El padre Jeff Meeuwsen, párroco de St. Elizabeth Ann Seton, en Aloha, dirige la oración con ocasión de la reunión del Sínodo del Vicariato del Valle de Tualatin de la arquidiócesis de Portland, el 18 de mayo del 2022. El diácono Jesús Espinoza lee en silencio una oración. (Patricia Montana/El Centinela).
El padre Jeff Meeuwsen, párroco de St. Elizabeth Ann Seton, en Aloha, dirige la oración con ocasión de la reunión del Sínodo del Vicariato del Valle de Tualatin de la arquidiócesis de Portland, el 18 de mayo del 2022. El diácono Jesús Espinoza lee en silencio una oración. (Patricia Montana/El Centinela).

El Vicariato del Valle de Tualatin de la arquidiócesis de Portland se reunió el 18 de mayo del 2022 en la iglesia St. Elizabeth Ann Seton, en Aloha, para compartir los resultados de las sesiones de discernimiento sinodal llevadas a cabo en sus parroquias.

 

El evento hizo parte de la culminación de la fase diocesana, es decir, la primera etapa del Sínodo de la Sinodalidad en las parroquias de la arquidiócesis de Portland.

 

La jurisdicción del Vicariato del Valle de Tualatin incluye a las iglesias Santa Elizabeth Ann Seton, San Francisco de Asís, en Roy, San Alejandro, en Cornelius, San Antonio de Padua, en Forest Grove, San Mateo, en Hillsboro, San Eduardo, en North Plains y La Visitación de la Santísima Virgen María, en Verboort.

 

El padre Jeff Meeuwsen, vicario y anfitrión de la asamblea, reflexionó con todos los participantes al hacer una conexión entre el proceso sinodal de la iglesia y el de la elaboración del vino. “Si cada creyente es como una uva, cada parroquia es un racimo”, dijo.

 

“Creo que, como racimos, miembros todos de este vicariato, el Señor está ‘estrujándonos’ en buena forma, mediante estas conversaciones, para producir “un vino maravilloso”, dijo el presbítero al comenzar la reunión sinodal.

 

En un ambiente de armonía y espiritualidad, los párrocos de seis de las iglesias, miembros del consejo pastoral, líderes parroquiales y delegados de la arquidiócesis, oraron, compartieron alimentos y tomaron turnos para escucharse unos a otros al divulgar los reportes de los conversatorios sinodales mediante los cuales citaron las alegrías, tristezas y esperanzas de los feligreses.

 

Los participantes también tuvieron la oportunidad de dialogar en pequeños grupos interparroquiales.

 

Arcie Pérez, miembro del consejo pastoral de St. Elizabeth Ann Seton, al comenzar la presentación, dijo que el sínodo ha sido una bella oportunidad de vivir y profundizar su fe cristiana.

 

Dios es el camino a la felicidad

 

La mayoría de los reportes citaron a Dios y la Sagrada Eucaristía como la fuente que llena de gozo el corazón y la vida de los feligreses.

 

Al recibir la Eucaristía somos nutridos y enriquecidos. Recibimos la energía positiva para enfrentar los retos de la familia, el trabajo y la sociedad”, dijo Janet Rodríguez, miembro del consejo pastoral de la iglesia San Alejandro, en Cornelius. 

 

“Estar presente en la iglesia y en la misa llena de vida a muchos de los feligreses de San Alejandro, independientemente de su origen, cultura, edad o idioma expresaron la mayoría de los que participamos en el proceso del Sínodo”, agregó.

 

Jayson Strayer, miembro del consejo pastoral de la iglesia San Mateo, en Hillsboro, citó los Sacramentos, Adoración del Santísimo, la confesión, la oración diaria como la respuesta común a la pregunta sobre cómo o qué en la iglesia te llena de vida.

 

Tristeza por las heridas espirituales

 

Los feligreses de las distintas parroquias mostraron consenso en sus opiniones con respecto a las heridas espirituales.

