Alejandro Bautista, coordinador del ministerio de jóvenes hispanos de la parroquia San Andrés, en el noreste de Portland, posa para un selfie con integrantes del grupo de jóvenes ‘Caminando con Jesús’. (Cortesía Alejandro Bautista).
Alejandro Bautista, coordinador del ministerio de jóvenes hispanos de la parroquia San Andrés, en el noreste de Portland, posa para un selfie con integrantes del grupo de jóvenes ‘Caminando con Jesús’. (Cortesía Alejandro Bautista).

Edwin Espíndola es tímido y a veces le cuesta trabajo socializar con sus compañeros de clase expresó su madre Reyna Becerra, feligresa de la parroquia Holy Cross en el Norte de Portland.

 

El jovencito de 12 años es uno de los más de 53 mil estudiantes clasificados como estudiantes de inglés como segundo idioma en Oregon, (ELL), según reporte de mayo del 2020 del departamento de educación de Oregon —ODE—. El 75.6% de esta cifra corresponde a estudiantes latinos.

 

Edwin habla español en casa que es donde él pasa la mayor parte de su tiempo durante las vacaciones de verano.

 

Durante el verano, con frecuencia, él sale al parque de su vecindario a jugar básquetbol con un grupo de amigos hispanos quienes se sienten más cómodos comunicándose en español entre ellos, comentó Becerra.

 

Al igual que Edwin, muchos de los niños y jóvenes hispanos católicos pasan la mayor parte del verano en casa debido a la ausencia de campamentos bilingües incluyentes y que estén al alcance del presupuesto de las familias.

 

Los campamentos de verano abundan en Oregon y para niños y jóvenes como Edwin, significa un tiempo único de recreación y actividades al aire libre que brindan una valiosa oportunidad de aprendizaje fuera de los libros.

 

La Organización Juvenil Católica/Camp Howard, es la entidad con el programa de deportes juveniles más grande de Oregon y el suroeste de Washington. Las oportunidades que brinda están orientadas a apoyar a las escuelas católicas, cristianas y a las parroquias.

 

Aunque Camp Howard ofrece experiencias de campamento de verano para niños y jóvenes, estos se ofrecen únicamente en inglés, informó Peggy English, directora de campamentos de verano.

 

Karla Vásquez, feligresa de la parroquia St. Anthony, en Tigard, madre de estudiantes en High School y kinder, lamentó la disparidad persistente y la falta de igualdad en las oportunidades para niños y jóvenes latinos.

 

“Debería haber programas de recreación y deporte en español y al alcance de nuestro presupuesto”, dijo. “El idioma y los altos costos son barreras que impiden el acceso”, agregó.

 

Los niños y los jóvenes se han visto afectados por la pandemia de Covid-19 de maneras únicas. Los horarios académicos interrumpidos, la interacción social reducida, el excesivo uso de pantallas y los niveles de incertidumbre, ansiedad y dolor están afectando el bienestar mental de los niños.

 

Antes de Covid-19, ya existía entre los jóvenes un brote de adicción a la tecnología, deficiencia de habilidades sociales y aislamiento, según las preocupaciones expresadas por padres de familia que asistieron a la conferencia “Familias afectadas por la tecnología” en la iglesia de St. Luke, en Woodburn, en octubre del 2019.

 

Y ahora, desde marzo de 2020, los niños y jóvenes han estado viviendo una vida cada vez más antinatural y sedentaria con pantallas, cuarentenas y aislamiento.

 

Adicionalmente, la pandemia de Covid-19 exacerbó todos los factores de riesgo de aumento de peso asociados con el receso de verano según informa un artículo publicado por el New York Times .

 

El estudio indica que el cierre de las escuelas y las órdenes de confinamiento en casa crearon un entorno alimenticio y grandes desafíos para la actividad física de niños y jóvenes.

 

El mismo reporte señala que al menos media docena de estudios han encontrado que los niños aumentan de peso a un ritmo más rápido durante los meses de verano que durante el año escolar.

 

Estas investigaciones señalan que el aumento de peso durante el receso de clases en el verano es particularmente evidente para los jóvenes hispanos y afroamericanos, así como para los niños que ya experimentan sobrepeso.

 

Alejandro Bautista, coordinador del ministerio hispano de jóvenes de la iglesia San Andrés, en el norte de Portland lamentó que las oportunidades se ofrezcan solamente en inglés y no se enfoquen en satisfacer las necesidades de la fe de la iglesia.

 

Los campamentos de verano son un componente clave en el aprendizaje socioemocional de los niños y jóvenes y ahora más que nunca, dijo.

 

Bautista aplaudió las iniciativas de algunas parroquias que se esfuerzan por ofrecer escuelas bíblicas en español durante el verano.

 

Bautista lidera el programa de jóvenes “Caminando con Jesús” que ofrece apoyo espiritual y psicosocial a jóvenes, incluidas sesiones en el verano.

 

“Muchos de nuestros niños y jóvenes son bilingües, pero ellos prefieren comunicarse en español porque consideran esencial aprender su fe en español; es parte de su cultura, es su identidad”, dijo.  

 

Alejandro explicó que el éxito de su programa se debe a que él se asegura de responder a las necesidades de los jóvenes y brindar un espacio donde ellos tengan autonomía, se sientan bienvenidos y aceptados, se valide su identidad y su cultura, su capacidad y conocimiento y se les haga sentir que su presencia es valiosa.

 

Carmina Pérez, coordinadora del ministerio hispano de la iglesia Holy Cross expresó ser defensora permanente de la igualdad de oportunidades para las familias hispanas de la parroquia e instó a las familias a abogar por sus derechos.

 

“Antes de la pandemia, la iglesia ofrecía una escuela bíblica en verano”, dijo.

 

“Un 60% de los niños registrados son hispanos y obviamente, sus padres prefieren que las clases se ofrezcan en español. Me aseguré de incluir madres voluntarias para apoyar a los niños con el idioma y siempre estoy a disposición para eliminar cualquier otra barrera incluida la del idioma”.  

 

Para Virginia López, feligresa de la iglesia Santa Ana, en Gresham, su experiencia por más de diez años con la escuela de verano “Vacaciones con Jesús”, le ha confirmado aprendizajes que van más allá de fortalecer la fe.

 

“La lista de beneficios es larga”, dijo Virginia.

 

“A los niños les encanta la comida que les ofrecemos y ser protagonistas de su propio aprendizaje. Al tiempo que los niños afianzan su fe e identidad cultural, aumentan su autoestima y mejoran su lenguaje y expresión oral, estimulan su capacidad de memoria, aprenden a respetar y convivir en grupo, entre otros”, expresó Virginia.

 

“Soy hijo de inmigrantes”, dijo el papa Francisco en el reciente evento ‘Construyendo puentes Norte-Sur”, un encuentro sinodal entre el papa y jóvenes universitarios realizado el 24 de febrero del 2022, reiterando el llamado que como personas de fe tenemos de servir e integrar al inmigrante a nuestra Iglesia culturalmente diversa y a los estudiantes de la periferia.

 

“Estamos llamados a asegurar que todos sean bienvenidos y celebrados y garantizar que estos grupos de estudiantes de valor excepcional sean reconocidos, honrados y servidos”, dijo el pontífice.

 

patriciam@ocp.org