CIUDAD DE MÉXICO — Dos jóvenes que llegaban a una Misa que se iba a celebrar antes de una quinceañera en el estado de Veracruz de México, fueron asesinados a balazos al entrar en el estacionamiento de la parroquia. Ésta fue la última atrocidad en una serie constante de matanzas que han elevado la tasa de homicidios del país que ya estaba alarmantemente alta.

El ataque del 18 de mayo ocurrió por las 6 de la tarde en la ciudad de Fortín de las Flores, a unas 175 millas al sudeste de la Ciudad de México. Los asaltantes salieron de su vehículo y dispararon a los jóvenes -- cuyos nombres y edades no han sido publicados -- desde la calle cuando llegaban a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, según los informes de los medios y una declaración firmada por el obispo Eduardo Patino Leal, de Córdoba.

El sacerdote de la parroquia, el padre Jorge Montero Díaz, estaba ayudándole a los asistentes que esperaban en la parte de atrás del templo antes de la Misa cuando se escucharon numerosas detonaciones, según la declaración diocesana que expresaba alarma por la deteriorada situación en

Veracruz, uno de los estados más grandes de México, y recientemente también uno de los más violentos.

"No es la primera vez que se llevan a cabo estos ataques cerca de iglesias, escuelas o negocios a plena luz del día", dijo el obispo Patino en un comunicado.

"Exigimos de las autoridades en los tres niveles de gobierno, planes realistas y eficientes contra el crimen organizado y la corrupción en que se originan tantas agresiones … y causan sufrimiento a la sociedad por las desapariciones, raptos, tiroteos, extorsión y la proliferación de adicciones".

México ha sufrido una serie de tiroteos masivos en 2019 a medida que el crimen se eleva y los políticos eluden su responsabilidad por la seguridad pública, culpando a sus rivales y predecesores. En Veracruz, donde la iglesia a veces ha guardado silencio sobre temas de seguridad, la violencia ha sacudido incluso a un país frecuentemente anestesiado. Por ejemplo, un ataque durante Viernes Santo en una fiesta privada resultó en 13 muertos, incluyendo un bebé.

El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo campana calmando al país. Después de su toma de posesión, el 1 de diciembre, López Obrador empezó a crear una policía militarizada. Los críticos cuestionaron esta iniciativa, y los acusaron de varios problemas, incluyendo abusos de derechos humanos, y el uso de soldados en funciones de seguridad civil.

En los tres primeros meses de 2019, se registraron casi 8,500 homicidios, un aumento de 9.6 sobre el mismo periodo del año pasado. López Obrador ha prometido combatir lo que él considera las raíces de la violencia en México: pobreza y corrupción. También ha dicho varias veces que heredó un país en ruinas.

En una declaración del 19 de marzo, los obispos mexicanos han pedido acción contra la inseguridad para "que la sociedad pueda recuperar el sentido de lo sagrado de la vida humana y de los valores esenciales".