Elva Ledesma llora junto a su pequeño hijo Adriel Gómez. Jairo Gómez y Elva Ledesma junto con sus hijos Adam, Aileen y Adriel Gómez en la iglesia Sagrado Corazón, en Medford, el 19 de septiembre del 2020, hacen parte de la extensa comunidad hispana residentes en Phoenix, Talent y Medford, afectada por el incendio Almeda. Cerca de otras 3.000 familias hispanas perdieron sus viviendas en el voraz incendio del 8 de septiembre. (Ed Langlois/Catholic Sentinel).
Elva Ledesma llora junto a su pequeño hijo Adriel Gómez. Jairo Gómez y Elva Ledesma junto con sus hijos Adam, Aileen y Adriel Gómez en la iglesia Sagrado Corazón, en Medford, el 19 de septiembre del 2020, hacen parte de la extensa comunidad hispana residentes en Phoenix, Talent y Medford, afectada por el incendio Almeda. Cerca de otras 3.000 familias hispanas perdieron sus viviendas en el voraz incendio del 8 de septiembre. (Ed Langlois/Catholic Sentinel).

Tras los incendios que asolaron el sur de Oregon y diseminaron la desolación en las comunidades hispanas de Talent, Phoenix y Medford, el 8 de septiembre del 2020, la ola de solidaridad espontánea surgida de diferentes lugares conmovió a propios y extraños.

 

“Las escenas que vivimos, la reacción de corazones generosos que nos extendieron su mano en medio de nuestra angustia y dolor fue conmovedora. Doy tantas gracias a Dios y me siento bendecida”, dijo Marilú Camacho, feligresa de la iglesia Sagrado Corazón, en Medford.

 

Marilú al igual que miles de residentes abandonaron sus hogares en un esfuerzo por escapar de las llamas del incendio Almeda, que, impulsado por vientos de 40 millas por hora, rápidamente se propagó hacia Talent, Phoenix y Medford, donde redujo a cenizas 2809 propiedades entre las que se incluyen casas, apartamentos, viviendas móviles y prefabricadas en comunidades en el Valle Rogue, según reportes del condado de Jackson.

 

El incendio South Obenchain que se extendió desde Shady Cove hasta cerca de Butte Falls, dejó 153 estructuras arruinadas a su paso.

 

Los informes de las autoridades de Bomberos del condado de Jackson dieron cuenta de tres víctimas mortales, más de 4000 personas desplazadas, 2605 viviendas destruidas, 198 propiedades comerciales incineradas y 6 edificios gubernamentales quemados.

 

La gobernadora de Oregon en el resumen ejecutivo Recuperación y Reconstrucción tras los incendios del 2020 calificó la temporada de incendios del 2020 en Oregon como la más destructiva en la historia reciente del estado. Nueve personas fallecieron, un millón doscientos mil acres se quemaron y más de cinco mil hogares y propiedades fueron destruidas.

 

La devastadora tragedia es un agravante que se suma a los desafíos y condiciones difíciles ya existentes para las familias de inmigrantes hispanos debido a la pandemia de Covid-19.

 

Tras los efectos de la devastación, el sacerdote Ken Sampson, pastor de la iglesia del Sagrado Corazón, en Medford, informó que más de 300 familias, miembros de la parroquia perdieron sus viviendas, pertenencias, documentos, dinero y miles fueron desplazados y sus necesidades se incrementan a medida que pasa el tiempo.

 

La hermana Imelda Mercado, coordinadora del ministerio Hispano de la iglesia Sagrado Corazón, señaló que la “desesperación de muchas familias es tal que muchos están al borde de un ataque de nervios”.

 

Tal podría ser el caso de Marilú Camacho y su esposo paciente de cáncer. Ellos perdieron su vivienda en el incendio Almeda. Marilú, quien es el único ingreso de la familia, perdió también su empleo como empacadora de peras. A pesar de la difícil situación, Marilú da gracias a Dios porque sabe que “El no nos va a dejar solos”, dijo.

