Después del trágico accidente, la comunidad improvisó un altar en la intersección de TV Highway y Murray Boulevard, en Beaverton, al que han estado llevando flores, globos, muñecos de felpa, veladoras y mensajes para honrar la memoria de Matthew Amaya y Juan Pablo Pacheco. (Foto Patricia Montana/El Centinela).
Después del trágico accidente, la comunidad improvisó un altar en la intersección de TV Highway y Murray Boulevard, en Beaverton, al que han estado llevando flores, globos, muñecos de felpa, veladoras y mensajes para honrar la memoria de Matthew Amaya y Juan Pablo Pacheco. (Foto Patricia Montana/El Centinela).

La comunidad hispana católica de St. Anthony, en Tigard se encuentra de luto por el trágico accidente ocurrido en la madrugada del miércoles 27 de abril en Beaverton, en el que perdieron la vida los jóvenes Matthew Amaya y Juan Pablo Pacheco Aguilera.

 

Los adolescentes de 17 y 16 años, estudiantes de Southridge High School, miembros de familias feligresas de la parroquia St. Anthony, en Tigard, murieron en una colisión vehicular con un vehículo de un oficial de la policía del condado de Washington.

 

De acuerdo con boletines de prensa de la policía de Beaverton, el accidente ocurrió en la madrugada del 27 de abril, a las 12:24 a.m. en el sector suroccidental de la intersección entre Tualatin Valley Highway y Murray Boulevard.

 

La policía reportó que la investigación preliminar indicó que el vehículo Nissan de color plateado en el que viajaban cinco estudiantes de la preparatoria Southridge, se desplazaba en dirección hacia el sur por Murray Boulevard.

 

Los otros tres estudiantes que viajaban en el automóvil, incluyendo el conductor, fueron transportados a hospitales locales en condiciones críticas. Su identidad aún no se ha revelado.  

 

En conferencia de prensa el miércoles, el agente de seguridad pública del condado de Washington Pat Garret informó que el agente Michael Trotter, único ocupante en su vehículo se encuentra en condiciones críticas de salud, pero estable.

 

Horas más tarde de ocurrido el fatal accidente, la comunidad elaboró un altar improvisado en la intersección de TV Highway y Murray Boulevard al que han estado llevando flores, globos, muñecos de felpa, veladoras y mensajes para honrar la memoria de Matthew Amaya y Juan Pablo Pacheco.

 

Una oleada de solidaridad se despertó por parte de la comunidad de la parroquia San Antonio y miembros de la iglesia quienes han acudido a la residencia de las familias para expresar su cercanía y acompañarlas en su dolor.

 

“Como comunidad estamos muy consternados”, dijo Karla Vásquez, feligresa y líder parroquial.

 

“Ambas madres sirven activamente en la parroquia y Janet, hermana de Juan Pablo, hace parte del ministerio de jóvenes”, agregó.

 

“Estamos en oración para que Dios los fortalezca y tengan una luz de esperanza”, dijo.

 

“Este hecho lamentable es un llamado, un despertar a la urgente necesidad que tenemos como comunidad y sociedad en trabajar proactivamente para apoyar a las familias y especialmente a nuestros jóvenes”, dijo.

 

“Este suceso nos conmueve y enluta a todos”, manifestó Mónica Vallejos. “nos toca muy de cerca a todos como padres de familia. Nunca estamos preparados para enfrentar algo así”, dijo.

 

El diácono José Gutiérrez, residente de Tigard y quien ha estado cercano y apoyando a las familias en el duelo, reflexionó en la resiliencia de la comunidad que ha sido afectada grandemente por la pandemia de Covid-19, y “ahora como pueblo de Dios vivimos la tragedia de perder a estos dos jóvenes”.

 

El clérigo de la iglesia dijo que junto al diácono Marco Espinoza “estamos unidos en oración y caminando con nuestro pueblo”.

 

Expresó que “el duelo por la pérdida de un ser querido es un proceso doloroso pero la confianza en Dios ayuda a aliviarlo”.

 

“Debemos permitirnos sufrir y llorar cuando hay que llorar”, agregó. “Experimentar el dolor y el sufrimiento y dejar que broten las lágrimas”, continuó. Pero también, a través de esas lágrimas mirar hacia el futuro y vivir en la fe, entregar el dolor a Dios y unir a las lágrimas la esperanza de que todo cambiará”.

 

Danny Rauda, coordinador de justicia social de la parroquia expresó su dolor por la repentina y prematura pérdida de los jóvenes. “Esto es una situación trágica para todos los involucrados”, dijo.

 

El joven líder animó a la comunidad a evitar emitir juicios y esperar hasta conocer los resultados de la investigación.

 

“En esta temporada de Pascua recordemos que la muerte nos es el fin. Pidamos que Jesús Resucitado pueda consolar a la familias quienes perdieron un hijo/hermano y sanación a las personas involucradas que se encuentran en estado crítico”, manifestó. 

 

En una carta a la comunidad emitida el miércoles 27 de abril, el Superintendente del Distrito Escolar de Beaverton, Don Grotting, escribió:

 

“Estamos devastados al enterarnos de estas muertes. Nuestros corazones están con sus familias y amigos, y nuestros pensamientos están con aquellos que actualmente están hospitalizados. También queremos extender nuestras condolencias y apoyo a la comunidad de Southridge. Hoy tenemos consejeros adicionales en la escuela para apoyar a quienes lo necesiten”.

 

Janet Aguilera, integrante del grupo de jóvenes de la parroquia y hermana de Juan Pablo, recurrió a la solidaridad de la comunidad y creó una página en GoFundMe para recaudar fondos para los gastos funerarios.

 

Abel Navarro a su vez, creo la cuenta en GoFundMe a nombre de Matthew Amaya.  

 

Janet Aguilera informó que la misa de exequias se llevará a cabo en la iglesia San Antonio, en Tigard, pero la familia aun no ha determinado fecha ni hora.

 

La policía de Beaverton inició la investigación del accidente vehicular y solicitó la colaboración de la comunidad. Si usted presenció el accidente o conoce información al respecto por favor comuníquese al 503-629-0111.

 

patriciam@ocp.org