Juan Lázaro, Estudiante de último año en el colegio católico De La Salle Norte, uno de los tres estudiantes graduados con las mejores calificaciones y asistirá a la Universidad de Notre Dame. (Cortesía Juan Lázaro).
Juan Lázaro, Estudiante de último año en el colegio católico De La Salle Norte, uno de los tres estudiantes graduados con las mejores calificaciones y asistirá a la Universidad de Notre Dame. (Cortesía Juan Lázaro).
Gabriela Pérez estaba acostumbrada a manejar la proeza que podía resultar de cuidar a cinco niños y trabajar a tiempo completo, pero las cosas se volvieron más desafiantes y complicadas en medio del brote del coronavirus Covid-19.

La gobernadora de Oregon, Kate Brown, anunció el 12 de marzo que todas las escuelas serían cerradas hasta el 31 de marzo. Sin embargo, el cierre se extendió hasta el 28 de abril y luego de nuevo por el resto del año escolar.

El ocho de abril, para mantener la participación de los estudiantes, la gobernadora emitió nuevas pautas requiriendo a los distritos escolares a implementar el aprendizaje a distancia antes del 12 de abril.

El cierre de las escuelas y las nuevas directrices posicionaron abruptamente a los maestros, estudiantes y padres en un entorno de aprendizaje diferente, estuvieran preparados para ello o no.

"El impacto ha sido grande”, dijo Gabriela. “El distrito les prestó Chromebook a los estudiantes y cada uno debería guiar su propio aprendizaje”, afirmó, explicando que tiene niños en primaria, secundaria y preparatoria en el Distrito de Beaverton.

"Una de las situaciones más difíciles ha sido que mi hija no pudo tener la ceremonia de graduación que queríamos, especialmente después de tantos años de estudio, esfuerzo y dedicación”, agregó.

"Enfrentamos muchas barreras, además de las contradicciones de la escuela relacionadas con nuestra fe. A pesar de todas las dificultades, pienso que los maestros se esmeran por ofrecer apoyo adicional. Nos llaman con frecuencia o nos envían correos electrónicos.", explicó.

"Buscar la fe nos hace fuertes tanto a mí como a mi familia para enfrentar las situaciones que se presentan", dijo Gabriela al explicar que se siente afortunada de pertenecer al grupo Jóvenes Adultos por Cristo en la iglesia de Santa Ana Elizabeth Seton. 

El cambio de la instrucción en el salón de clases al aprendizaje en el hogar es un territorio desconocido para muchas familias y presenta barreras para otros.

"Hay muchos factores que afectan a nuestros estudiantes hispanos y latinos", dijo Alma Isla, profesora en la Escuela Primaria Bridgeport, en el Distrito Escolar Tigard Tualatin.

"El Distrito proporcionó puntos de acceso a internet y prestó tabletas a los estudiantes, sin embargo, muchas familias manifestaron no tener acceso a una red de internet confiable en donde viven", dijo Alma.

Según la Encuesta de la Comunidad Americana (ACS) 2018 del Censo de los Estados Unidos, 51.500 familias hispanas en Oregon no tienen suscripción a Internet y 29.808 no poseen computador.

A pesar de que el personal y los maestros se esmeran y hacen todo lo posible para eliminar las barreras que obstaculizan el aprendizaje de los estudiantes desde casa, hay más retos por superar.

La comunicación entre las familias y la escuela es un desafío debido a la barrera del idioma para muchas de ellas, expresaron algunos padres de familia entrevistados por El Centinela.

Algunas investigaciones han encontrado que los estudiantes de inglés como segundo idioma son más propensos a experimentar la pobreza y a vivir en hogares sin Internet de alta velocidad. 

Además, "generalmente, en las familias hispanas, los padres necesitan salir a trabajar. La mayoría proporciona servicios esenciales y no pueden quedarse en casa para ayudar a sus hijos", dijo Alma.

No hay duda de los grandes desafíos que han surgido con la pandemia y el aprendizaje a distancia. 

Karla Vásquez compartió con El Centinela que su hijo de séptimo grado se siente desconectado de las clases. El asiste a la escuela secundaria Twality en el Distrito Escolar Tigard Tualatin. Ella ha observado que su hijo presenta lagunas de aprendizaje en su conocimiento, especialmente en matemáticas y siente que él recibe un apoyo limitado. "Nos estamos adaptando a un sistema desconocido de nuestra experiencia, y tenemos una comprensión mínima de su funcionamiento", dijo.

"Por mi comunidad en la iglesia San Antonio en Tigard, sé que hay padres que trabajan en el campo todos los días, durante 12 horas y cuando regresan a casa, están agotados. Además, su conocimiento en tecnología es mínimo", añadió.

Los colegios privados gestionaron la transición de aprendizaje a distancia antes de las escuelas públicas, algunos a los pocos días después de que se anunciaran los cierres de las escuelas.

"Estamos proporcionando apoyos múltiples a las familias y los estudiantes", dijo Pam Wood, consejera del colegio De La Salle Norte.

"Publicamos videos de las clases en línea y ofrecemos a los estudiantes la opción de aprobar una asignatura si se cumplen con un mínimo de requisitos para aprobar un curso. Nuestra consejera bilingüe sostiene videoconferencias con las familias para proporcionar información crucial acerca de la graduación", entre otros temas.

"Los estudiantes de la promoción 2020 está sufriendo dolor y pérdida por perder sus ceremonias de graduación, un importante rito para los estudiantes", agregó.

En el mismo contexto, Brenda Cruz Jaimes, otra consejera del colegio De La Salle Norte expresó otros desafíos que los estudiantes de último año enfrentan, tales como "la presión de generar ingresos y cumplir con sus obligaciones escolares, el cuidado de familiares enfermos, la transición a la universidad y la presión del aprendizaje en línea".

Ha sido una experiencia de aprendizaje para todos nosotros", dijo Jair Lázaro, padre de un estudiante de último año en De La Salle. Sin embargo, "esta pandemia ha revelado muchos factores que afectan a la célula familiar", dijo. "Creo que es una oportunidad para que los padres vuelvan a su responsabilidad natural como maestros primarios de sus hijos", añadió. 

En el colegio San Andrés de la Natividad, "los maestros y la mayoría de los estudiantes se han adaptado bien” dijo Sarah O’Brien, especialista en base de datos.

"La mayoría de los estudiantes están involucrados en oportunidades de aprendizaje y reuniones virtuales todos los días, incluyendo lecciones de video con sus maestros y compañeros de clase, clases de enriquecimiento, reuniones de consejería, asambleas y grupos de consejería", explicó O'Brien.

"Los maestros y el personal dieron prioridad a la salud mental y las necesidades básicas de los estudiantes y las familias. El departamento de Apoyo a Graduados está haciendo la gestión de casos con nuestros graduados", agregó.

Jeannie Ray-Timoney, superintendente de los colegios católicos de Oregon, en declaración pública dijo que "este ha sido un tiempo con desafíos y luchas para muchas personas, pero también un tiempo de fe y transformación. Confío en que juntos enfrentaremos los desafíos actuales y los que tenemos por delante al planear el otoño con sabiduría y gracia".

patriciam@ocp.org