 

Caridades Católicas nos ayudó para rentar un apartamento y nos donaron el valor para pagar el mes de arriendo en enero y el valor del depósito”.

 

La hermana Imelda afirmó que “la pandemia y el desastre de los incendios ha sumido a nuestras familias en un estado de gran vulnerabilidad”, afirmó.

 

“Nosotros tenemos el deber moral de proteger a nuestra gente. Muchos de ellos son trabajadores indocumentados y tienen miedo de pedir ayuda”, dijo.

“Las familias vienen a nosotros con necesidades básicas de subsistencia; además del problema de la vivienda, muchos enfrentan desempleo, escasez de alimentos y la carencia total de recursos para cubrir los costos de alquiler y el pago de servicios públicos como el agua, la energía eléctrica o servicio de gas”.

 

La religiosa también explicó que, dado que las familias inmigrantes carecen del derecho fundamental de protección a la salud, con la pandemia y el desastre de los incendios, los problemas de salud física y mental se han agudizado. Aquí les ayudamos en lo que podemos”, dijo.

 

Caridades Católicas movilizó a sus equipos de servicios jurídicos de inmigración y asistencia financiera en septiembre y octubre para evaluar las necesidades legales de los inmigrantes y ofrecer clínicas de asesoría legal y asistencia financiera.

 

Otra prioridad de Caridades Católicas durante la pandemia es proveer suministros de alimentos que ayuden con las necesidades básicas de nutrición de las personas. En Medford distribuyó cajas de alimentos, frutas y verduras, provisiones de emergencia, entre otros.

 

Una de las mayores preocupaciones de las personas impactadas es la pérdida de documentos como Green card, permiso de trabajo y pasaporte estadounidense. También documentos del estado de Oregon entre otros, dijo John Almaguer, abogado pro-bono y miembro de la parroquia Nuestra Señora de la Montaña, en Ashland.

 

El jurista manifestó que asistió a cerca de treinta personas en completar solicitudes para reemplazar documentos de inmigración, pedir actas de nacimiento o reemplazar pasaportes.

 

“El costo de la emisión de este tipo de documentos puede estar cerca de $700 y Caridades Católicas está brindando asistencia financiera a las personas afectadas en los incendios con ese valor”, manifestó John Herrera, director de servicios legales de inmigración.

 

Alma Rosa Reyes, feligresa del Sagrado Corazón, expresó que Caridades Católicas ha sido ‘un salvavidas’ en sus momentos más difíciles. He sido muy afortunada; “como víctima de violencia doméstica, me ayudaron a través de VAWA”, dijo. Ahora, como víctima del incendio, Caridades Católicas volvió a aparecer en su camino para ayudarle a recuperar documentos de inmigración que se le quemaron en el incendio.

 

En entrevista con Mater Dei Radio, el diácono Rick Birkel, PhD., director ejecutivo de Caridades Católicas en Portland, lamentó: “Los que menos tienen, son los que más pierden”.

 

“Frente a tantas pérdidas y necesidades urgentes, la tentación podría ser alejarse, pensando que es demasiado para hacerse cargo, pero Caridades Católicas no se apartó. Fortalecidos por su fe en Dios, respondieron inmediatamente para ayudar a los necesitados, ofreciendo provisiones y servicios y demostrando el amor y cuidado a los más necesitados”, dijo.

 

“Caridades Católicas se hizo presente como discípulos, como misioneros ofreciendo cuidado espiritual para hacer saber a la gente que Dios está aquí”, afirmó el padre Ken Sampson.

 

Mientras tanto la organización continúa proporcionando asistencia financiera, asesoría legal y perseverando en el amor fraternal y la hospitalidad en cada paso del camino hacia la reconstrucción de las vidas de los más necesitados.

 

patriciam@ocp.org