Los niños sentados formando un círculo, escuchan una lección de sus catequistas, Luisa Meraz, en español y Delfin Bush, en inglés. Las lecciones del Catecismo del Buen Pastor son cortas y los niños tiene amplia oportunidad de explorar e ir descubriendo el amor de Dios, explicó Luisa Meraz a El Centinela. (Fotografía Estefani Hurtado/ El Centinela).
Los niños sentados formando un círculo, escuchan una lección de sus catequistas, Luisa Meraz, en español y Delfin Bush, en inglés. Las lecciones del Catecismo del Buen Pastor son cortas y los niños tiene amplia oportunidad de explorar e ir descubriendo el amor de Dios, explicó Luisa Meraz a El Centinela. (Fotografía Estefani Hurtado/ El Centinela).

La iglesia de San Pedro, en el vecindario Lents, sudeste de Portland, ha implementado la Catequesis Infantil del Buen Pastor; un concepto de educación católica, basado en el método Montessori, donde el niño es protagonista de su propio aprendizaje, informó a El Centinela el sacerdote Raúl Márquez, pastor de la iglesia.

El currículo del Catecismo del Buen Pastor esta basado en la Biblia y la Liturgia de la iglesia católica y los principios pedagógicos de María Montessori, explicó Marcy Scott, coordinadora de educación religiosa de la iglesia.

Scott explicó que están desarrollando el programa educativo en forma bilingüe y se divide en tres niveles, El nivel I o de la niñez, para niños de 3 a 6 años, una edad apropiada para que los niños descubran el amor de Dios, dijo. El nivel II o de la infancia, para niños de 6-9 años, una época en que nos niños desarrollan conciencia sobre su formación moral y se preparan para recibir su primera comunión. El nivel III, es para niños de 9-12 años, o de la pre-adolescencia, y es en esta edad cuando ellos profundizan su relación con Dios. 

“El objetivo de esta catequesis es proveer a nuestros niños con un espacio agradable e interactivo, en el cual puedan profundizar en su relación con Dios, participar en la vida litúrgica y sacramental de la iglesia. Tanto el niño como el adulto aprenden, escuchan, observan y celebran los misterios más esenciales de la fe católica”, explicó el sacerdote Márquez.

La catequesis se ofrece en las instalaciones de la casa parroquial, en un ambiente diseñado y equipado especialmente para niños llamado “Atrio”. 

Historia de la Catequesis del Buen Pastor

El programa tuvo su origen en el trabajo de la doctora Sofía Cavalleti y Gianna Gobbi, en los años cincuenta en Roma y se ha difundido ya a los cinco continentes, informó Scott.

El sitio web catequesisdelbuenpastormexico.org describe a Sofía Cavalleti como una erudita en hebreo y en las Sagradas Escrituras.

El video “En amoroso recuerdo a Sofía Cavalleti”, publicado en YouTube por Francesca Cocchini, describe que Cavalleti comenzó a trabajar con niños en 1954.

En colaboración con Gianna Gobbi, una pedagoga con 15 años de experiencia en el método Montessori, comenzaron a escuchar, observar y profundizar en la espiritualidad del niño y su relación con Dios. 

El método de enseñanza Montessori es también una filosofía educativa, fue desarrollado por la doctora María Montessori quien fue la primera mujer médica en Italia, quien además fue científica, psicóloga, psiquiatra, filosofa y devota católica.

El Atrio 

El atrio, según la etimología de la palabra, proviene del latín “Atrium” que significa ‘patio de entrada’. El diccionario de Wikipedia.org describe la función del atrio en la Nueva España como un sitio central en la vida espiritual, siendo espacios donde se impartían clases.

El atrio, para efectos del Catecismo del Buen Pastor, equivale a un aula de aprendizaje.

El ambiente del atrio se desarrolla de acuerdo con las características Montessori, un escenario que brinda al niño una experiencia de auto aprendizaje y crecimiento, informó el padre Márquez.

Organizado cuidadosamente, es un salón ampliamente iluminado, con muebles pequeños, al tamaño de los niños.

“En cada atrio hay un lugar de oración, que representa el lugar central”, explicó Marcy. 

“Los niños, sentados formando un círculo, escuchan atentamente una lección, que máximo toma 3 minutos”, añadió. “A menudo se leen pasajes directamente de la Biblia”.

“En el primer nivel los niños aprenden a conocer a Jesús Buen Pastor, el pastor llama a las ovejas por su nombre y ellas escuchan su voz”, explicó Marcy. “Este hecho genera mucha confianza, paz y alegría en los niños porque ellos se sienten que son llamados y protegidos”, dijo. 

Los materiales

En cada atrio hay materiales diseñados especialmente para la edad y etapa de desarrollo en que se encuentra el niño. Los materiales pedagógicos están ordenados en pequeños ambientes.

“Utilizamos materiales sensoriales, de la vida diaria y prácticos, ideados para despertar la curiosidad del niño y guiarlo en el deseo de aprender”, dijo Marcy.

“Un mapa topográfico de la tierra de Israel se enseña a los niños para que ellos visualicen y comprendan que Jesús era una persona real que vivió en un lugar real”, añadió. 

“A través de estos materiales y el ambiente de aprendizaje, el niño conoce el ritmo del Año litúrgico, historia sagrada, los evangelios, la estructura y significado de la Misa y los elementos que utiliza, pero especialmente, descubrir a Jesús el Buen Pastor”, dijo. 

El rol del catequista 

“Diferente al método tradicional, el rol del catequista es guiar al niño de forma individual, según su necesidad. Se trata de escuchar, observar, profundizar en la comprensión de la espiritualidad y la relación que el niño va desarrollando con Dios”, explicó el sacerdote Márquez. 

“El programa es muy litúrgico y los niños están en contacto con la Biblia desde el comienzo”, añadió.

Luisa Meraz, catequista del primer nivel dijo sentirse muy entusiasmada con el programa. “Para mí ha sido un regalo de Dios, un regalo para los niños y para la iglesia. La belleza, la sencillez y la profundidad de esta catequesis solo puede venir de Dios”, dijo.

“Me ha aportado conocimiento, paz, gozo, amor y los resultados que hemos observado hasta ahora con el crecimiento de la fe en los niños, nos motiva a continuar”, añadió. 

Jazmín Soto, madre de Génesis y Felipe, participantes del Buen Pastor, expresó sentirse alegre con el cambio que ha observado en sus hijos. “Ha sido un don de Dios a través del cual estamos aprendiendo y creciendo nosotros como familia. Me ha ayudado a formar como madre, mi hijo que tan solo tiene cinco años me ha dado lecciones que me dejan perpleja. Un día, estaba estresada y enojada y entonces les grité y mi hijo, muy tranquilo y calmado me dijo: Mami, la maestra Luisa nos enseñó que debemos respetar y no gritar”, describió con sus ojos inundados de lágrimas. “No solo aprenden a conocer a Dios, sino que están formándose en mejores seres humanos, con muchos valores”, añadió. 

“Ha sido un proceso de aprendizaje para todos, a pesar de que estamos comenzando el programa, estamos comprometidos y queremos implementar los tres niveles”, dijo el padre Márquez. Estamos muy emocionados. Los niños están motivados. Creo que va a traer muchas bendiciones espirituales a las familias y a la parroquia”, concluyó.