En la parroquia St. Alice, en Springfield, este año, 78 niños hicieron la Primera Comunión. 76 de los 78 niños son hispanos o de descendencia hispana. (Cortesía Iglesia St. Alice).
En la parroquia St. Alice, en Springfield, este año, 78 niños hicieron la Primera Comunión. 76 de los 78 niños son hispanos o de descendencia hispana. (Cortesía Iglesia St. Alice).

La presencia hispana continúa creciendo y transformando la Iglesia católica de Oregon y con ello surge la prioridad de promover la unidad familiar y fortalecer la práctica de la fe, según lo expresado por feligreses y líderes católicos.

 

En la parroquia St. Alice, en Springfield, este año, 78 niños hicieron la Primera Comunión. 76 de los 78 niños son hispanos o de descendencia hispana, informó María Gómez León, especialista bilingüe de comunicaciones en la parroquia.

 

Esta parroquia constituye una imagen que refleja la vitalidad hispana del universo católico en Oregon, una iglesia viva, joven y alegre con tantas personas que se expresan con sencillez y mantienen encendida la lámpara de su fe.

 

Estas familias jóvenes constituyen la población clave a la que se debe llegar para mantener a los hispanos participando y sirviendo dentro de la Iglesia Católica.

 

Sus hijos necesitan programas en español, bilingües y multiculturales para crear en ellos un sentido de aprecio por su singularidad dentro de la diversidad. Deben crecer valorando y apreciando sus dones como seres creados a imagen y semejanza de Dios.

 

En el 2018, el periódico National Catholic Register publicó el artículo “‘Encuentro’ de Portland admite que la mayoría católica es hispana en Oregon”.  

 

El reporte señaló que la reunión del V Encuentro para la Arquidiócesis de Portland, Oregon, celebrada en la Iglesia de San José, en Salem el 27 de enero de 2018, ofreció una nueva urgencia con un enfoque particular en el número 60.

 

Hasta esa fecha, ese era el porcentaje estimado de católicos de origen hispano y/o latino en la arquidiócesis entre 431.000 católicos en el oeste de Oregon, un estado con una reputación anglosajona y una baja tasa de participación en la iglesia.

 

El futuro de la arquidiócesis radica en su capacidad para retener y expandir lo que se ha convertido en su base hispana, afirmó el citado medio de comunicación católico en su artículo.

 

El investigador Hosffman Ospino, profesor de Boston College, señala en los diez signos de vitalidad de la iglesia católica hispana que “la vasta diversidad de experiencias, orígenes, contribuciones y necesidades de la población hispana es una invitación a los líderes pastorales a explotar, constantemente, formas de acercamiento al cuidado y al acompañamiento de los fieles”.

 

Honorio Ramírez, miembro del grupo de Renovación Carismática de la parroquia St. Anthony, en Tigard, en la reunión de discernimiento sinodal el 25 de febrero se pronunció acerca de la necesidad urgente de promover la unidad familiar, capacitar y fortalecer la fe en las familias católicas hispanas.

 

“Nuestras familias necesitan mucho apoyo para conocer y fortalecer la fe. Solo así podrán enseñar y transmitir la fe a sus hijos”, expresó. 

 

“No tenemos predicadores ni capacitación de líderes. Ni siquiera un sacerdote hispano para una comunidad que crece cada día”, afirmó.

 

El diácono Marco Espinoza, también de la iglesia St. Anthony, en Tigard, en la reciente sesión de discernimiento sinodal manifestó a El Centinela que el Sínodo es una idea extraordinaria iluminada por Dios.

 

“Esta es una grandiosa oportunidad de discernimiento no solo para los laicos sino para los líderes de la iglesia del Oeste de Oregon para reflexionar en cómo mejor servir a la comunidad hispana, en prestarle atención a una comunidad que está en constante crecimiento y que no se le ha dado la atención que merece”, dijo.

 

“La comunidad necesita tener líderes hispanos en Oregon. Para mantener a los hispanos católicos comprometidos en la fe requiere una evangelización que respete su cultura, su idioma, su religiosidad en lugar de tratar de obligar a las personas con diferentes tradiciones a asimilarse al estilo americano de la iglesia”, agregó.

 

“Nuestra comunidad necesita recursos de formación, de capacitación, de atención a las familias, a los niños y los jóvenes, más sacerdotes que hablen español y oportunidades de integración para que verdaderamente sea una iglesia en comunidad”, dijo.

 

El Centinela preguntó acerca de cómo brindar el apoyo suficiente a estos 78 niños para que continúen fortaleciendo su fe católica.

 

Así respondió el sacerdote Mark Bentz, párroco de la iglesia St. Alice en Springfield, a las preguntas de El Centinela.

 

“La vida católica es formativa—misa semanalmente, devociones, el calendario litúrgico de fiestas de los santos”. 

 

Señaló que el problema surge cuando los padres dejan a los niños en la iglesia para recibir toda su formación en la fe, sin vivir la fe en sus casas. 

 

“No podemos responder adecuadamente a la necesidad de formación en la fe con algunas horas cada semana”, afirmó el presbítero.

 

“Nuestro papel como iglesia es proveer espacio para un encuentro con Dios en los sacramentos y adoración, retiros, y clases.  Pero los padres de familia deben ejercer su vocación para educar a sus niños en la fe.

 

¿De qué manera servir a estos niños para que no abandonen la fe de sus ancestros?

 

El padre Bentz expresó que la ciencia social es clara: si el padre de la familia no practica la fe, muy pocos niños van a permanecer católicos.  La fe de una madre es muy importante, pero el efecto de la presencia del padre tiene gran impacto en la fe de los niños más que nada.

 

Entonces nuestros esfuerzos deben estar dirigidos a la formación de los padres en la fe e inspirarlos a vivir su paternidad en una manera auténtica.  Retiros y grupos pequeños son lo más importante en ese propósito para que los padres se sientan fortificados en su vocación.

 

La experiencia en la formación religiosa ha enseñado que cuando ambos padres practican activamente la fe, la abrumadora mayoría de los niños, incluso hoy en día, practican su fe por el resto de sus vidas. Cuando los padres no practican, casi ninguno de sus hijos mantendrá la fe cuando sean adultos.

 

¿De qué manera la iglesia St. Alice promueve la unidad familiar y fortalece la práctica de la fe?

 

¡Debemos vivir la fe! exclamó el sacerdote Bentz. “La fe católica es atractiva cuando la gente vive una vida en el Espíritu Santo, fiel a los mandamientos de Dios por amor. 

 

Si los hijos no creen, usualmente es porque no han encontrado ejemplos buenos de la vida católica.  Si somos santos, la santidad es atractiva porque los jóvenes tienen noble el corazón. 

 

También las prácticas tradicionales atraen a muchos.  Los niños quieren estabilidad y seguridad—y las tradiciones son un camino seguro, iluminado por la vida de los santos”, concluyó.

 

patriciam@ocp.org