Las alumnas de octavo grado de la Escuela All Saints, Zoraya Hernández y Page Doleski, se lavan las manos con agua y jabón durante 20 segundos, siguiendo la recomendación del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. Todas las escuelas de la arquidiócesis recuerdan a los estudiantes que esta práctica es clave para prevenir la propagación del nuevo coronavirus, al igual que otras enfermedades. (Katie Scott/Centinela Católico)
Las alumnas de octavo grado de la Escuela All Saints, Zoraya Hernández y Page Doleski, se lavan las manos con agua y jabón durante 20 segundos, siguiendo la recomendación del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. Todas las escuelas de la arquidiócesis recuerdan a los estudiantes que esta práctica es clave para prevenir la propagación del nuevo coronavirus, al igual que otras enfermedades. (Katie Scott/Centinela Católico)

12.758 personas han muerto en todo el mundo por causa del COVID-19, que surgió en la ciudad de Wuhan, en el este de China, en diciembre. La Organización Mundial de la Salud reportó al 20 de marzo, haber recibido notificación de 297.345 casos confirmados globalmente, en 179 países y territorios. 

La pandemia ha provocado una reacción en los círculos eclesiásticos de todo el mundo, incluyendo Oregon, donde al 19 de marzo se han identificado 88 casos de personas infectadas y tres personas fallecidas.

El 16 de marzo la gobernadora Kate Brown endureció las medidas limitando el número de personas a 25, efectiva desde el 17 de marzo hasta el 14 de abril. 

El presidente Trump, en la mañana del lunes, pidió que se limiten los grupos de más de diez personas.

En conferencia de prensa el 12 de marzo, la gobernadora Brown se refirió al impacto de la medida en los servicios religiosos. La prohibición aplica a las reuniones espirituales de más de 250 personas dijo.

La gobernadora Kate Brown tomó una drástica medida el 11 de marzo al prohibir las reuniones públicas con más de 250 personas. 

“Ciertamente animamos a los oregonianos a cumplir con el espíritu de estas recomendaciones” dijo, hay otras formas de obtener apoyo espiritual mediante el uso de llamadas telefónicas, pequeños grupos y el internet”, añadió.  

El Departamento de Prevención y Control de Enfermedades emitió en la tarde del 15 de marzo un comunicado en donde recomienda cancelar las reuniones o eventos públicos que reúnan más de 50 personas por las siguientes ocho semanas. Actuando en consecuencia con esta medida, la Arquidiócesis de Portland notificó a sus empleados la recomendación de trabajar desde la casa. Solamente los directores de departamento estarían el lunes en el Centro Pastoral. 

Católicos adultos mayores y enfermos, excusados 

El arzobispo Alexander Sample anunció mediante comunicado en marzo 12 que las misas se continuarán celebrando en el Oeste de Oregon y dio instrucciones para ayudar a resguardar la seguridad de los fieles frente a la pandemia del COVID-19.  

El arzobispo animó a los adultos mayores de 60 años y de más edad, al igual que a las personas con problemas médicos, a quedarse en casa, debido a que ellos son más vulnerables al virus. 

La arquidiócesis de Portland expresó que “La celebración de la Santísima Eucaristía es fuente y cumbre de la vida cristiana y es en la celebración de la Misa donde encontramos el misterio de nuestra redención, nos alimentamos de la palabra de Dios y recibimos el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo”, razones por las cuales, “La iglesia obliga a los fieles a participar en la Misa los domingos y días de precepto”. 

Pero “por una justa causa” como es proteger a los fieles de la pandemia del virus COVID-19, “la iglesia puede dispensar a los fieles de esta grave obligación”, afirma el comunicado, emitiendo las siguientes directrices, las cuales se originan en “una gran preocupación por la salud y el bienestar del pueblo de Dios”, señala. 

Cualquier persona de 60 años o más serán dispensados de la obligación de asistir a misa. De igual forma, las personas con problemas médicos o con el sistema inmunológico en riesgo. 

A las personas que no se sienten bien, se les insta a que se abstengan de asistir a Misa. También serán dispensados de la obligación, manifestó la arquidiócesis en su comunicado.

Otra de las medidas adoptadas por la arquidiócesis es “ofrecer una dispensa general a cualquier otra persona, sin importar su edad, en la Arquidiócesis de Portland, que sincera y seriamente considere que podría estar en riesgo”. 

La comunicación “recuerda a los fieles que asisten a misa evitar todo contacto físico con los demás e intentar mantener una distancia segura el uno del otro”, agrega el pronunciamiento del 12 de marzo. 

