En la iglesia St. Matthew, en Hillsboro, Erika Zamora-Valle se incorpora oficialmente a la iglesia católica al recibir los sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación. El padre Juan José González, MSpS, párroco de la iglesia San Mateo, en Hillsboro, oficia la ceremonia sacramental en la misa de la Vigilia Pascual, el 16 de abril de 2022. La acompañan sus padrinos Sergio Cruz Becerra y Ma. de los Dolores Jaimes Prado. (Cortesía Catecismo Misionero).
En la iglesia St. Matthew, en Hillsboro, Erika Zamora-Valle se incorpora oficialmente a la iglesia católica al recibir los sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación. El padre Juan José González, MSpS, párroco de la iglesia San Mateo, en Hillsboro, oficia la ceremonia sacramental en la misa de la Vigilia Pascual, el 16 de abril de 2022. La acompañan sus padrinos Sergio Cruz Becerra y Ma. de los Dolores Jaimes Prado. (Cortesía Catecismo Misionero).

El largo y pedregoso camino recorrido por Erika Zamora-Valle persistiendo en la fe católica le ha tomado más de 30 años.

Erika finalmente se incorporó oficialmente a la iglesia católica al recibir los sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación el 16 de abril de 2022, en la misa de la Vigilia Pascual, en la iglesia San Mateo, en Hillsboro. Ella aún espera poder casarse por la iglesia.

 

Erika nació en San Lucas Cuauhtelulpan, en el estado de Tlaxcala México, en una familia católica. Sus padres la llevaban los domingos a la catedral a una misa en latín que no entendía, pero de la que aún recuerda el ‘Ora pro nobis’, frase en latín que significa 'ruega por nosotros' o 'rezad por nosotros'.

 

“De mis padres aprendí a creer en Dios, a rezar las oraciones y ellos con su ejemplo me ayudaron a construir una fe tan fuerte que ha perdurado a lo largo de los años”, dijo Erika.

 

Contó que cuando tenía 12 años con su hermano mayor Juan Carlos, empezaron a prepararse para recibir la Sagrada Comunión, sin embargo, no sucedió en esa ocasión porque el sacerdote se enfermó. 

 

Al siguiente año, volvieron a intentarlo y en esta ocasión un obstáculo con los medios de transporte se interpuso y tampoco pudo ser.

 

Los adolescentes tristes y decepcionados abandonaron la idea de recibir los sacramentos. Sus padres, sin embargo, persistieron al acudir con ellos a la “aburrida” misa en latín, como la describe Erika, porque no entendían nada.

 

Impulsados por la perseverancia, Erika y su hermano descubrieron el llamado para vincularse al coro de la iglesia. Cantando y alabando al Señor, encontraron haber dado un paso importante que les ayudó a mantener la conexión con Dios por más de diez años usando sus dones y talentos.

 

Tras graduarse como médica veterinaria, Erika decidió venir a los Estados Unidos.

 

En este nuevo camino, al llegar a Oregon hace 16 años y con el deseo de continuar con su tradición de fe, lo primero que hizo fue buscar una iglesia católica. Así llegó a una misa en inglés en San Mateo, en Hillsboro, de la cual tampoco entendió nada.

 

El tiempo transcurrió y Erika acudía a misa los domingos en San Pio X, Santa Cecilia o Santa Elizabeth Ann Seton.

 

Más tarde, Erika descubrió una misa en español en San Mateo. Expresó que se siente feligresa de San Mateo y agradecida por el apoyo de la comunidad de fe de la parroquia y por la misa en español.

 

Comprometida en fortalecer la fe católica y aunque no podía recibir la Eucaristía, continuó asistiendo con sus hijos a misa.

 

El llamado a recibir los sacramentos volvió a surgir cuando la hija de una amiga hizo la primera Comunión.

 

El apoyo del Catecismo Misionero fue fundamental. “Fue muy importante puesto que mi horario de trabajo no me permitía llevar a mis hijos a la preparación”, dijo Erika.

 

El Catecismo Misionero, dirigido por el padre Ameche, SJ, apoya la fe de las familias que no pueden acudir a la iglesia. 

 

Con las clases a domicilio y la motivación del padre Guillermo a otros padres de familia a recibir los sacramentos, Erika sintió el llamado para prepararse al tiempo con sus hijos.

 

Para cumplir con el requisito de la iglesia, Erika pidió a su madre enviarle la partida de Bautismo, pero para sorpresa de la familia, ni en casa ni en la iglesia encontraron registro alguno.

 

“Hoy me siento muy feliz y emocionada de estar unida a Cristo”, dijo Erika tras recibir los sacramentos. “Iba a hacer una cosa y descubrí que me faltaba todo”, dijo sonriente.

 

Erika siente satisfacción de haber persistido en su fe. “Ha sido un camino largo y difícil enfrentando barreras que no me permitían estar cerca de Dios, pero sé que El ha estado conmigo todo este tiempo”, dijo.

 

“He superado retos muy grandes, he caído, llorado y sufrido, pero no me doy por vencida”, agregó.

 

“Espero continuar fortaleciendo mi fe y ser el mejor ejemplo para mis hijos para que se mantengan firmes en su fe porque estamos en una sociedad con influencias de todo tipo y donde se cuestiona nuestra fe y la existencia de Dios”, concluyó.

 

patriciam@ocp.org