“La primera vez que transmití la misa, experimenté un sentimiento de tristeza muy grande”, lamentó el sacerdote. “Ver la iglesia vacía me afectó mucho y realmente extrañé a mi comunidad. Lo que hice en ese momento fue orar y pedirle al Espíritu Santo que me iluminara”, dijo el padre Manuel Becerra, en entrevista con El Centinela. (Cortesía Jacqueline Nájera)
“La primera vez que transmití la misa, experimenté un sentimiento de tristeza muy grande”, lamentó el sacerdote. “Ver la iglesia vacía me afectó mucho y realmente extrañé a mi comunidad. Lo que hice en ese momento fue orar y pedirle al Espíritu Santo que me iluminara”, dijo el padre Manuel Becerra, en entrevista con El Centinela. (Cortesía Jacqueline Nájera)

El Rev. Padre Manuel Becerra, pastor de la iglesia San Vicente de Paúl, en Salem, apoyó su teléfono sobre un trípode, a pocos metros de distancia frente a él. El trípode fue la solución perfecta para lograr la estabilidad del aparato y que sus ojos quedaran al mismo nivel de la cámara de su teléfono. Parado detrás del altar, el religioso se aseguró de tener los elementos necesarios para la celebración de la misa, describió Jacqueline Nájera, asistente pastoral de la iglesia, a El Centinela. 

¡Luces, cámara, acción! Todo estaba listo para iniciar la transmisión en vivo y en directo de la primera misa el domingo 20 de marzo del 2020, en la iglesia San Vicente de Paúl, en Salem.

El sacerdote Manuel, ordenado en el 2015, nunca imaginó celebrar la misa de esta manera, y tampoco recibió instrucciones en el seminario sobre cómo enfrentar una pandemia.

De repente el brote de la pandemia del coronavirus COVID-19 forzó el cierre de las iglesias y se ordenó el aislamiento domiciliario a toda la población  para evitar la propagación de la enfermedad.

En entrevista con El Centinela, el Reverendo padre Becerra, explicó los desafíos que ha significado esta transición para la cual, “definitivamente no estaba preparado”, dijo.

“Sin el equipo apropiado, ni una conexión a internet de calidad, todo ha sido un proceso de aprender haciendo, en afán”, explicó.

El padre Manuel, al igual que los demás sacerdotes de las iglesias católicas de la arquidiócesis de Portland, no tuvieron otra opción sino adaptarse rápidamente al cambio y continuar con la liturgia sin apartarse de su esencia.

Misas en vivo y en directo transmitidas a través de Facebook, Rezo del Rosario, Viacrucis, grupos de oración y más continúan en crecimiento, en el esfuerzo de la iglesia por alimentar la fe virtualmente, durante el tiempo de aislamiento por el brote de la pandemia de COVID-19.

“Todo esto ha sido un proceso por etapas, creo que lo primero fue adaptarse a celebrar la misa con dos o tres personas”, dijo el religioso.

“La primera vez que transmití la misa, experimenté un sentimiento de tristeza muy grande”, lamentó el sacerdote. “Ver la iglesia vacía me afectó mucho y realmente extrañé a mi comunidad. Lo que hice en ese momento fue orar y pedirle al Espíritu Santo que me iluminara”, agregó.  

“También sentí un vacío al dar la Eucaristía a tan poca gente”, describió, sin embargo, “Sé que estamos unidos a Cristo de una forma intensa”, afirmó. 

“He ido complementando herramientas para ayudar a mejorar la calidad de las transmisiones", manifestó.

"Utilizo mi teléfono y fue difícil encontrar un adaptador de sonido, explicó el padre. Luego, la aplicación de Facebook live no permite grabar el video y publicarlo para que lo puedan ver los feligreses más tarde”, dijo.

"Ese fue un problema porque nuestra audiencia de feligreses hispanos ven la transmisión de la misa en Facebook usando el celular, mientras que los anglos utilizan el computador y quieren ver la misa en el sitio web”, añadió.  

“Como Facebook Live no permite conservar el video para publicarlo, entonces, tuve que suscribirme a ecatholic, un servicio de transmisión que permite grabar y programar las transmisiones. Ahora podemos publicar en nuestro sitio web los videos de las misas y de esta manera, los feligreses puedan verlas según su conveniencia”, manifestó el padre. 