Las directrices estarán en efecto hasta el 8 de abril, de conformidad con la gobernadora Brown, pero podría ser probable que surjan nuevas indicaciones antes de esa fecha. 

La mayoría de las misas celebradas en los fines de semana en la Arquidiócesis de Portland reúnen a menos de 250 personas. El anuncio afirma que una iglesia con una concurrencia superior a ese número debe ser cancelada.

Las misas en las escuelas deben ser divididas en secciones para mantener la asistencia inferior a los 250.

La arquidiócesis pidió a los sacerdotes de iglesias con asistencia superior a los 250 feligreses a “ser creativas” y urgir a los fieles a asistir a iglesias menos concurridas, agregar misas o transmitirlas en vivo.

“Durante estos tiempos difíciles y de prueba, mantengámonos en oración y oremos especialmente por aquellos que son más vulnerables a este virus”, finaliza la declaración.

“Recordemos también a aquellos que han perdido la vida por COVID-19 y sus afligidas familias. Poniendo nuestra confianza en Jesús, juntos lograremos superar este tiempo”. 

Abstenerse de ofrecer la Preciosa Sangre en la Misa  

En un memorándum del 28 de febrero, la Arquidiócesis de Portland recomendó que las parroquias se abstuvieran, por ahora, de ofrecer la Preciosa Sangre en la Misa, explicando que la plenitud de Cristo está presente en el Cuerpo o en la Sangre.

El comunicado sugería dar la paz con un asentimiento de cabeza o saludos verbales en lugar de dar la mano y reafirmaba que la arquidiócesis no invita a tomarse de las manos durante el Padre Nuestro.

La declaración agrega que "los católicos que se encuentran enfermos están excusados de la misa dominical por respeto y consideración con sus compañeros de culto". “Mientras estén enfermos, se anima a los católicos a hacer comunión espiritual". En la comunión espiritual, la gente se une a Dios a través de la oración. 

A principios de marzo, la arquidiócesis instó a las parroquias a drenar las fuentes de agua bendita y a desinfectar los libros de himnos y los bancos de forma regular.

Según el mensaje a las parroquias, las puertas de la iglesia deben ser desinfectadas antes y después de cada misa y los baños deben ser limpiados con frecuencia.

Los ministros de hospitalidad y el clero deben evitar dar la mano y evitar el contacto físico, advirtió la arquidiócesis, invitando a todos los ministros a lavarse las manos con frecuencia y muy bien lavadas.

La arquidiócesis pidió a los sacerdotes que eviten el contacto físico cuando bendigan a quienes están en la fila de la comunión, pero que no la reciben.

Las parroquias implementan cambios

Las parroquias alrededor de la arquidiócesis comenzaron a hacer los cambios y a fortalecer las buenas prácticas de salud.

El padre John Marshall, párroco de la parroquia de San Juan Bautista en Milwaukie, envió un mensaje a los miembros de su iglesia, aconsejándoles nuevas medidas de seguridad.

El sacerdote suspendió la distribución de la Preciosa Sangre, dijo a los fieles que eviten el contacto físico durante el rezo del Padrenuestro y al dar la paz, y animó a los que se sienten enfermos a quedarse en casa. Las fuentes de agua bendita fueron vaciadas.

En la Parroquia de Holy Trinity en Beaverton, ya existía la práctica anual de no administrar la Preciosa Sangre durante la temporada de gripa, dijo el diácono Brett Edmonson, pastor asociado de la iglesia.

Sin embargo, durante el primer fin de semana de marzo, el padre Dave Guttman leyó a los feligreses la carta de la arquidiócesis sobre el virus.

El padre Guttman dijo a los fieles que no se sintieran obligados a darse la mano durante el signo de la paz o a tomarse de la mano durante el Padre Nuestro.

También animó a los feligreses a lavarse las manos con regularidad, a toser sobre el codo y a no asistir a misa cuando se sientan enfermos. 

Este es el segundo año en que la Parroquia Resurrección en Tualatin no ofrece la Preciosa Sangre durante la temporada de gripe. Había planes para ofrecerla durante la Pascua, pero eso no sucederá a la luz de las preocupaciones actuales sobre el virus COVID-19.

El 3 de marzo, en un correo electrónico enviado a los feligreses, la Parroquia de St. Joseph en Vancouver, Washington, informó a sus fieles que habría cambios después de las directrices emitidas por la Arquidiócesis de Seattle, donde el virus ha golpeado con fuerza.

"Nuestra respuesta a la propagación del virus debe reflejar cómo nosotros, como discípulos de Jesús, amamos a nuestro prójimo y amamos a Dios", dijo el mensaje.

