanos, costarricenses, ecuatorianos, etc.

Estos recuerdos son muy importantes, pues durante estos años como directora de El Centinela siempre he recordado mi paso por Grants Pass y la riqueza cultural de su comunidad. Mi experiencia de fe en la Iglesia Santa Ana fue fundamental cuando tomé la dirección del periódico El Centinela, pues ya traía en mi mente, la dinámica que viven los hispanos católicos en sus parroquias.

El sur de Oregon, tiene una comunidad que vive su fe y lo hace desde su espiritualidad. Una comunidad diversa que ha abierto las puertas a los hispanos. Una comunidad que celebra la tradición cultural de sus inmigrantes.

Grants Pass es un ejemplo de esa diversidad que enriquece a la Iglesia y su parroquia Santa Ana, representa parte de esa realidad de los católicos de fe.

El Arzobispo Alexander Sample viajó desde Portland, para presidir la solemne dedicación de esta hermosa Iglesia, como lo registramos en nuestra edición del mes de octubre de 2018 en El Centinela. Hoy han pasado casi 20 años de mi paso por esta ciudad y quiero dejar ese momento en estas páginas, pues fue el inicio de esta gran experiencia de contar historias de los hispanos inmigrantes, que como yo llegan a vivir su experiencia en este país.