Joyce Eason le da estilo una mujer. Joyce maneja un salón de belleza desde su casa, con muchos clientes leales, que confian en ella. Este trabajo, ella lo considera su ministerio. (Marc Salvatore/Catholic Sentinel)
Joyce Eason le da estilo una mujer. Joyce maneja un salón de belleza desde su casa, con muchos clientes leales, que confian en ella. Este trabajo, ella lo considera su ministerio. (Marc Salvatore/Catholic Sentinel)

CENTRAL POINT — Cómo conductor de autobús y peluquera, Scott y Joyce Eason, han tenido muchas oportunidades de escuchar a personas desahogarse sobre las adversidades en sus vidas.

Así cómo sal de la tierra, este admirable matrimonio Católico del sur de Oregon ha forjado su ministerio escuchando atentamente a otros.

Las personas del autóbus

Doce años atrás, el sociable Scott, fue promovido de conductor a gerente en Rogue Valley Transit.  Pero las personas que le conocieron durante sus ruta en 1996, todavía le recuerdan.

Scott, en sus 60 años ahora, es supervisor del servicio a los clientes. El sabe mejor que muchos, el porqué las personas toman el autóbus. Algunos no cuenta con las finanzas asequibles para comprar un auto, otros lo hacen por principio ecológico, con la esperanza de reducir las emisiones de carbonos y también se encuentran los ancianos ó discapacitados. Scott piensa, que muchos de los pasajeros del autóbuses, son injustamente olvidados por la sociedad, tal cómo la misma clase de  personas a las que Jesús ama

El no estaba seguro al principio. El conjunto de pasajeros parecía agotador. A medida que su fé se desarrollo , su perspectiva cambió.

“Usted se esfuerza a cambiar su enfoque, en véz de ver a las personas como algo general, comienza a ver individualmente a cada ser humano,” dijo Scott. “Lo que sucede es que se inicia un interés. Vez a algunos pasajeros todos los días. se intercambian historias.”

Scott sabe que el Papa Francisco, cuando era Arzobispo de Argentina, fue pasajero de autóbuses y trenes, viajando junto a toda clase de gente cotidiana. Ahora el Papa, nos alienta a todos, a acercarnos a los que se encuentran al margén de la sociedad.

‘Frutos de la Interacción’

En sus días como chofer, Scott conoció a una joven extremadamente tímida, nacida en Taílandia y adoptada por una familia local. Conversó con ella frecuentemente, curioso por saber sobre su vida. La vió batallar con una nueva cultura y se regocijó al verla aclimatarse poco a poco.

Ahora, ya en sus 40 años, ella dirije las clases de jóvenes, en la Iglesia del Pastor del Valle, es facilitadora y patrocinadora de la Iglesia para aquellos que desean convertirse en católicos. Con frecuencia visita al matrimonio Eason, e incluso hace proyectos en la carpinteria de Scott.

“Somos muy buenos amigos,” dijo Scott.

Ocasionalmente, Scott se encuentra con persona que tomaban el autóbus, quienes eran extremadamente probres, y han regresado a la escuela para terminar sus estudios, encontrando asi trabajos para salir adelante, tambien aquellos que decidieron no abortar ó usar los servicios de adopciones. Muy agradecidos por el tiempo que Scott tomó para dialogar con ellos.

“Uno ve los frutos de la interacción, al momento pensabas que simplemente era otro día de trabajo,” dice Scott. “Es absolutamnete maravilloso. Te sientes honrado.”

Aunque ya él está fuera del asiento de conductor, muchos se sienten atraidos a continuar las conversaciones. . Esta Cuaresma, una compañera de trabajo, sintio la necesidad de hablar con Scott sobre su vida espiritual. La conversación continuó mucho después de las horas de trabajo, y Scott por voluntad propia no asistió a una función de la Iglesia.

“No es algo que esperas hacer en tu lugar de trabajo,” explicó. “¿Pero, que mejor ejemplo, que el que DIOS tenga un plan para resolver las tribulaciones de cada uno de nosotros?”

“Casa de Hospitalidad”

Durante 40 años, Joyce ha mantenido un salón de belleza en su casa, solamente ha aumentado los precios dos veces en cuatro décadas. Scott le construyó una instalación actualizada. Ella ve su trabajo, en parte como un ministerio para las mujéres mayores, que confían en ella de manera implícita y le cuentan sobre el sus aconteceres cotidianos.

El matrimonio, es muy conocido por su hospitalidad, abriendo sus puertas generosamente, a quienes visitan la Iglesia del Pastor del Valle. Un grupo de sacerdotes jóvenes, encontraron hogar en la casa de los Eason, al igual que Matt Cato, Director de la Oficina de Vida, Justicia y Páz de la Arquidiócesis de Portland.

