Los misioneros Samuel Pérez y Hugo Mendoza se dirigen a la comunidad de Woodburn para compartir la Palabra de Dios a través de videos publicados en su página en Facebook. (Cortesía Misión Woodburn).
Los misioneros Samuel Pérez y Hugo Mendoza se dirigen a la comunidad de Woodburn para compartir la Palabra de Dios a través de videos publicados en su página en Facebook. (Cortesía Misión Woodburn).

Un grupo de 24 jóvenes católicos, feligreses de la parroquia San Lucas en Woodburn viajó para participar en el retiro Faith que se llevó a cabo el 23 de julio en la parroquia St. Patrick, en Pasco, WA.

 

Con el lema “El corazón nos ardía al escuchar tu palabra”, el encuentro dirigido a mujeres y hombres entre los 18 y 30 años fue promovido por los hermanos Samuel Pérez y Hugo Mendoza, jóvenes misioneros de la congregación Misioneros Servidores de la Palabra.  

 

Samuel y Hugo Mendoza, de Misión Woodburn, se encontraban en misión de apostolado evangelizador en la parroquia San Lucas, en Woodburn.

“La comunidad de la parroquia de Woodburn ha respondido muy bien a nuestro trabajo”, afirmó Mendoza.

 

El grupo de San Lucas está integrado por “jóvenes decididos, jóvenes dispuestos, jóvenes deseosos por escuchar la voz de Dios”, agregó.

 

“Los Misioneros Servidores de la Palabra (MSP) somos una gran familia católica que ha nacido para trabajar en la tarea de la evangelización, a través de la preparación y envío de laicos y religiosos misioneros de ambos sexos”, afirma la entidad religiosa en su sitio web.

 

El propósito de Misioneros Servidores de la Palabra es “evangelizar a los laicos para evangelizar con los laicos; y nuestro instrumento principal en la tarea evangelizadora es la Biblia. Todo nuestro apostolado está motivado e iluminado por la Palabra de Dios”, cita la organización. “Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes”, Jn 20, 21.

 

El sacerdote Moisés Leal, párroco de la iglesia San Lucas, en Woodburn, dijo que la participación de los jóvenes misioneros ha sido “fundamental para la comunidad”.

 

El padre expresó su admiración por “el gran amor y respeto a la iglesia” que profesan Samuel y Hugo y la forma en que han cumplido con la misión.

 

“Su actitud de entrega a la misión, la responsabilidad de vida de oración y preparación continua con las Sagradas Escrituras es admirable”, dijo.  

 

Explicó que las habilidades bilingües y de expresión oral de Samuel y Hugo han sido tan valiosas y útiles para relacionarse fácilmente con los jóvenes hispanos de la comunidad.

 

“El talento de Hugo de hablar el dialecto Man ha sido de gran bendición porque ayudó para involucrar a jóvenes de Guatemala”, agregó.

 

El presbítero calificó como un éxito el trabajo misionero de los jóvenes. “Su trabajo misionero ha sido un gran ejemplo para los jóvenes de nuestra comunidad y la gente lo aprecia y agradece. Ellos reparten volantes, hacen visitas domiciliarias, inician conversaciones respetuosas en calles y parques, se han encargado de convencer a los feligreses de regresar a la iglesia, han organizado actividades con los jóvenes”, dijo.

 

Fomentar la confianza y motivar a los jóvenes

 

El padre Moisés manifestó que los jóvenes tienen la necesidad vital de libertad, autonomía e independencia.

 

Explicó que un factor importante en el trabajo misionero de los jóvenes es la flexibilidad del sacerdote.

 

“Se requiere salir del prejuicio, ir más allá de los permisos y autorizaciones, de la vigilancia y el control”, dijo. “Los jóvenes necesitan la oportunidad de crecer y ganar autoconfianza”.

 

María de los Ángeles García, feligresa de la parroquia por más de 20 tuvo la oportunidad de ofrecer alimentos a los jóvenes misioneros. “Alimentarlos fue una manera de expresarles mi amor y gratitud”, dijo. “Ha sido de gran bendición y motivación la presencia de los jóvenes misioneros”, agregó.

 

“El trabajo con los jóvenes es un gran desafío porque ellos se olvidan de Dios, pero es una necesidad urgente ayudarlos porque muchos de nuestros jóvenes andan perdidos en esta sociedad y en los vicios de drogas y pandillas”, dijo.

 

La Comunidad Misioneros Servidores de la Palabra tuvo su origen en México y cuenta con casas de formación en trece países. 

 

Samuel y Hugo compartieron con El Centinela que participar en un retiro vocacional transformó sus vidas, guiándolos hacia el protagonismo misionero con una nueva vida para compartir con los demás. 

 

Samuel, de 25 años completó su preparación como misionero durante ocho meses en la casa de formación Cristo del Desierto, en Palmdale, CA.

“Era lo que buscaba y esperaba. Desarrollar esa relación personal con Jesucristo”, dijo.

 

Hugo Mendoza, de 19 años, manifestó que fue a través de su propia hermana quien estaba ya vinculada como misionera que él llegó a Misioneros Servidores de la Palabra, en Basin City, WA.

 

Mendoza expresó que como persona joven “estaba muy consumido por todo lo que pasaba a su alrededor y pensaba que lo más importante en la vida eran las cosas mundanas”.

 

Explicó que en el retiro de jóvenes experimentó el gozo de la vida cristiana y sintió el llamado a seguir el ejemplo de Cristo llevando esperanza a más jóvenes como él dando a conocer la Palabra de Dios.

 

“La alegría y paz de ayudar a los demás me motiva a seguir”, dijo Mendoza.

 

“Necesitamos más jóvenes que quieran dar tiempo de su vida para tener un encuentro con Cristo y a través de ese encuentro discernir lo que Dios les está pidiendo en sus vidas”, expresó Samuel Pérez.

 

patriciam@ocp.org