Edith Quiroz, directora del Programa Hispano Católico. (Cortesía Edith Quiroz)
Edith Quiroz, directora del Programa Hispano Católico. (Cortesía Edith Quiroz)

PORTLAND, Ore. (CNS) —El coronavirus ha modificado la vida en Estados Unidos de muchas maneras, afectando en aspectos claves especialmente a miembros de comunidades afroamericanas, nativoamericanos e hispanos más que a otros grupos raciales o étnicos.

Las personas de grupos minoritarios se enferman y mueren a causa del COVID-19 en índices más altos que los individuos estadounidenses blancos y a nivel más elevado que su proporción en el total de la población, mientras que al mismo tiempo el virus afecta desproporcionadamente sus finanzas, educación y bienestar emocional.

En Oregon, los hispanos son el grupo minoritario más grande y las organizaciones católicas han expandido sus esfuerzos para suplir sus crecientes necesidades.

Según una encuesta realizada en septiembre por el Fondo de la Comunidad (Commonwealth Fund), un grupo de investigación sobre el cuidado de la salud, alrededor del 40 por ciento de los hispanos dice tener estrés, ansiedad o tristeza debido a la pandemia, comparado con el 29 por ciento de los individuos blancos.

El Centro de Consejería Intercultural de Caridades Católicas de Oregon y el Programa Levantar del Centro Católico de Consejería del Noroeste, son algunos de los pocos programas de Oregon que ofrecen consejería adaptada culturalmente en español.

Marti Díaz-Domm, directora de Levantar, dijo que muchos de sus clientes no tienen documentación legal y varios han perdido múltiples familiares por el virus. "Están lidiando con dos etapas de dolor", dijo. "Tienen dolor y angustia por la muerte y persistente miedo a la deportación".

Los clientes que se enferman tienen que batallar para obtener tratamiento.

"Se les considera trabajadores esenciales, pero cuando se enferman, no se les proporciona el mismo cuidado que a otras personas", dijo Díaz-Domm. "Se sienten utilizados", dijo al Catholic Sentinel, periódico arquidiocesano de Portland.

Los padres se preocupan por la participación de sus hijos en la educación a distancia, mientras trabajan fuera de casa. "Las mamás y los papás se ven en la necesidad de dejar a los niños con una abuela que no puede ayudar con las tareas escolares porque no puede hablar inglés", dijo Díaz-Domm.

Además de brindar apoyo en la salud mental, el personal de Levantar les informa a los clientes sobre los recursos escolares y hospitalarios.

"Cuando es apropiado y a petición de ellos, también rezo con ellos", dijo Díaz-Domm.

Se estima que los hispanos representan el 50 por ciento de la comunidad católica del estado. Agustín Maldonado, un inmigrante católico originario de México y residente de Oregon, recientemente comenzó a recibir apoyo a través del Centro de Asesoramiento Intercultural de Caridades Católicas. Tuvo un caso grave de COVID-19, y aunque se siente mucho mejor, todavía sigue siendo afectado por repercusiones psicológicas persistentes.

"El impacto mental de esta enfermedad es tremendo", dijo Maldonado, de 55 años. "Estoy muy agradecido por la ayuda de Caridades Católicas".

Cynthia Molina es subdirectora de los servicios de emergencia y navegación del programa de bienestar financiero de Caridades Católicas llamado Save First. "Hemos visto a muchas familias afectadas de varias maneras", dijo. Muchos han perdido sus trabajos o han visto sus horas reducidas. Las familias indocumentadas tienen dificultades para solicitar servicios.

"Les ayudamos a navegar por el sistema y sabemos que son elegibles para obtener recursos como los cupones de alimentos", dijo Molina.

Caridades Católicas cuenta con una despensa de alimentos ampliada a la que pueden acceder las familias, y el personal entrega regularmente cajas de alimentos a residentes de complejos de viviendas (a precios moderados) con un alto número de familias hispanas, incluyendo trabajadores agrícolas.

Si un cliente tiene problemas para pagar el alquiler, generalmente los empleados le acompañan a revisar su presupuesto familiar para ver qué gastos se pueden recortar. "Pero la mayoría de las familias hispanas viven al día con un presupuesto limitado y tratan de gastar según sus posibilidades", dijo Molina. "Es el COVID lo que hace que eso sea casi imposible".

Molina ayuda a los clientes a encontrar formas creativas de ganar dinero extra, además de sus trabajos habituales. "Si una persona es un gran cocinero, por ejemplo, le preguntaremos si puede hacer una especialidad culinaria y venderla", explicó.

El Programa Hispano Católico es una organización sin fines de lucro con sede en Portland que surgió de Caridades Católicas.

Una de las formas en que la organización ha ayudado a los hispanos es contribuyendo a cerrar la brecha digital, mientras las familias luchan con la educación a distancia.

"Las familias hispanas no siempre tienen computadoras o servicio de internet para conectarse a las clases", dijo Edith Quiroz, directora ejecutiva de El Programa Hispano. "Nuestros equipos de educación se han esforzado para que la gente pueda conectarse de modo virtual".

La organización sin fines de lucro tiene bancos de alimentos para siete escuelas en la región metropolitana de Portland y ha distribuido cerca de un millón de dólares en asistencia para pagar el alquiler.

También dispone de un programa culturalmente orientado para sobrevivientes de violencia doméstica.

"Hemos visto un aumento de adultos afectados que no pueden pedir ayuda porque la pandemia ha aumentado el tiempo que las víctimas pasan con la persona que abusa de ellos y dilata su capacidad de crear una estrategia para salir de la situación de forma segura", dijo Quiroz. De modo que los empleados están buscando formas de apoyar a las víctimas de manera virtual. A veces los clientes tienen sesiones de apoyo por teléfono en el auto.

"Hay desigualdades sistémicas que han ocasionado una serie de dificultades para los inmigrantes hispanos de Oregon", dijo Quiroz, añadiendo que se ha tratado de buscar diferentes maneras de ayudar a las familias y "ser una luz y una fuente de esperanza".