“Brindar hospitalidad ha sido siempre una señal tradicional de las civilizaciones,” dijo Cato. “En el Antiguo Testamento, ofrecer hospitalidad a un forastero, era una demostración de la fé viviente. Y uno nunca sabe cuando el desconocido al que recibes, es un angel. Yo, fui acogido por desconocidos y mientras nos encontrabamos sentados conversando, Joyce, con una naturalidad práctica, dijo, el servicio de autóbuses que Scott administra es fundamental, púes elegir viajar en autóbus y no en un automóvil, les da a las personas la oportunidad de proteger el ambiente y cuidar la creación, y me dije, ¡Oh, ella lo ha entendido!’”

En la cocina de los Eason hay una mesa grande,donde los visitantes  se sientan, y conversan sobre sus vidas e ideas.

“Es un placer que vengan a compartir con nosotros,” dijo Scott.

La fé de ella lo atrajo.

Joyce ha vivido en Central Point for 45 años, Y Scott por 33 años, él nació en el sur de California, y sirvió en el ejercito de los Estados Unidos a principios de los años 80, estacionado en Corea. Está orgulloso de su trabajo cómo militar y recuerda a sus colegas con mucha gratitud .

Joyce, nativa de estado de Washington , se mudó a California cuando era joven, se casó y tuvo un hijo. Cuando su hijo tenía 5 años, el esposo abandonó a la familia. Un tiempo depués conoció a Scott, un ex soldado que emanaba estabilidad. Levan 31 años de casados.

Durante los primeros años del matrimonio, Scott no era católico. Desconfiaba de la religion en general. Creció como prebisteriano, y su padre tuvo un romance con la organista de la Iglesia. Los únicos católicos que él conocia, eran los vecinos hostigadores que le golpeaban.

Pero a los pocos años de estar casado, percibió que la paz y la fortaleza de Joyce se debían en gran parte a sus creencias. Los dos conversaron sobre el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos, formación para aquellos que desean convertirse en católicos.

A principio de los años 90, el padre Agustiniano Jim Clifford, pastor en Central Point, se dió cuenta de lo que estaba sucediendo y le escribió una cálida carta a Scott, preguntandole si deseaba conocer más sobre la fé de Joyce. Y él estuvo de acuerdo.

Durante ese mismo tiempo, Joyce comenzó un nuevo ministerio, el RCIA, y cómo siempre, escuchando historias sobre las vidas de otros y también contando sobre la de ella misma.

“Esa es mi pasión . me encanta compartir mi fé con los demás. “ellos son mis amigos. Las personas que conozco a través de RCIA tienen un deseo profundo de convertirse en católicos y el anhelo de aprender más sobre Jesús. Ahí es donde lo encontramos. Eso es lo que me motiva.”

Construyendo Puentes

La habílidad de Scott de manejar autóbuses, ha sido muy útil para la Iglesia. Cada verano él transporta un grupo de jóvenes a la conferencia annual, y cómo siempre las conversasiones surgen.

¨­¿Trece horas manejando un autóbus lleno de adolecentes? Oh, no,” dijo él, describiendo los que le vino a la mente al pensar en esa tarea. “Pero sientes algo que te da pequeñitos tirones y te dice, hazlo, hazlo. Y realmente ha sido una bendición.”

Los Easons son lidéres en ACTS (Servicio Comunitario de Adoración y Teología), un programa Católico con el objetivo de construir comunidades y ampliar la evangelización. Ellos también son forjadores del enlace entre las culturas y la parroquía . El matrimonio se ha sentido aflijido por la separación entre los católicos hispano-parlantes y anglo-parlantes. Ellos son fervientes partidarios de eventos conjuntos, mientras continuan haciendo lo que en su opinión es esencial, crear conexiones personales.

Esto ha sido más fructífero a través de ACTS, donde hispano-parlantes y anglo-parlantes se sienta en la misma mesa, compartiendo la profundida de su fé y cómo vivirla. Al principio, Scott temía no poder comunicarse con los hispano-parlantes del programa.

“Pero al final, el language no era una barrera. La barrera era el temor humano, el cuál vencimos,” él dijo. “Nuestra fé nos enseña a trabajar y orar juntos. Disfrutamos esa cultura abundante. Podemos unirnos sin que nadie pierda su cultura.”

Cuando Joyce se encuentra en la calle con mujeres hispana-parlantes de su grupo de ACTS, se llenan de risas y abrazos.

“Son mis hermanas en Cristo,” ella ha dicho.