Un trabajador de Caritas Pakistán y otro hombre miran un puente destruido después de las fuertes lluvias durante la temporada de monzones en Sehwan, Pakistán, el 18 de agosto de 2022. Las agencias de Cáritas, incluido Catholic Relief Services, trabajan para distribuir ayuda a miles de personas afectadas por las inundaciones que han devastado la región. (Foto CNS/cortesía Cáritas Pakistán).
Un trabajador de Caritas Pakistán y otro hombre miran un puente destruido después de las fuertes lluvias durante la temporada de monzones en Sehwan, Pakistán, el 18 de agosto de 2022. Las agencias de Cáritas, incluido Catholic Relief Services, trabajan para distribuir ayuda a miles de personas afectadas por las inundaciones que han devastado la región. (Foto CNS/cortesía Cáritas Pakistán).

WASHINGTON (CNS) — La ayuda inicial de Catholic Relief Services en respuesta a las devastadoras inundaciones en Pakistán ha llegado a las familias que más lo necesitan.

Alrededor de 2300 familias han recibido asistencia en efectivo de CRS, manifestó Megan Gilbert, una representante de dicha organización.

El dinero en efectivo puede ayudar a esas familias a comprar alimentos y agua y hacer reparaciones a las casas dañadas a causa de las inundaciones, expresó Gilbert.

CRS está trabajando con el gobierno de Pakistán y con socios locales, incluyendo Cáritas Pakistán, para satisfacer las necesidades más urgentes de las personas afectadas por las fuertes lluvias persistentes en las provincias de Sindh y Beluchistán.

El número de víctimas continúa aumentando.

Había 1191 muertos confirmados hasta el 31 de agosto como resultado de las inundaciones, y el número de pakistaníes que han perdido sus hogares a causa de las inundaciones se acerca al millón.

Se estima que dos millones han sido desplazados, y se cree que un tercio del territorio del país está bajo agua.

Las lluvias y las inundaciones comenzaron en julio y han continuado golpeando al país del subcontinente asiático durante más de un mes.

"Las personas que vivían en los distritos que visité ya estaban marginadas", dijo Gul Wali Khan, coordinador de respuesta a emergencias de CRS en Pakistán, en un mensaje a sus colegas de CRS en Estados Unidos.

"Ahora se han vuelto aún más vulnerables en términos de vivienda y medios de subsistencia. Con el impacto de la inundación y la lluvia, hemos visto a personas perder los alimentos que planeaban usar en los próximos meses".

"Con la llegada del invierno, debemos asegurarnos de que las personas puedan llegar a lugares como los mercados", indicó en otro mensaje Mohammed Adam Hamid, gerente de país interino de CRS en Pakistán. "El otro problema es el agua limpia. Los suministros habituales de agua se han dañado o no se pueden alcanzar, lo que significa que la gente tiene que caminar el doble o el triple de la distancia para recoger agua".

Los agricultores de subsistencia se han visto especialmente afectados, ya que las semillas que habían plantado para sus cultivos fueron arrastradas por los continuos diluvios. "La gente que depende de la agricultura de secano lo perdió todo", acotó Khan. "Las semillas que plantaron ya no están. Normalmente, la gente de estas áreas pide prestado a los tenderos y comerciantes, y ahora se endeudarán aún más".

Si bien las inundaciones han afectado a Pakistán en el pasado, la intensidad de las lluvias de este año ha producido daños substanciales en la infraestructura de Sindh y Baluchistán, donde vive el 86 por ciento de los afectados por las inundaciones. Se rompieron dos canales clave en las provincias, la primera vez que sucede desde 2012.

En evaluaciones de 25 comunidades en esas provincias, CRS y uno de sus socios paquistaníes, Community Development Foundation, encontraron que el 72 por ciento de los sistemas de agua están dañados o destruidos y el 79 por ciento de las personas no tienen comida.

Además, las carreteras y los puentes se desprendieron y fueron arrasados por las lluvias, lo que dificulta el acceso hacia y desde las áreas afectadas. Cerca de 1,800 millas de carreteras resultaron dañadas, así como 129 puentes y tiendas.

Donde el agua ha disminuido, las familias están limpiando los escombros y el barro de sus casas y protegiendo al ganado de los mosquitos, que fueron la principal causa de muerte de los animales grandes en las inundaciones de 2011.

Después de las entregas de efectivo, CRS planea proporcionar refugio, restaurar los medios de vida, y acceder a agua limpia.