Isabela, la hija de Amada, trabaja en elaborar Pin Pon, el muñeco de cartón; una canción infantil popular en la cultura hispana, explicó Amada. “Pin Pon se lava la carita con agua y con jabón, dice la canción, entonces, cantaremos “Pin Pon se lava las manitos con agua y con jabón”, a propósito del coronavirus y la importancia de lavarse las manos, dijo Amada, quien es voluntaria del programa de inmersión en español de la escuela primaria Lowrie, en Wilsonville. (Cortesía Amada López)
Isabela, la hija de Amada, trabaja en elaborar Pin Pon, el muñeco de cartón; una canción infantil popular en la cultura hispana, explicó Amada. “Pin Pon se lava la carita con agua y con jabón, dice la canción, entonces, cantaremos “Pin Pon se lava las manitos con agua y con jabón”, a propósito del coronavirus y la importancia de lavarse las manos, dijo Amada, quien es voluntaria del programa de inmersión en español de la escuela primaria Lowrie, en Wilsonville. (Cortesía Amada López)

Amada, trabaja limpiando casas y su esposo es cocinero en un restaurante. Con motivo de la pandemia del coronavirus, Amada está desempleada y el horario de trabajo de su esposo se redujo a unas pocas horas, manifestó en entrevista para El Centinela.

“Es muy preocupante la situación”, dijo Amada, quien vive en Estados Unidos desde hace 20 años.

“Usualmente limpio 10 casas por semana, me va bien y me llaman mucho por mi calidad de trabajo. A raíz de la pandemia del coronavirus, la mayoría de las personas me han dicho que no necesitan mis servicios. Otras que alguien en su familia se quedó sin trabajo y no tienen el presupuesto para pagarme”, añadió.

“A mi esposo, le redujeron sustancialmente las horas de trabajo”, continuó. “El restaurante se vio forzado a despedir a la mayoría de sus trabajadores. Ahora, están preparando comidas para llevar y entonces lo llamaron que regresara a trabajar unas pocas horas, sin embargo, no es suficiente”, dijo. 

“Nuestro ingreso disminuyó en más del 50%. Si no trabajamos, no podemos pagar el arriendo, ni alimentarnos nosotros y nuestros dos hijos", afirmó.

Al igual que Amada, miles de trabajadores inmigrantes que realizan trabajos de mano de obra en la construcción, como pintores, albañiles, en jardinería, niñeras y oficios domésticos en Oregon, se encuentran desempleados, sin ingreso ni ningún tipo de ayuda económica.

“El único y verdadero apoyo que tengo es mi fe en Dios”, dijo Amada, quien manifestó ser feligrés de Christian Valley Church, en Wilsonville. “Mi fe en Dios es central en mi vida y tengo la certeza que Dios nunca nos abandona” dijo. “El siempre nos dice “Aquí estoy, tengan paciencia”, afirmó.

“Nosotros somos inmigrantes, personas correctas, ciudadanos de bien que contribuimos con lo mejor de nosotros a este país que es el lugar donde nacieron mis hijos”, dijo Amada.

“Somos gente trabajadora, lo único que queremos es una oportunidad para trabajar. Pagamos impuestos y damos lo mejor, pero me entristecen las leyes injustas, no es justo que excluyan a los niños, ellos son ciudadanos, son vulnerables, necesitan que se les apoye”, dijo.

“A pesar de que en casa apoyamos mucho a nuestros hijos”, expresó Amada, “una preocupación constante es su salud mental”, agregó. “Ellos perciben la angustia en que estamos viviendo y eso les afecta”, dijo. “Ellos saben que somos vulnerables y no tenemos protección de nadie. Mi hijo de 14 años me hace preguntas que a veces me cuesta trabajo responder”, expresó.

Forjando resiliencia en sus hijos

“Me esfuerzo por ofrecer a mis hijos una perspectiva positiva acerca de toda esta crisis que estamos viviendo”, explicó Amada. “Siempre hay algo positivo para aprender en todas las situaciones, por negativas que sean”, añadió. “Diego, de 14 años, está muy consciente de todo. Isabela, de 6 años, es aún pequeña para comprender lo que está sucediendo”, explicó. 

“Considero importante enseñarles a los niños a enfrentar y aprender de las dificultades", dijo.

“Diariamente, mis hijos tienen una rutina y se levantan a la misma hora como si fueran a ir a clases. Como no hay clases, entonces realizamos una actividad física por media hora y luego actividades que hemos planeado”, explicó.

“También ha sido una oportunidad para enseñarles a valorar más el tiempo juntos como familia”, agregó. “Ellos están aprendiendo más de nuestra cultura; estoy ensenándoles a preparar comidas auténticas de Oaxaca. Juntos hemos hecho tamales, arroz y pan. Este tiempo ha sido una oportunidad para ellos ayudar más en casa y ganar confianza en sí mismos.

"Hacemos trabajos manuales, rompecabezas y papel picado".

"Estamos racionando los alimentos que tenemos. Limitando el consumo de agua y luz. A las siete apagamos la luz y usamos veladoras, entonces, eso nos obliga a acostarnos más temprano.  Ellos aprenden que, si no hay luz eléctrica, podemos sobrevivir.  Que, si no hay clases en la escuela, podemos estudiar por nuestra propia cuenta y utilizar nuestros talentos para ayudarnos y ayudar a otros".

"Creo que el aprendizaje más importante es desarrollar la capacidad de adaptarse, aprender que después de las circunstancias difíciles, la vida continúa y desarrollar la confianza que vamos a estar bien”, expresó. 

