Wendy cocinando tamales en la Navidad pasada. Wendy afirmó que la terapia culturalmente apropiada que recibió a través de Caridades Católicas del Centro de Consejería Intercultural de Oregon, cambió su vida. Inmigrante mexicana con traumas desde la infancia y devota católica, durante años estuvo en la búsqueda de servicio de atención mental eficiente, bilingüe y asequible. (Foto cortesía de Lucrecia Suárez)
Wendy cocinando tamales en la Navidad pasada. Wendy afirmó que la terapia culturalmente apropiada que recibió a través de Caridades Católicas del Centro de Consejería Intercultural de Oregon, cambió su vida. Inmigrante mexicana con traumas desde la infancia y devota católica, durante años estuvo en la búsqueda de servicio de atención mental eficiente, bilingüe y asequible. (Foto cortesía de Lucrecia Suárez)

La ansiedad y el miedo están omnipresentes durante la pandemia del coronavirus. Sin embargo, algunas poblaciones están sufriendo un trauma psicológico mayor y los hispanos se encuentran entre ellos.

"Todos hemos sentido estrés; para las comunidades hispanas es el doble", dijo Olivia Quiroz, directora ejecutiva de la Coalición Latina de Salud de Oregon.

De acuerdo con una encuesta realizada por el Centro Pew Research, los hispanos tienen el doble de probabilidades que los blancos de considerar el coronavirus como una gran amenaza para su salud. Otra encuesta del Centro Pew encontró que alrededor de la mitad de los hispanos, o alguien en su hogar, ha sufrido una reducción en su ingreso, ha perdido su trabajo, o ambos, debido al brote del COVID-19, comparado con el 33% de todos los adultos de EE. UU.

Sin embargo, cuando se trata de obtener apoyo psicológico eficiente para enfrentar estas intensas tensiones, los hispanos de Oregon encuentran un déficit en el servicio a largo plazo.

“Cuando se trata de que los hispanos tengan acceso a una atención lingüística y culturalmente apropiada, la brecha es bastante grande", dijo Kat Kelly, quien ha trabajado como terapeuta y ahora es directora de iniciativas estratégicas en Caridades Católicas de Oregon.

El centro de asesoría de la organización católica sin ánimo de lucro es uno de los pocos programas del estado que ofrece terapia bilingüe y culturalmente apropiada.

A medida que se incrementan los casos de coronavirus, se desencadena mucho en nuestras comunidades hispanas", dijo Quiroz, y las repercusiones psicológicas "están aumentando a una velocidad que no estamos preparados para responder".

Atención insuficiente antes de la pandemia

La Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales (NAMI por sus siglas en inglés) determinó que los hispanos sufren de trastornos comunes de salud mental como depresión avanzada, ansiedad generalizada y estrés postraumático, en tasas similares a las de la población en general, pero tienen mayor riesgo de sufrir problemas psicológicos graves.

Esto se debe en parte a la mala calidad, o la falta total de atención que suelen recibir. De acuerdo con la Oficina de Salud para la atención de las Minorías del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, los hispanos reciben tratamiento de salud mental con la mitad de la frecuencia que los blancos no hispanos.  

"Hemos desatendido completamente a todas las personas con necesidades de salud mental", dijo Chris Bouneff, director ejecutivo de NAMI Oregon, la sección estatal de la alianza nacional. "Cuando se trata de personas de culturas o entornos marginados es aún peor". 

Mientras tanto, la población hispana de Oregon crece a una tasa mayor que el estado en su conjunto, con los hispanos representando alrededor del 13% de la población total. Los hispanos re-presentan aproximadamente el 50% de los católicos del oeste de Oregon y el 40% de los católicos de todo el país.

Quiroz, que trabajó para el Departamento de Salud del Condado de Multnomah por más de una década, dijo que muchos hispanos en el estado simplemente no pueden darse el lujo de acceder a salud mental.

Cifras del censo del 2018 muestran que casi el 18% de los hispanos carecen de cobertura médica a nivel nacional, en comparación con menos del 6% de los blancos, menos del 7% de los asiáticos y alrededor del 10% de los negros. 

