Ernie Weber, feligrés de la iglesia Santo Redentor de Portland, preparó un collage de imágenes del viaje en misión médica a Santa Cruz del Quiché, Guatemala. (Cortesía Ernie Weber)
Ernie Weber, feligrés de la iglesia Santo Redentor de Portland, preparó un collage de imágenes del viaje en misión médica a Santa Cruz del Quiché, Guatemala. (Cortesía Ernie Weber)

Las vidas de tres católicos de Oregon convergieron durante una misión médica en Centroamérica para llevar esperanza y sanidad a los más necesitados.

Ernie Weber de la Parroquia del Santo Redentor en el norte de Portland, Margy Williamson de San Mateo en Hillsboro y Dan Troglin de San Enrique en Gresham, se reunieron desde el 28 de febrero al 11 de marzo, mientras trabajaban con el equipo médico Cascade en Guatemala.

Regresaron justo cuando el coronavirus estalló en Oregon.

Cascade Medical, con sede en Eugene, ha liderado las misiones médicas en Guatemala desde el 2002 con el apoyo de HELPS International, una organización sin fines de lucro con sede en Texas.

Williamson, enfermera, ha estado en 10 misiones, y Weber en tres. Esta fue la primera vez para Troglin. Williamson trabajó en el pabellón post-operatorio, mientras que Weber y Troglin colaboraron como asistentes de la clínica.

La misión de este año fue en Santa Cruz del Quiché, una de las zonas más pobres de Guatemala.

Situada a unas 100 millas al noroeste de la ciudad de Guatemala, se llega hasta allí mediante un viaje de más de tres horas en autobús. Weber, Williamson, Troglin y otros voluntarios, la mayoría de Oregon, se hospedaron en una antigua base militar con habitaciones grandes y capacidad para alojar una docena de personas en donde todos durmieron en catres.

El equipo cuenta con alrededor de 120 cirujanos voluntarios, médicos, enfermeras, farmacéuticos, traductores, constructores, personal de cocina y otros.

El trabajo comenzó el domingo por la tarde con el ‘triage’ —término francés que significa clasificar a los pacientes según la necesidad de atención— y terminó el sábado por la mañana cuando los últimos pacientes postoperatorios fueron dados de alta.

Todos los equipos y suministros deben estar organizados y listos antes de que la clínica abra y almacenarse después de la prestación de los servicios médicos.

En una semana con bastante trajín, 1.742 pacientes fueron seleccionados y tratados por enfermedades dentales, oculares, pediátricas, ginecológicas y generales. Se realizaron 111 cirugías y más de 20 parteras guatemaltecas fueron entrenadas.

Los constructores instalaron alrededor de 150 estufas de leña ecoeficientes y filtros de agua en casas mayas, ubicadas en lo alto de las montañas a más de 7.000 pies de altitud.

Las estufas son diseñadas para utilizar menos leña, dirigir el humo fuera de las viviendas ayudando a reducir los problemas respiratorios, oculares y quemaduras. También ahorran miles de horas a las mujeres que normalmente se pasan recogiendo madera y cocinando en fogones abiertos en el suelo o en cocinas deterioradas.

Numerosos pacientes viajaron durante varias horas para llegar al lugar de la clínica móvil. Algunos tuvieron que esperar un día o dos para ser atendidos, teniendo que dormir afuera y soportar temperaturas inferiores a los 40 grados Fahrenheit.

“Ante todo, el objetivo de cada misión es cambiar la vida de aquellos a quienes servimos”, dijo Weber. "Las personas atendidas no tienen acceso a los servicios médicos, por lo que las condiciones que se tratan a menudo son crónicas. Tratamos de proporcionar esperanza y compasión de una manera culturalmente respetuosa".

"Dios me bendijo hace 52 años con una carrera en enfermería", dijo Williamson, quien después de jubilarse del Hospital San Vicente de Providence, comenzó a ir con el Equipo Médico Cascade en las misiones HELPS en Guatemala.

"Qué diferencia hace un día en la vida de estos humildes mayas", afirmó, citando cirugías de paladar hendido, hernias y vesículas. Hubo histerectomías y extracciones de dientes.

"Todos vienen y saben que al final del día sus vidas cambiarán”, dijo Williamson. "Siento que he sido bendecida, ya que muchas veces los pacientes agradecen a Dios por estar allí para ayudarlos. Tu corazón se estremece cuando te abrazan y se despiden listos para volver a casa”.

Williamson destaca la ausencia de jerarquía en el grupo de misioneros médicos.

Como enfermero, Weber dispensaba medicamentos para tratar los parásitos intestinales, tomó signos vitales y acompañó a los pacientes a las áreas de tratamiento.

“Me sentí bendecido por interactuar con la mayoría de las personas que vinieron para el servicio médico”, dijo, observando que los mayas tienden a ser humildes, de buen carácter y piadosos. “Se mostraron muy agradecidos sinceramente por recibir ayuda médica”.

Weber dijo que su “corazón se derritió” al segundo día, cuando dos niñas en edad preescolar le dieron abrazos y besos en la mejilla después de que él les entregó sus medicinas.

Troglin tomó signos vitales y dirigió a los pacientes al área para el tratamiento. También colaboró en hacer extensiva la misión a las aldeas de Chiché y el caserío Tazatal.

“Los guatemaltecos estuvieron muy agradecidos por la atención médica recibida”, dijo Troglin. “Recuerdo a una mujer que lloró y nos agradeció diciendo que era tan amable de nuestra parte dejar a nuestras familias para cuidar de las suyas”.

Cada día Troglin portó una medalla de San Judas que su esposa Theresa le dio. San Judas es el patrón de la esperanza, los hospitales y los trabajadores del hospital. “Me ayudó a recordar por qué estaba allí”, dijo.

Troglin recordó también de traer una rana de cerámica de Guatemala para su pastor, el padre Charles Zach. El sacerdote a menudo habla de ranas y utiliza la palabra rana en inglés como un acrónimo espiritualmente útil: FROG — (Forever Rely on God), en español significa Confiar para siempre en Dios.

Cada voluntario pagó $2.500 para gastos de tiquete aéreo, el seguro, las comidas y el alojamiento. Para cada misión, los equipos médicos de Cascade deben recaudar $100.000 adicionales para cubrir el equipo médico y los suministros. El programa de estufas necesita recaudar alrededor de $40.000 para cada misión.

Para más información, ingrese al sitio web de Cascade Medical Team: AQUI

Artículo traducido y editado por Patricia Montana/El Centinela