MEDFORD — “Somos bendecidas,” dijo Yesenia Solís. “Así es como me siento”, pronunció la joven madre —en parte oración, en parte afirmación — en la iglesia del Sagrado Corazón, el 19 de septiembre, 11 días después que un súbito incendio destruyera su vivienda y el vecindario.

El incendio le produjo un ataque de pánico tan fuerte causándole la interrupción del embarazo y perdiendo el bebé que esperaba. Solís enfrenta ahora la tremenda presión de encontrar vivienda —no solo para su esposo y sus dos hijos, sino para sus padres y hermanos menores.

La vivienda incinerada en la urbanización Coleman Creek, un vecindario de casas móviles en Phoenix no estaba asegurada y la familia no es propietaria del terreno.

Los padres de Yesenia, que eran sus vecinos, también perdieron su vivienda.

Al preguntarle de qué forma este evento es una bendición, Yesenia se pone las manos en el corazón y dice: “Tenemos que seguir adelante”. “¿Qué más podemos hacer?”.

Recostada sobre su hombro está su hermana menor Nayeli, quien responde: “Bueno, al final no tenemos nada que perder ahora”.

En ese momento, las hermanas sueltan la risa. Yesenia estira sus brazos para atraer a Nayeli y a Luz, y se funden las tres en un fuerte abrazo. —las tres resilientes mujeres ríen y lloran a la vez.

La iglesia el Sagrado Corazón le permitió a la familia alojarse en una casa vieja de propiedad de la iglesia hasta el mes de octubre, tiempo en que está planeada su demolición.

Yesenia y su esposo están agradecidos por la hospitalidad, sus empleos en la compañía Harry & David y esperan calificar para obtener un préstamo hipotecario.

Minutos antes del incendio, Yesenia y su familia tomaron el título de su vehículo, certificados de nacimiento de los niños y sus perros.

Ellos confiaban en poder regresar a la casa, pues el incendio parecía lejano. “No pensé que llegara a nuestra casa”, dijo Nayeli.

Después de la evacuación, Nayeli manejó para obtener algunas cosas y vio las nubes color naranja cubriendo el cielo de Phoenix. Le dije a mamá “nuestra casa desapareció”.

La urbanización Coleman Creek ahora parece como si hubiera detonado una bomba termonuclear lanzada desde lo alto.

“Lo perdimos todo”, dijo Yesenia. La familia había intentado asegurar la vivienda años atrás, pero las aseguradoras se rehusaron a ofrecerles cobertura.

Los propietarios de viviendas móviles con frecuencia enfrentan ese problema con las compañías de seguros.

“No era nada para ellos, pero para nosotros lo era todo”, dijo Yesenia. "Recientemente habíamos invertido más de 6 mil dólares en renovar la cocina", dijo.

La pérdida de la vivienda ha sido un golpe fuerte, especialmente para su padre de 70 años, dijo Yesenia. "El sufre de diabetes y requiere diálisis por insuficiencia renal", manifestó Yesenia a El Centinela. 

Santos Solís trajo su familia a Phoenix hace 21 años y construyó esa casa. La familia tuvo que insistirle mucho para convencerlo de evacuar la vivienda.

Nayeli, quien le ayuda a su mamá a limpiar casas, extraña su propio espacio. “Extraño mi propia recámara”, dijo. “Deseo ir a mi casa. No le deseo esto a nadie”

Yesenia extraña las fotografías de sus hijos, pero lo que más le duele es haber perdido su bebé. “Le dije a Dios, “puede llevarse mi sofá, mi carro, mi casa, pero no mi bebé”, dijo. “Pero creo que si hubiera nacido tampoco hubiéramos tenido un lugar para él”, dijo.

 

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