El Papa Francisco, obispos y fieles participan en una oración en la Basilica de San Pedro al dar inicio a la primera sesión de trabajo del Sínodo de Obispos para la Region Panamazónica, el 7 de octubre en el Vaticano.(CNS foto/Paul Haring)
El Papa Francisco, obispos y fieles participan en una oración en la Basilica de San Pedro al dar inicio a la primera sesión de trabajo del Sínodo de Obispos para la Region Panamazónica, el 7 de octubre en el Vaticano.(CNS foto/Paul Haring)

El Papa Francisco pidió a los padres sinodales que participan en el Sínodo de los Obispos, que se desarrolla en Roma hasta el próximo 27 de octubre, que escuchen al Espíritu Santo, porque “el Espíritu Santo es el actor principal del Sínodo”.

“El amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo, un anuncio que, todos sabemos, no se tiene que confundir con proselitismo”, señaló el Pontífice en el discurso que pronunció durante la sesión de apertura del Sínodo.

Explicó que “Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el actor principal del Sínodo. Por favor, ¡no lo echemos de la sala!”, pidió Francisco.

El Pontífice subrayó el gran trabajo preparatorio del Sínodo bajo el impulso del Espíritu Santo: “Se hicieron consultas, se discutieron en las conferencias episcopales, en el Consejo Presinodal, se elaboró el Instrumentum laboris, que como saben es un texto mártir destinado a ser destruido, porque de ahí es como punto de partida para lo que el Espíritu va a hacer en nosotros. Y ahora caminar nosotros bajo la guía del Espíritu Santo”.

“Ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta asamblea, se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros a través de nosotros y se exprese pese a nosotros”.

A continuación, el Papa Francisco subrayó cómo será el trabajo de los padres sinodales “para asegurar que esta presencia del Espíritu Santo sea fecunda”.

En primer lugar, y por encima de todo, “orar”. “Hermanas y hermanos, yo les pido que recemos mucho. Reflexionar, dialogar, escuchar con humildad sabiendo que yo no lo sé todo, y hablar con coraje, con parresia, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir, y todo esto custodiando la fraternidad que debe existir para favorecer esta actitud de reflexión y oración”.

Finalmente, al igual que se hizo en el Sínodo sobre los jóvenes en octubre de 2018, el Papa propuso que, para favorecer esa “actitud de reflexión, de oración, de discernimiento, de escuchar con humildad y hablar con coraje, después de cuatro intervenciones tendremos un espacio de cuatro minutos de silencio”.