Aunque los hispanos de Oregon forman parte de la fuerza laboral en una tasa más alta que los blancos, un informe de la Fundación Comunitaria de Oregon del 2016 indica que casi un tercio de todos los hispanos viven con ingresos por debajo del nivel federal de pobreza de los Estados Unidos, que para una familia de cuatro personas es de $24.000.

Quiroz cree que el miedo relacionado con arrestos o deportaciones también pueden hacer que los hispanos duden en buscar servicios de salud mental. Aunque la mayoría de los hispanos de Oregon son nacidos en Estados Unidos, una minoría considerable nació en otros lugares; muchos de ellos en México.  Más de 90.000 ciudadanos estadounidenses en el estado viven con al menos un miembro de la familia que no tiene documentación legal.

Como en la mayoría de las culturas, sigue existiendo estigma y vergüenza en torno a los problemas de salud mental, añadió Quiroz. 

Lucrecia Suárez es directora del Centro de Consejería Intercultural de Caridades Católicas. Ella dijo que la diversidad entre los hispanos genera una gama de perspectivas relacionadas con la salud emocional, lo que a su vez afecta la forma en que los individuos buscan ayuda. 

Algunos confían en la psicoterapia mientras muchos otros no han sido expuestos a la idea de cuidar la salud mental, dijo. La mayoría de sus pacientes hispanos le han dicho que ella es la primera consejera con la que han hablado. Pero ella ha observado que los hispanos más jóvenes, nacidos en Estados Unidos, buscan servicios con más frecuencia.

Suárez explicó que, para los nuevos inmigrantes, el estatus socioeconómico juega un papel importante en la forma en que ven el sistema de salud mental estadounidense.

Sin embargo, los servicios psicológicos probablemente no formaron parte de su experiencia o de la de sus padres, dijo. Estas poblaciones pueden recurrir primero a líderes espirituales, o "curanderos", para que los sanen. También pueden pensar que hablar de los problemas que tienen en casa avergüenza a la familia.

Los que si buscan ayuda se enfrentan a una gran escasez de proveedores profesionales bilingües y competentes culturalmente.

El simple hecho de tener un intérprete en una sesión de terapia es insuficiente "en una situación tan personal y compleja", dijo Quiroz.

Suárez señaló que los recursos culturalmente apropiados han aumentado lentamente en los últimos 30 años, pero están aún muy por debajo de las necesidades de la creciente comunidad hispana. Para aquellos que tienen seguro o capacidad de pago, hay un pequeño grupo de médicos capacitados y competente culturalmente que practican en el sector privado del estado. 

Algunos podrían encontrar una terapia asequible a través del Plan de Salud de Oregon, que paga la atención médica de los habitantes de Oregon de bajos ingresos, "pero desafortunadamente, la gente puede perder a su médico ya que normalmente hay una alta rotación en los programas de salud mental que participan", dijo Suárez. 

Para ayudar a abordar la falta de acceso a una atención de salud mental asequible y de calidad para los hispanos, Kelly y Suárez cofundaron hace unos años la Coalición de Salud Emocional Latina. La coalición está sostenida financieramente por la Coalición Latina de Salud de Oregon, organización sin ánimo de lucro encabezada por Quiroz que trabaja para promover la equidad en la salud de todo el estado. 

El propósito de la relativamente nueva coalición "es alinear a los proveedores a través de tres prioridades: lineamientos, defensa y acceso a servicios y médicos culturalmente competentes", dijo Kelly. 

El año pasado desarrolló un plan estratégico a nivel estatal. La primera prioridad es fortalecer a los trabajadores de salud mental y la coalición espera darle curso a su prioridad incluso mientras navega con los obstáculos relacionados con el coronavirus. 

“Mi vida ha cambiado”

Para Wendy, una católica hispana que vive en Vancouver, Washington, la atención en su lengua materna pudo haberle salvado la vida. Ella dijo que sin duda le ayudó a mantener los pies en la tierra durante la crisis de COVID-19. 