“Me ha sorprendido ver la audiencia tan grande que se ha conectado”, hemos tenido cerca de 2.000 personas por semana viendo la misa en línea y la voz se ha ido regando”, dijo. “Hemos observado personas de otros países siguiendo nuestras transmisiones e incluso mis padres y familia en Colombia, han podido atender mis celebraciones de la Santa Misa”, añadió el padre.  

Usted ha hablado de aprendizaje, ¿que debemos aprender de esta época de pandemia? 

“Reflexiono y pienso que este es un momento para darnos cuenta de que la humanidad no tiene nada seguro, que la enfermedad no tiene barreras y que lo único seguro que si tenemos es a Dios”, señaló el presbítero.  

“La gente tiene sed y hambre de Dios. También tiene miedo y temor de perder la vida y esa incertidumbre los está atacando”, explicó.

“Estamos en el momento de la tormenta y Dios se vale diversas maneras para ensenarnos”, indicó.

¿Qué nos dice Jesús a través de esto?, reflexionó el padre.

“Es un momento de enseñanza. Un tiempo para reflexionar que lo único que nos sostiene es Dios. Debemos tener Esperanza. Pronto vamos a ver la luz. Jesús vino a transformar el sufrimiento en alegría, el dolor en gozo”, indicó. 

“También debemos aprender y aceptar que el miedo hace parte de la experiencia humana".

"El miedo se combate con la oración, con la paz. Debemos fortalecer la fe que es el medio de confiar verdaderamente en El”, explicó. 

“Como seres humanos nos cuesta pensar en la muerte y desde que nacemos, sabemos el final. El momento de la muerte es el encuentro con nuestro Padre Celestial".  

"Entonces, ¿qué necesitamos aprender?", prosiguió el religioso, "Que nuestra vida es un caminar hacia la muerte. Debemos estar preparados y actuar de la manera que Dios quiere que actuemos. Estar trabajando día a día para llegar a ese encuentro con el Padre. Pensar en lo que realmente es esencial en la vida", dijo.

"Esta es una enseñanza para aprender a colocar las cosas en orden y saber que lo único que permanece es Jesús. Confiar en la misericordia de Dios y tener la certeza que El no nos abandona. Aprender a mirar con los ojos de Dios y no con los nuestros", concluyó el sacerdote.

“Sacerdotes Cibernautas” 

De esta forma describió el Reverendo Padre Rito Guzmán, MSpS, a la pregunta de El Centinela sobre cómo ha sido la experiencia con la celebración de la misa virtual. El padre Guzmán, compartió el siguiente testimonio:

“Cuando ingresé al seminario en el año 2003, con aquellos deseos ardientes de llevar a Cristo a los demás, jamás me imaginé tener que hacerlo a través de los medios en que los estamos haciendo ahora; especialmente en este tiempo tan difícil de la pandemia", manifestó. 

"En otras palabras", añadió, "jamás pensé que tendría que grabarme celebrando la Misa para que otros oraran devotamente en casa y es justo lo que he estado haciendo en los últimos días”, indicó el sacerdote. 

“Ha sido una excelente oportunidad de aprendizaje y puedo enumerar una cantidad de cosas que he aprendido rápidamente”, añadió.

“Por ejemplo, aprendí a crear un canal en YouTube. Es nuevo para mí que Instagram te permite administrar cinco cuentas únicamente y pude crear una para la parroquia. Editar y subir videos al canal nuevo de YouTube también es nuevo". 

"Desconocía cómo utilizar “Imovie”, el programa para editar videos, pero ahora ya lo sé usar".

"Uno de mis aprendizajes más valiosos", destacó el religioso, "ha sido descubrir que celebrar la Eucaristía y transmitirla ha sido de gran consuelo para nuestros feligreses y ha llegado incluso a muchas más personas fuera de la parroquia, incluso a mis padres que viven en México", dijo. 

"Me he dado cuenta de que la Eucaristía es verdaderamente central en la vida de los católicos, es la manera en que sentimos a Dios vivo y cercano. Es nuestra manera de alabar y bendecir, de dar gracias y compartir los misterios de nuestra Salvación", admitió.

"Recibí un comentario que me impactó. Una persona me dijo que al ver la Misa transmitida en YouTube le dio paz, pues estaba experimentando mucha ansiedad y miedo.  Yo respondí diciéndole que Dios es grande y hace maravillas y puede transmitir su paz a través de sus sacerdotes en el momento que lo desee. Dios lo llena todo, es omnipotente y omnipresente y sabe dar cosas buenas a sus hijos e hijas”, concluyó el sacerdote.

patriciam@ocp.org