“Al preocuparnos por todos los miembros de nuestra comunidad, especialmente por los ancianos y los más vulnerables, estamos llevando a cabo la misión de la iglesia. Debemos hacer nuestra parte para ayudar a prevenir la propagación del virus”. 

La comunión en la lengua sigue siendo aceptable en Oregon 

Después de los informes de que a algunos católicos en el oeste de Oregón se les negó la comunión en la lengua en sus parroquias, la Oficina de Culto Divino de la Arquidiócesis de Portland publicó un memorándum el 2 de marzo explicando que las parroquias no son libres de prohibir la práctica.

Monseñor Gerard O'Connor, director de la oficina, consultó con el arzobispo Alexander Sample sobre el asunto.

La arquidiócesis consultó con dos médicos, uno de los cuales es especialista en inmunología del Estado de Oregon. “Ambos estuvieron de acuerdo en que, realizada correctamente, la recepción de la Santa Comunión en la lengua o en la mano supone un riesgo más o menos igual", dijo el memorándum de Monseñor O'Connor. 

"El riesgo de tocar la lengua y pasarle saliva a los demás es obviamente un peligro, sin embargo, tocar la mano de alguien es igualmente posible y las manos tienen una mayor exposición a los gérmenes".

El invitó al clero y a los ministros extraordinarios de la Santa Comunión a que eviten tocar las manos o la lengua de los comulgantes.

Los desafíos para los servicios sociales 

En el Auspicio Blanchet House, fundado por católicos, en el centro de Portland, donde diariamente se le da alimentos a cientos de personas sin hogar, el personal está implementando las recomendaciones de los funcionarios de salud federales y del condado.

El personal evalúa a los huéspedes en busca de signos de enfermedad y ofrece comida a los que parecen estar afectados por virus transmisibles.

Los trabajadores desinfectan las superficies, los pomos de las puertas y las manijas de los grifos de agua varias veces al día.

Los voluntarios y el personal se lavan las manos con frecuencia y a los trabajadores que están enfermos se les pide que se queden en casa, dijo Scott Kerman, director ejecutivo.

"En el caso extraordinario de que necesitemos cerrar nuestro café, comenzaremos a repartir bolsas de comida al menos una vez al día", dijo Blanchet House en un comunicado publicado el 10 de marzo.

Blanchet pidió donaciones de bolsas de papel, pan, mantequilla de maní, fruta y alimentos envueltos de una sola porción que sean fáciles de abrir y consumir.

Blanchet también busca más voluntarios en caso de que los ayudantes más vulnerables necesiten cancelar sus turnos.

Seguridad para los estudiantes

Con base en la información más reciente, los administradores de las escuelas de la arquidiócesis intentan responder con destreza, previsión, calma y continua comunicación con los padres.

El Departamento de Escuelas Católicas recientemente envió por correo electrónico directrices y recursos a los líderes escolares para que los adapten en sus respectivas comunidades. El contenido se basó en materiales del Departamento de Educación de Oregon, el CDC y la Autoridad de Salud de Oregon.

Frenar la propagación de los gérmenes es siempre un objetivo prioritario en las escuelas, pero el coronavirus ha incrementado estos esfuerzos. Según el personal de varias escuelas, los estudiantes enfermos son enviados rápidamente a casa y la limpieza es escrupulosa.

A todos se les recuerda regularmente que practiquen las recomendaciones del CDC, incluyendo lo que se ha convertido casi en un mantra nacional: lavarse las manos a menudo con agua y jabón durante al menos 20 segundos (aproximadamente la duración de un abecedario).

"En este momento estamos tratando de no entrar en pánico", dijo la hermana franciscana Therese Gutting, directora de la escuela Franciscan Montessori Earth en el sudeste de Portland.

La hermana Therese dijo que un viaje organizado por la escuela a Alemania y planeado para marzo fue cancelado como una precaución; otras escuelas pueden optar por cancelar viajes similares.

En el caso de que las escuelas deban cerrar de forma temporal se les ha pedido que creen planes que les permitan continuar con la instrucción. Central Catholic y Jesuit en Portland y Valley Catholic en Beaverton, entre otras, dijeron que están preparadas para decretar planes de aprendizaje digital.

A los rectores se les dijo que, si una escuela se ve obligada a cerrar durante un período prolongado y cae por debajo del número mínimo de días de instrucción, se debe consultar al superintendente para determinar los pasos a seguir.

Además de trabajar para mantener nuestras comunidades seguras e informadas, el personal de la escuela está tratando de combatir la desinformación entre los estudiantes y ayudarles a lidiar con sus emociones.