Ayudando a los demás y dando lo mejor de sí misma

“El Distrito escolar de West Linn/Wilsonville aún no ha implementado ninguna clase en línea, sin embargo, yo estoy ofreciendo un voluntariado de tutoría en español para apoyar el programa de inmersión en español de la Escuela Primaria Lowrie”, explicó.

“Es una actividad que hago a través de Zoom y una oportunidad para que mi hija también interactúe con sus compañeros de clase y practique el español”, agregó.

“También, implementé sesiones de media hora de lectura en español cada día para mis hijos. De igual forma, práctica de matemáticas y arte", explica Amada, quien se graduó como Trabajadora Social, de la Universidad Autónoma de Oaxaca.

Amada se ha dado a conocer en las comunidades de Wilsonville, Woodburn y Tigard por su trabajo voluntario dirigiendo el “Grupo de Baile Folclórico De Colores”, el cual creó hace seis años, para enseñar a niños y niñas de primaria y secundaria, los bailes tradicionales de México.

Amada, narró haber participado en grupos de danza folclórica en su natal Oaxaca en donde participó en grupos de baile desde niña.

Cuando las escuelas estaban funcionando normalmente, Amada dijo reunir y entrenar a los más de 45 integrantes del grupo, la mayoría estudiantes de las escuelas públicas Lowrie, Boeckman Creek, Boones Ferry, Inza Wood y Meridian Park, de Wilsonville, una vez por semana, un día en cada escuela, explicó.

Amada explicó que no solo entrena a los niños, sino también contribuye con los trajes típicos, los cuales, dijo, “mi mamá me los trae de México cuando me visita, más o menos cada seis meses”.

El grupo de danza ha hecho presentaciones en celebraciones culturales de las iglesias católicas como San Lucas en Woodburn y San Antonio, en Tigard. También, con frecuencia nos invitan de las bibliotecas públicas y eventos culturales de las ciudades alrededor de Portland, Tigard, Beaverton, Hillsboro y Salem entre otras, manifestó Amada.

El impacto del COVID-19 en la salud de los hispanos

El 8 de marzo del 2020, la gobernadora Kate Brown declaró a Oregon en estado de emergencia para enfrentar la expansión del COVID-19.

El 23 de marzo, Brown emitió una Orden Ejecutiva para proteger a los ciudadanos de estar expuestos al virus, efectiva inmediatamente y vigente hasta nueva orden, mediante la cual decretó el confinamiento en casa, el cierre obligatorio de escuelas y negocios al igual que estrictas medidas de distanciamiento físico.

El mandato definió los parámetros de actividades y trabajos “esenciales”, al igual que estableció sanciones por su incumplimiento.

La Autoridad de Salud de Oregon y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos han urgido a la población a extremar los hábitos de higiene, limpieza y desinfección, al tiempo que han sugerido el uso de mascarilla facial de protección en público.

Un reporte de abril 10 del 2020, emitido por la Autoridad de Salud en Oregon, registra 202 casos de hispanos con resultado positivo del coronavirus. Esta cantidad es alarmante si se tiene en cuenta que el número segregado de casos de la población blanca es 452. Estas cifras reflejan que el 44% de los exámenes positivos de la población blanca, corresponde a hispanos con la enfermedad COVID-19. 

Trabajadores excluidos de ayuda federal 

“La ayuda federal aprobada para mitigar el impacto económico con motivo del coronavirus COVID-19 excluye a cerca de 80 mil trabajadores inmigrantes indocumentados en Oregon”, informó a El Centinela Juan Carlos Ordoñez, Director de Comunicaciones de la organización Oregon Center for Public Policy, OCPP, por sus siglas en inglés. 

“Esta fuerza laboral desempeña un papel vital para la economía del estado y Oregon debería brindar asistencia a esta población”, añadió Ordoñez.

“Los trabajadores inmigrantes indocumentados trabajan en sectores importantes de la economía de Oregon como la agricultura, hotelería y servicios, mantenimiento, restaurantes, fábricas, alimentos y almacenes de ventas al por menor, entre otros”, dijo. 

“No solo desempeñan un trabajo esencial, sino que pagan impuestos, son padres de familia de niños nacidos en Estados Unidos. De acuerdo con los datos de nuestra organización, cerca de 86 mil niños en Oregon viven con un miembro de su familia que es indocumentado”, explicó Ordóñez. 

“La Ley federal por la pandemia del COVID-19 deja ver una política cruel e inhumana. No se le puede pedir a la gente que no trabaje, se quede en casa y además no brindarle ninguna ayuda”, dijo. 

Iván Hernández, director de comunicaciones de CAUSA, organización que aboga por los derechos de los inmigrantes y porque se valore su contribución a este país, indicó a El Centinela que “en coalición con otras organizaciones como Latino Network, PCUN y OCPP y muchas más, están trabajando en una iniciativa para proteger a los trabajadores indocumentados a través de un fondo de asistencia para trabajadores”, dijo.

“Estamos esperando que los legisladores se reúnan en sesión extraordinaria ante la urgencia de la situación”, añadió.

Llamado a la solidaridad con las familias hispanas

"Ante la emergencia que enfrentan las familias de trabajadores hispanos en Oregon, hacemos un llamado a la solidaridad”, expresó Iván Hernández, director de comunicaciones de CAUSA, organización que aboga por los derechos de los inmigrantes y su contribución a este país.

"Los oregonianos pueden contribuir de dos formas, haciendo donaciones y enviando cartas a los legisladores”, concluyó.

Para hacer una donación: Oregon Workers Relief Fund

Para enviar un correo a su legislador, pulse: AQUI

patriciam@ocp.org