Diana Salgado Huicochea observó la transmisión en línea mientras el coro de la Universidad de Portland entonó “O God, Beyond All Praising”.

Ella escuchó sonar el mismo himno en la reunión de orientación de primer año, casi cuatro años antes.

Ahora, se suponía que haría parte de la misa de graduación el mes pasado, cuando los graduados de U.P. como Salgado Huicochea pronunciaran oraciones de agradecimiento y esperanza.

Pero la misa y la ceremonia de graduación tuvieron que celebrarse en línea debido a la pandemia del coronavirus Covid-19.

"Fue extraño y difícil", recordó.

"Ni siquiera tuviste el tiempo de despedirte de tus amigos. El mundo entero cambió a tu alrededor".

La fe de Salgado Huicochea le impidió estar demasiado decepcionada. Se dio cuenta que Jesús nos enseñó que debemos actuar pensando en el bien común.

Lo más difícil fue que su madre había invitado a familiares de México a asistir a la ceremonia. Pero todo el mundo lo vio en línea. 

Cuando la foto de Diana Salgado Huicochea apareció en la pantalla, los aplausos provenían de dos países.

Salgado Huicochea, sacristana de la capilla de la universidad, se había sentido triste antes de graduarse. Max, su perrito mezcla de chihuahua con el que creció, acababa de morir. Unos días antes, había vestido al perro con su toga y birrete.

La cadena de eventos le ofreció una lección de que el dolor y la alegría son espontáneos, vienen sin guión.

Diana creció asistiendo a la iglesia Santa Ana y la preparatoria de Reynolds, en el sureste de Portland. Ella recibió ofertas de becas completas de otros lugares, pero quería una universidad pequeña en donde pudiera ejercer su fe.

Los costos de matrícula en U.P. parecían fuera de su alcance, pero su escuela se sumó a la ayuda financiera hasta que sus oraciones fueron contestadas.

Salgado Huicochea hizo planes para estudiar medicina y es posible que aún pueda seguir en esa dirección, pero la teología la cautivó.

Comenzará una maestría en la Universidad de Notre Dame en otoño, sirviendo en una parroquia simultáneamente.

"Pensé que tal vez puedo ser doctora de cuerpo y alma", dijo.