"Reconocemos que los estudiantes están nerviosos y pueden sentirse impotentes", dijo Tammy Conway, directora de la escuela O'Hara en Eugene. El personal de la escuela está animando a los jóvenes a rezar por los afectados, dijo, y por todos "nuestros maravillosos médicos profesionales que los cuidan".

Algunos seminaristas de la Arquidiócesis de Portland están estudiando en Italia, donde hay más de 10.000 casos de COVID-19 y toda la nación fue puesta en cuarentena.

El gobierno italiano ordenó el cierre de las universidades del 5 al 15 de marzo, incluyendo aquellas a las que asisten los estudiantes del Colegio Pontifical Norteamericano.

Aunque las clases se suspendieron, la formación interna ha continuado.

Sarah Bertrand de la oficina del clero de la arquidiócesis dijo que no hay planes de traer a los seminaristas de Oregon a casa.  El Padre Adam Park, vicerrector del Colegio Norteamericano dijo en una nota a los directores vocacionales que los viajes pueden causar más exposición al virus que al permanecer en la escuela. 

Los hospitales católicos en primera línea de defensa 

Pat Allen, director de la Autoridad Sanitaria de Oregon, dijo que se le prestará atención especial a quienes son más vulnerables a la nueva enfermedad: los ancianos, quienes tienen condiciones médicas subyacentes y los indigentes.

Entre los que se consideran de alto riesgo se encuentran los adultos de 60 años o más, o cualquier persona con una condición de salud grave, incluyendo problemas pulmonares o cardíacos, enfermedades renales o diabetes, o cualquier persona con inmunosupresión o el sistema inmunológico debilitado.

Los legisladores de Oregon financiaron los esfuerzos del estado con 5 millones de dólares en fondos. "Sabemos que veremos más casos", dijo Allen. "Todos nosotros tenemos un papel que desempeñar para frenar la propagación".

El 19 de marzo, la Autoridad de Salud de Oregón anunció el primer caso presuntamente positivo de COVID-19 en el condado de Multnomah. El paciente, que no tuvo contacto con otros pacientes y no viajó a las zonas afectadas, está siendo tratado en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Portland.

Los hospitales PeaceHealth y Providence de Oregón, las dos redes de hospitales católicos de la región han instituido restricciones voluntarias a sus visitantes.

PeaceHealth ha solicitado que los visitantes con fiebre o síntomas de infección respiratoria alta como tos o estornudos, se abstengan de visitar a pacientes en hospitales de Oregón o de acompañar a pacientes a las clínicas. Estas restricciones se mantendrán hasta nuevo aviso.

El Centro Médico Providence Regional en Everett, Washington, a unas 30 millas al norte de Seattle, fue el primer hospital de EE. UU. en atender a un paciente con COVID-19, el 19 de enero. Esa persona había regresado recientemente de Wuhan. 

El Centro Médico Providence St. Mary en Walla Walla, Washington, hizo las pruebas para el paciente de Oregon en Umatilla. 

El Centro Médico PeaceHealth Southwest en Vancouver, Washington, al otro lado del río Columbia desde Portland, está tratando a un paciente con COVID-19.

Los comunicados de PeaceHealth y el hospital de Providence dieron una sobria tranquilidad. Ellos han instituido procesos y precauciones que deberían salvar vidas en el largo plazo.

Se espera que la declaración de emergencia de la gobernadora Kate Brown aumente el uso de las pruebas en Oregon, las cuales están retrasadas frente a las realizadas en Washington y California. 

La Dra. Jennifer Vines, oficial de salud pública de la región de los tres condados de Oregon, Multnomah, Washington y Clackamas, ha tranquilizado a los que están preocupados por la rápida evolución de las noticias sobre el coronavirus.

"Basados en la información limitada, trabajamos bajo la premisa de que el impacto en nuestra comunidad y en los sistemas de salud será similar al de una mala temporada de gripe en cuanto al número de personas gravemente enfermas y a la posible presión sobre los recursos de atención médica", dijo en una conferencia de prensa a principios de este mes.

"Ya no estamos hablando de detener la propagación de este virus", dijo Vine. "Sin una vacuna y sin medicamentos, nuestra mejor apuesta como comunidad es frenar la propagación para que aquellos que se enfermen gravemente puedan recibir la atención que necesitan de nuestro sistema de salud".

Para más información.

La Arquidiócesis de Portland ha reunido sus comunicados sobre COVID-19, además de información de fuentes de salud confiables, en la página web: 
https://archdpdx.org/public-health-concerns



Kristen Hannum, Ed Langlois, Katie Scott, Sarah Wolf

Traducido por Ivonne Andraus y editado por Patricia Montana