Nacida en México, Wendy fue enviada a vivir en Oregon cuando apenas era una adolescente, donde se enfrentó a un idioma y una cultura desconocidos. "Nada tenía sentido y me sentía muy sola", dijo Wendy, quien ahora tiene 41 años. Subyacente en su tristeza, había un profundo trauma: el abuso sexual en la infancia por un miembro de su familia. 

Con el paso de los años su depresión se intensificó y después de casarse, Wendy buscó ayuda. Pero debido a que carecía de estatus legal en ese momento, no pudo obtener un seguro médico y tuvo que pagar con su propio dinero. 

"No había forma de que pudiera permitírmelo por mucho tiempo", dijo Wendy. Referida a un terapeuta que hablaba un español entrecortado, Wendy tuvo problemas para transmitir sus pensamientos o sentirse comprendida. 

A medida que la depresión se intensificaba, trató de suicidarse y pasó dos semanas en una unidad psiquiátrica.

"Cuando salí fue lo mismo: estaba tratando de encontrar a alguien, pero no podía encontrar a nadie que me ayudara, con quien me sintiera conectada, o que hablara español y que yo pudiera pagar", dijo. “Tenía que pagar por la casa y la comida."  

Recuerda haber sentido una gran vergüenza por necesitar terapia. "Cuando se habla de salud mental en mi cultura, significa que eres débil, tal vez loco y que no tienes tu vida bajo control", dijo. "Y luego está el estigma de la cultura americana sobre la gente que supuestamente viene a este país sólo para aprovecharse de los servicios de asistencia social". 

A través de una búsqueda intensa, Wendy finalmente encontró a Suárez, ahora en Caridades Católicas. El centro de consejería de la agencia ofrece servicios en varios idiomas, incluyendo español, somalí y árabe, y proporciona atención que reconoce cómo la cultura y el trauma afectan las necesidades de salud mental de los pacientes, dijo Suárez, quien enseña una clase en la Universidad Estatal de Portland sobre cómo proporcionar consejería profesional a los hispanos. Ella es considerada una de las principales expertas en trauma para los hispanos en Oregon. 

"Era totalmente diferente", dijo Wendy de Suárez. "Tenía el lenguaje y la comprensión cultural para ayudar. Ahora tengo más poder, más confianza y estoy más presente. Mi vida ha cambiado". 

Comprendiendo la cultura, el trauma 

Aunque hay una falta significativa de atención profesional culturalmente apropiada como la que Wendy recibió, este enfoque es mucho más efectivo en el tratamiento de la salud mental, dicen los expertos en salud pública y los terapeutas experimentados.

Las estrategias terapéuticas utilizadas en la población dominante tienen beneficios para todos, dijo Kelly, pero "hay tantos matices culturales en torno a la familia, la espiritualidad, la identidad y los traumas" que deben tenerse en cuenta cuando se trabaja con hispanos.

Suárez explicó que un terapeuta que ha sido educado en terapia culturalmente apropiada sabe que los latinos a menudo expresan el bienestar emocional y la angustia de manera diferente. Pueden expresar sus emociones con palabras o pueden comunicar sus molestias corporales o contar historias. Un cliente puede decir: “Me duele mi cuerpo", lo que él o ella no puede considerar como ansiedad, tristeza o pena. O los pacientes pueden usar historias o metáforas para transmitir un estado mental. 

Suárez dijo que ha sido un privilegio escuchar historias que no sólo hablan del sufrimiento sino también de la transformación. "Son hermosas", dijo.

De acuerdo con los médicos, ninguna población es atendida adecuadamente sin una comprensión del trauma, pero esto es especialmente cierto cuando se trata de trabajar con comunidades de inmigrantes. 

Quiroz describió los dos principales grupos hispanos que enfrentan diferentes tipos de traumas.

Están los que han tenido un trauma en su país de origen, más el de su experiencia de inmigración y están los inmigrantes de segunda generación, muchos de ellos jóvenes. "Están navegando en el contexto cultural de estar en su hogar y también en la cultura más amplia", dijo Quiroz. "Ya es bastante difícil para los adolescentes crecer en nuestra sociedad, pero adaptarse a dos mundos puede impactar aún más su salud mental". 

