El arzobispo Alexander Sample escucha a María y Ramón Rivera quienes perdieron su vivienda por el incendio Almeda en Phoenix, OR. El arzobispo viajó al sur de Oregon para expresar su amor y solidaridad a las familias hispanas damnificadas por el incendio. (Patricia Montana/El Centinela).
El arzobispo Alexander Sample escucha a María y Ramón Rivera quienes perdieron su vivienda por el incendio Almeda en Phoenix, OR. El arzobispo viajó al sur de Oregon para expresar su amor y solidaridad a las familias hispanas damnificadas por el incendio. (Patricia Montana/El Centinela).

MEDFORD — Ramón y María Rivera, feligreses de la parroquia del Sagrado Corazón, estaban en sus trabajos en Medford y Ashland, respectivamente, cuando el devastador incendio Almeda calcinó su vivienda móvil en Phoenix, Oregon. Ellos no dispusieron de tiempo para regresar y salvar sus pertenencias.

“Ese día vi el humo por todas partes”, dijo Ramón, sin embargo, “pensé que se trataba de un incendio más de los que acostumbraba a ver cada verano, especialmente en los últimos años”, explicó.

A pesar del espeso humo en el ambiente, Ramón salió a cumplir con su labores agrícolas en Naumes; uno de los mayores productores de peras en el Valle de Rogue y en el país.

María por su parte, se dirigió a desempeñar sus compromisos con la limpieza de casas en Ashland.

Era casi medio día, cuando “uno de los clientes me canceló el trabajo”, contó María. “Me dijo que tenían orden de evacuación por el incendio y me pidió regresar a casa y ponerme a salvo”.

“Mis compañeras y yo intentamos regresar, pero ya la avenida 99 estaba cerrada. En medio de la congestión, logramos encontrar una vía de escape por la autopista 142", agregó.

“Era angustiante. Podía ver la desesperación en las caras de la gente en medio del tráfico”, dijo.

“Al caer la tarde, pudimos reencontrarnos toda la familia en casa de mi hija en Central Point”, añadió.

"Allí nos reunimos ocho familias. Todos pasamos la noche ahí". María comentó que pasaron la noche en estado de alerta porque otro incendio cerca a Central Point se estaba saliendo de control y estaban atentos a la orden para desalojar nuevamente.

“Fue un momento muy angustiante”, describió María, consternada al recordar su experiencia.

“Al día siguiente fuimos al lugar donde estaba nuestra casa. Me negaba a creer que todo se hubiera quemado”, afirma mientras sus ojos se inundan de lágrimas. “Abrigaba la esperanza de encontrar algo”, agregó.

“Fue impactante ver tanta devastación. Parecía como si hubieran puesto una bomba”, dijo.

“Lo perdimos todo”, dijo Ramón, “salvamos los vehículos porque en ellos nos fuimos a trabajar y la ropa que teníamos puesta”, agregó.

La vivienda móvil de Ramón y María en Coleman Creek, en Phoenix, no estaba asegurada. “Las compañías de seguros se negaron a asegurarla”, dijo María. 

“En un mapa nos mostraron que estaba ubicada en un terreno con alto riesgo de inundación”, dijo María.  Sin embargo, “la compañía propietaria CPM Real Estate Services nunca nos comunicó nada sobre esto”, añadió.

Los padres de María, que eran sus vecinos, también perdieron su vivienda.

“Mi padre tiene 82 años y padece ceguera. Gracias a que mi hijo estaba en casa, pudimos avisarle para que ayudara a los abuelos a evacuar su vivienda”, dijo María.

El Condado de Jackson calcula que cerca de 3000 estructuras se incineraron en el pavoroso incendio Almeda. Un reporte de la entidad  sobre la evaluación de los daños causados por el incendio registra que aproximadamente 2605 eran propiedades residenciales, 198 comerciales y 6 gubernamentales. 

Las familias desplazadas están temporalmente alojadas en hoteles, en la feria exposición del Condado Jackson, con miembros de la familia o amigos, manifestaron algunas de las familias entrevistadas por El Centinela.

Coleman Creek Estates en Phoenix quedó pulverizado. Es uno entre una larga lista de condominios de apartamentos, parques residenciales de casas móviles y prefabricadas habitadas en la gran mayoría por familias de trabajadores hispanos y adultos mayores jubilados.

La iglesia del Sagrado Corazón, en Medford, le permitió a la familia de Ramón y María ocupar temporalmente una casa vieja de propiedad de la iglesia.

La pandemia y la devastación causada por el incendio amenazan la salud, el bienestar y estabilidad de muchas familias que, como la de Ramón y María, lo perdieron todo.

Ramón y María hacen parte de una fuerza laboral de primera línea, considerada ‘esencial’ para la economía del estado, sin embargo, también integran uno de los grupos de población más vulnerable en el estado y con los ingresos más bajos.

Dagoberto Morales, director de Únete, organización sin ánimo de lucro de Medford, que aboga por los derechos de los trabajadores agrícolas e inmigrantes, manifestó que la comunidad ya estaba enfrentando un desastre con los efectos de la pandemia; la vulnerabilidad por la exposición al contagio del virus, la falta de servicios de salud, el desempleo, la escasez de vivienda, entre otros y ahora otro desastre con los incendios”, dijo a El Centinela.

Un reporte de la autoridad de salud de Oregon al 30 de septiembre indica que un 38.8% de los casos de contagio de coronavirus Covid-19 corresponden a personas de la comunidad hispana.

Morales manifestó que cerca de 450 de sus afiliados perdieron la vivienda.

“Esto es una tragedia terrible para nuestra comunidad”, dijo Morales.

“Antes de los incendios ya existía escasez de vivienda y ahora es imposible encontrar un lugar disponible y que esté al alcance de los ingresos de nuestra gente”, agregó.

“Estamos preocupados por la llegada del invierno, con el cambio de clima y la pandemia todo puede empeorar”, manifestó Dagoberto.

Sin embargo, “FEMA aprobó asistencia temporal de vivienda para el Condado de Jackson”, manifestó. “Estamos a la espera de conocer el plan de ayuda en concreto para nuestras familias”, dijo.

En medio de la devastación, Ramón y María agradecen a Dios. “Tenemos la vida”, dijo María. “Las cosas materiales se pueden reemplazar”, añadió.

“El gesto de solidaridad de la iglesia para con mis padres tiene un valor incalculable”, afirmó María quien dijo que por muchos años ha sido voluntaria de catequesis para padres de los niños que se preparan para recibir sacramentos en la iglesia Sagrado Corazón en Medford.

“Nos sentimos bendecidos por tantas personas que no nos han dejado solos”.

“La unión y ayuda de la comunidad nos han hecho más fuertes. Nos anima ver la solidaridad de la gente”, expresó.

patriciam@ocp.org