Servicio Católico de Noticias
Rosendo Ramos fue detenido y su testimonio es similar al de cientos de hispanos.
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Rosendo Ramos fue detenido y su testimonio es similar al de cientos de hispanos.
MILWAUKIE.- Rosendo Ramos, uno de los fieles de la Iglesia San Juan Bautista, compartió con El Centinela su testimonio acerca de su detención y encarcelamiento por parte de las autoridades de ICE.

“Tengo una condición en mis ojos, la cual hace que se pongan muy rojos por el aire que emite el aire acondicionado de mi automóvil.

“Una mañana (de junio), fui detenido por un vehículo de la Policía. Al detenerme el agente, me comentó que yo venía manejando en estado de embriaguez a lo que respondí que ‘no’. Me pidió bajar del carro y me hizo todas las pruebas para tratar de comprobar DUII. Es decir, caminar, contar, seguir la pluma, y las pasé todas bien.

“A pesar de esto me llevó a la delegación, para hacerme más pruebas de alcoholismo. Después de que la prueba por soplo que dio 0, trajo un especialista en drogas, el cual hizo test que dieron resultados negativos, ya que nunca he consumido drogas. Aún después de todo esto fui detenido y procesado.

“Al día siguiente, cuando pude salir fui para hacer personalmente un examen de drogas, igual con el oculista, para tenerlos como prueba de mi inocencia.

“Cuando llegó el día de la corte no quise asistir, porque escuché rumores sobre la detención de personas a la salida. Mi abogada fue a la corte y me informó que el caso se había anulado porque no había delito que perseguir.

“El 18 de septiembre por la mañana, mientras preparaba mi desayuno abrí la ventana y vi un carro sin placas, lo cual se me hizo sospechoso, pero al final no le presté atención.

“Al día siguiente salí rumbo al banco para cambiar mi cheque. Cuando estaba como a tres cuadras de mi casa, el mismo vehículo que había visto antes, encendió luces de la Policía, por lo cual me detuve y abrí la ventana. El agente mencionó que era del ICE y luego dijo mi nombre, me mostró una foto, la cual había sido tomada el día que me procesaron por el supuesto DUII. Dijo que tenía una orden de deportación y que debía acompañarlo. Fui detenido. La detención fue a las 11.00 am.

“Me llevaron al centro de detención en Portland. Fui esposado de los pies y puesto en un cuarto con otros 2 hispanos. Más tarde volvieron a procesarme y tomaron fotografías. De nuevo hicieron muchas preguntas. Tomaron huellas digitales y me permitieron sacar unos números del teléfono para hacer un par de llamadas.
Llegó otro oficial y de nuevo fui esposado, esta vez de pies, manos y cintura. Me transladaron así hasta Tacoma, Washington.

En Tacoma fui llamado para responder más preguntas. Me dieron un uniforme azul que significa que es el grupo de los menos peligrosos.

“En ese edificio sólo salíamos al exterior por una hora al día. Es muy duro. Uno se siente muy triste. Todos ahí son muy buenas personas, pero todos están muy tristes y deprimidos.

“Por varios días, no nos permitieron ni salir o ver el cielo y nos dijeron que estaban arreglando la cancha de baloncesto.

“Tres veces al día, todos los internos tienen que subirse a su cama, para que los agentes nos contabilicen. Este proceso dura una hora en la que no se puede uno bajar. Una a las 10 am, otra entre 4 pm y 5 pm; y la otra entre 10 pm y 11 pm. A las 11 pm se apagan las luces y no se puede hacer otra cosa que dormir. O tratar de dormir. A las 5.30 am se sirve el desayuno y vuelve la rutina.

“Se duerme en comunas. Cada una tiene 10 secciones, en las cuales hay 8 internos en literas. Todos son solidarios y amigables. Comparten la comida. Especialmente los recién llegados, cuentan sus historias, lo que hacían afuera, cómo llegaron y de dónde son. Qué les gustaría hacer al salir. También se platica sobre lo que nos gustaría comer.

“Cuando llegué había gente de 12 países: India, Rusia, Israel, China, El Salvador, Nicaragua, Honduras, países de África y por supuesto, México.

“Las personas no tienen familia o ayuda afuera. Se quedan ahí en el abandono por meses, hasta que llegan al punto del desespero y firman la deportación voluntaria.
“A pesar de firmarla, muchos se quedan esperando meses hasta ser enviados y otros siguen ahí esperando pues no quiere decir que vayan a salir. Cuentan que hay gente que ha esperado meses y otros siguen esperando.

“Como mexicano fui afortunado de lograr una fianza, ya que se sabe que los mexicanos usualmente son deportados. Ahora espero recibir la fecha de corte, para lo cual tengo que conseguir un nuevo abogado, que sea más barato. No tengo dinero, sólo el que tenía hasta mi liberación”.

Por lo pronto, Rosendo quiere trabajar para poder pagar todas sus deudas que son muchas.

Algo que lo tiene muy desesperado es que no consiguió recuperar su licencia de conducir. “Es muy difícil”.

Rosendo dijo a los inmigrantes: “Si están aquí en este país, valoren su libertad”



                    FranciscoL@ocp.org