Muchos inmigrantes de primera y segunda generación se enfrentan a la posibilidad o realidad de la separación familiar. 

Si un miembro de la familia entra o sale de un centro de detención, "va a necesitar cuidado en la salud mental por generaciones para superar el trauma que esto causa en una familia", dijo Kelly,

Incluso en las generaciones siguientes, los hispanos "sobreviven a los ataques racistas", dijo Kelly. Los crímenes de odio en Oregon crecieron 125% entre 2013 y 2017, según un estudio realizado por SafeHome.org el año pasado, convirtiéndolo en el estado con el sexto mayor incremento en el país. El estudio utilizó datos del FBI. 

Debido a las barreras lingüísticas y culturales, los inmigrantes regularmente reciben diagnósticos errados, causando un trauma adicional, dijo Kelly, quien señaló que los hispanos son el grupo más erróneamente diagnosticado con psicosis.  

Eso se debe en parte a que los terapeutas que trabajan en el marco de la cultura dominante no entienden la espiritualidad hispana, dijo. "Los hispanos a menudo tienen una relación activa con los santos o con los ancianos que han fallecido". 

"La puesta en marcha de programas de información sobre traumas y terapias culturalmente específicas", dijo Quiroz, "va a establecer el ambiente y la seguridad donde los hispanos pue-dan sentirse bienvenidos y confiados de ser diagnosticados adecuadamente". 

Suárez hizo hincapié en que, para ser eficaz, un terapeuta no tiene por qué tener los mismos antecedentes que un paciente. "Se trata de tener una buena formación clínica, de acoger la humildad y la curiosidad, de aprender sobre la cultura de los demás y por supuesto, de hablar el mismo idioma", dijo.

Compartiendo la esperanza

Wendy ha estado viendo a Suárez durante los últimos tres años; en la era del coronavirus, las sesiones se realizan virtualmente. Suárez "conoce las luchas de las mujeres inmigrantes", dijo Wendy. 

"No sólo tiene el conocimiento para ayudar profesionalmente, sino que también conoce los desafíos que enfrentan, lo difícil que es encontrar un lugar para vivir, un trabajo, suficiente comida para sostenerse". 

Wendy se inscribió recientemente en la universidad, algo que intentó hace años pero que abandonó debido a su depresión.  También comenzó de nuevo a ir a misa, antes de que las iglesias fueran cerradas en respuesta a la pandemia.

Católica durante toda su vida, las multitudes y los líderes masculinos le provocaban ansiedad por el abuso sexual que había sufrido. "Ahora estoy lista para ser más activa en mi fe porque no tengo miedo", dijo.

Wendy dijo que está compartiendo su historia en un intento de ofrecer esperanza a otros. "Estamos muy agradecidos y queremos aportarle a este país, hacer todo lo que podamos para ayudar a los demás", dijo. 

En medio del coronavirus, Wendy dijo que se siente especialmente agradecida de haber ganado estabilidad mental y de contar con el apoyo de Suárez. "Me preocupa cómo vamos a afrontarlo financieramente, pero me siento positiva y tengo capacidad de adaptación", dijo Wendy, cuyo marido perdió temporalmente su trabajo de soldador como resultado del COVID-19. 

Sin embargo, está preocupada por otras familias hispanas. Sabe que muchas han sido afectadas financieramente. "No se trata sólo de sus propias finanzas", dijo. "Muchos también están manteniendo a su familia en México, así que tienen más presión”. 

El costo del COVID-19 

Los hispanos de EE. UU. son más propensos que los demás adultos del país en general a decir que la pandemia del coronavirus ha cambiado su vida cotidiana, ha perturbado sus finanzas y amenazará su salud, según nuevas encuestas realizadas por el Centro Pew y la Fundación Kaiser. 

Aunque hasta ahora ha habido una recopilación y publicación irregular de datos del gobierno, las primeras cifras muestran que el virus ya está afectando especialmente a los estadounidenses afros y morenos. 