 

Muchos fieles sufren el dolor causado por la iglesia Católica. Las fuentes de este dolor son múltiples: el abuso sexual por parte de sacerdotes y trabajadores de la iglesia, asuntos relacionados con el matrimonio, divorcios y anulación, reglas que regulan la recepción de la Eucaristía y el celibato sacerdotal”, citó Jayson Strayer, miembro del consejo pastoral de la iglesia San Mateo, en Hillsboro.

 

Arcie Pérez, de la iglesia Santa Elizabeth Ann Seton, mencionó heridas citadas por los feligreses por aspectos como “el racismo, la anulación de bautismos en Arizona, las familias abandonando la iglesia, una iglesia católica con opiniones polarizadas o que causan división, una iglesia que no muestra amor, no aborda temas de justicia social y no muestra flexibilidad con las personas con discapacidades, ni tampoco con el lenguaje”, dijo.

 

Los fieles expresaron también su dolor por la ausencia de la mujer en el liderazgo de la iglesia y el trato a la comunidad LGBTQ.

 

Otro punto neurálgico señalado fue el cierre de las iglesias durante la pandemia de Covid-19. “La forma en que se manejó y la falta de comunicación fueron terribles”, dijo Christy Duyck, de la iglesia La Visitación.

 

Sueños y esperanzas

 

Los feligreses centraron su atención en el contexto de los jóvenes y hacen un llamado urgente a la acción.

 

La principal recomendación de los participantes es enfocarse en nuestros jóvenes, manteniendo a los que tenemos más que atrayendo a otros".

 

"Nuestros niños y jóvenes son el futuro de la Iglesia. Los jóvenes están siendo expulsados de la Iglesia debido a la injerencia de las redes sociales y la influencia de la cultura de codicia y ambición, falta de respeto, individualismo y confianza en la ciencia de la sociedad actual".

 

"Los jóvenes están siendo expulsados por la estructura y el lenguaje patriarcal de la Iglesia, por su enfoque en el miedo y el pecado, por una visión anticuada de la sexualidad y el género”, afirmó Strayer de la iglesia San Mateo.

 

La Iglesia necesita apoyar a las familias y a los padres de familia en estos tiempos de grandes desafíos. Las familias expresaron requerir apoyo en todas las etapas: recién casados, personas con niños pequeños, adolescentes y jóvenes, así como en la vejez”, agregó.

 

Los feligreses de las parroquias sueñan con una iglesia más acogedora e incluyente, específicamente con la comunidad de personas homosexuales.

 

Carmen Gaston, directora de Avance de la Misión en la arquidiócesis de Portland, expresó agradecimientos en nombre del arzobispo Sample.

 

Hacia adelante

 

El padre David Schiferl, párroco de la iglesia San Alejandro, en Cornelius, calificó los conversatorios del sínodo como una experiencia muy positiva.

 

“Invitar a la gente a hablar y tener la capacidad de escuchar ha sido muy bueno”, dijo. Sin embargo, el sacerdote manifestó que también lo más difícil fue convencer a la gente para acercarse a la iglesia y participar.

 

“La gente no se atreve a hablar por temor a lo que puedan pensar en la iglesia”, dijo.

 

“Hay personas que tenían algo para compartir, pero no lo hicieron por temor”, añadió

 

“El aprendizaje más grande del proceso ha sido aprender lo que podemos hacer como parroquia, como comunidad, como iglesia para seguir adelante".

 

Esa es una pregunta muy importante que tenemos en la parroquia de San Alejandro y en todas las parroquias: ¿Qué podemos hacer ahora con toda esta información?, dijo el padre David.

 

El Sacerdote Jeff agradeció la participación de los asistentes y manifestó que lo más importante de todo el proceso ha sido “la oportunidad de aprender a escucharnos unos a otros”.

 

patriciam@ocp.org