Por lo tanto, no es sorprendente que los hispanos digan que la emergencia de salud pública está afectando su salud mental en índices más altos que los blancos. Alrededor del 50% de los hispanos dicen que la pandemia ha tenido un impacto negativo en su salud mental; casi el 25% dicen que ha tenido un gran impacto en su salud mental, comparado con sólo el 17% de los blancos entrevistados. 

Una serie de factores hacen que los latinos sean más vulnerables económica y físicamente al COVID-19. 

Junto con los afroamericanos y los nativos americanos, los latinos tienen muchas condiciones de salud subyacentes, incluyendo la bronquitis y la diabetes, que los hacen más susceptibles a las complicaciones del virus. 

Muchos se exponen a riesgos en trabajos que son imposibles de realizar desde el hogar —trabajando como ayudantes de enfermería, en la industria de la construcción y en el sector de la agricultura — "la fuerza laboral básica de la que depende toda la sociedad", dijo Suárez. 

"La mayoría de nuestros pacientes hispanos nos informan que no tienen otra opción", dijo. "No se detienen porque deben seguir manteniendo a sus familias".

Al mismo tiempo, muchos hispanos trabajan en áreas que han sido devastadas por despidos inducidos por el virus, como las industrias de restaurantes y del sector hotelero. 

"Aún no sabemos el impacto final del virus en los latinos, pero sabemos que son vulnerables, como todos nosotros", dijo Suárez. "Muchos ya han perdido seres queridos debido a la separación familiar, a causa de las medidas tomadas en la frontera. El virus añade otra capa de temor". 

Esfuerzos para ayudar 

La necesidad de una atención culturalmente apropiada y bilingüe se ha agudizado durante la pandemia y hace que quienes proporcionan dicha atención sean aún mas valiosos para la comunidad hispana. 

Entre los programas de Oregon con un marco católico, el mas importante es el del Centro de Asesoramiento Intercultural de Caridades Católicas. Durante el coronavirus, los terapeutas han seguido realizando sesiones regulares de forma virtual. 

El Centro de Consejería Católica del Noroeste en Portland lanzó un programa el otoño pasado llamado Levantar, que proporciona atención de salud mental a bajo costo y adaptado cultural y lingüísticamente. Mantiene los servicios a sus pacientes a través de video chat y teléfono. 

El sistema de Servicios de Salud Providence cuenta con Promotores de Salud de la iglesia, que capacitan a los voluntarios para construir comunidades más saludables dentro de 14 parroquias católicas participantes. También está satisfaciendo las necesidades de atención de salud mental a través de la tecnología, ofreciendo eventos a través de Facebook Live y creando una serie de videos para la comunidad latina sobre las respuestas al estrés y cómo hablar con los jóvenes sobre COVID-19.

En la parroquia de St. Andrew en el noreste de Portland, un ministro de jóvenes hispanos se ha concentrado durante varios años en la profundización de la fe de los adolescentes y en la reducción del estigma en torno a las enfermedades mentales. Durante el brote, está dirigiendo reuniones de grupos de jóvenes en Zoom y manteniéndose conectado diariamente con los jóvenes a través de los medios de comunicación social. 

Suárez dijo que le gustaría que los programas de salud mental y las parroquias trabajaran más estrechamente. "Creo que las parroquias son un espacio muy importante para nuestra comunidad y espero que colaboremos más en el futuro", dijo.

Kelsey Bell trabaja en el cuidado pastoral de la Arquidiócesis de Portland y durante años ha escuchado las necesidades de los hispanos de Oregon en toda la región. Bell, que es bilingüe, cree que las comunidades de fe "pueden ayudar mucho a reducir el estigma general en torno a las enfermedades mentales". Todo comienza con la comprensión de las personas de que "los desafíos de la salud mental son reales y que existe apoyo, aunque sea difícil de encontrar", dijo.

Incluso durante el coronavirus, Suárez alienta a los hispanos a que no se den por vencidos en la búsqueda de un terapeuta que entienda sus necesidades.

También anima a las personas a no estar solas en su sufrimiento. "Acudan a aquellos en quienes confían y nosotros, consejeros o terapeutas, esperamos estar allí para apoyarlos también".

katies@catholicsentinel.org